La ca­pital se ac­tiva para ace­lerar una oferta de más de 200.000 me­tros cua­drados en ofi­cinas

Las grandes fortunas refuerzan a Madrid como destino para después del Brexit

El gran temor del sector in­mo­bi­liario es llegar tarde a la hora de captar a los grandes bancos que sal­drán de Londres

Zona Comercial en Madrid
Zona Comercial en Madrid

Unos pocos días des­pués de la ac­ti­va­ción del 'BreXit' por parte del Reino Unido, Madrid es un her­vi­dero. El sector in­mo­bi­liario ha me­tido la sexta ve­lo­cidad para in­tentar poner en valor al mayor ritmo po­sible los en­cantos de una ciudad que lo tiene todo para captar a los bancos que ya están en marcha para aban­donar Londres. Madrid tiene mu­chas cosas a fa­vor, pero hay una muy im­por­tante que juega a la con­tra. Y es el tiempo, que es cier­ta­mente li­mi­tado.

La semana pasada, ese transatlántico llamado JP Morgan reconocía que está negociando la compra de un gran edificio de oficinas de 12.000 metros cuadrados en Dublín, una de las ciudades que por la calidad de sus activos inmobiliarios y por su régimen fiscal favorable para las multinacionales (el impuesto de sociedades es de alrededor del 6% para las empresas que invierten en I+D) compiten a cara perro con Francfort, París, Madrid o Amsterdam para captar a los bancos que estudian salir de la City.

Los poderes de Madrid son muchos, pero el tiempo no sobra. La capital española cuenta con un stock de oficinas interesante y, sobre todo, con alrededor de 200.000 metros cuadrados de nuevos proyectos cuyo plazo de finalización se sitúa entre este año y el que viene. "Las cifras son estupendas, pero es necesario llegar a tiempo porque la competencia aprieta y tiene un parque de oficinas ya terminado y de la mejor calidad", aseguran fuentes del sector.

Las mismas fuentes explican que las grandes compañías inmobiliarias están metiendo la máxima presión a la Administración para que acelere los trámites administrativos de los proyectos en marcha y para que, en paralelo, dibujen una estructura fiscal atractiva para los potenciales inquilinos que cambien Londres por Madrid, atraídos por unos servicios de la máxima calidad y por unos precios que son sensiblemente más baratos que los de sus competidores europeos.

En estos momentos, y según datos de Aguirre Newman, Madrid tiene el nivel de rentas más bajo entre las grandes capitales europeas con un precio inferior a los 27 euros por metro cuadrados. París, por encima de los 60 euros más que dobla a la capital española, mientras que Dublín supera los 50 euros. Por lo tanto, Madrid cuenta con una gran potencial que en un entorno de crecimiento económico no está pasando desapercibido para las grandes fortunas internacionales.

Según el ránking The Wealth Report que elabora cada año la consultora inmobiliaria Knight Frank, España ya ha entrado (por primera vez) en el selecto grupo de los 10 países más atractivos para invertir para los grandes patrimonios mundiales. Es decir, para aquellas grandes fortunas con más de 30 millones de dólares disponibles. Y la potencia de la entrada en la lista ha sido extraordinaria, porque España ha saltado al sexto lugar. Entre otras cosas, por el atractivo creciente de su sector inmobiliario.

"La explosion de las socimi y la reciente salida a bolsa de Neinor (la oferta pública estaba vendida de antemano por el gran interés de los inversores especializados en el sector) demuestra que hay mucho dinero para el ladrillo español. Las oficinas son un activo muy demandado por los inversores extranjeros, que están dispuestos a comprar a precios muy atractivos en una ciudad como Madrid que aspira a atraer a algunos de colosos de la banca mundial", señalan en una consultora nacional.

Muchas cosas estan a favor de Madrid. Tiene infraestructuras modernas, precios de la vivienda muy competitivos (aunque suben a un ritmo cercano ya al 10%), un clima benigno, mano de obra cualificada y grandes carteras de suelo para oficinas. Pero también proyectos como el Distrito Castellana Norte pendientes de la luz verde del Ayuntamiento de Madrid. El reloj corre y los competidores aprietan en la batalla 'post Brexit'.

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