GEOPOLÍTICA

Occidente baraja la solución militar al caos libio

¿Fracaso de la “construcción li­beral de la paz” prac­ti­cada por la UE?

Libia
Libia

En el curso de los úl­timos días, la po­lí­tica eu­ropea para Libia ha re­ci­bido dos crí­ticas ace­ra­das. Las dos llegan en unas fe­chas en que se ace­lera el nú­mero de in­tentos de cruzar de las costas afri­canas a las eu­ro­peas. El año pa­sado lle­garon a estas úl­ti­ma­s180.000 mi­grantes pro­ce­dentes de ese país, y la ma­yoría des­em­bar­caron en Italia. Quedaron en la tra­vesía 5.000 des­apa­re­ci­dos.

Las dos críticas corresponden a un experto en la materia y a un político clave en la crisis libia, pero que es marginado por Europa y por las Naciones Unidas. El primero es Toby Vogel, del cuerpo de investigadores del Center for European Policy Studies (CEPS). El segundo es Abdulá al-Thinni, primer ministro del gobierno nombrado por la Cámara de Representantes instalada en Baida, al este del país, y cuya autoridad no es reconocida por los europeos, pero que compite con el gobierno de Trípoli, cuya legitimidad reside en el Acuerdo de Concordia Nacional (ACN) auspiciado por la ONU.

El gobierno de Thinni ejerce su autoridad sobre gran parte del este del país, mientras que el de Concordia Nacional apenas puede mantener la capital, Trípoli, libre de facciones políticas y milicias irreductibles.

Un artículo de Vogel, del 6 de abril (“Lybia: The Strategy that wasn’t”) afirma que “nada en Libia ha seguido el protocolo de la construcción liberal de la paz”, la cual presupone que la mejoría de la seguridad se conseguirá mediante la reconstrucción del país, y una transformación política sostenida y democrática. Esto es precisamente lo que el ACN no ha logrado desde que asumió el poder internacionalmente reconocido, a primeros de 2016.

¿Qué es lo primero, la seguridad o la reconstrucción?

Thinni, por el contrario, hizo el pasado jueves un encendido llamamiento a abordar los problemas del país mediante una solución militar, y llamó a las otras fuerzas políticas a dar su respaldo al general Jalifa Haftar y a su particular Ejército Nacional Libio. La prensa occidental atribuye a las capacidades militares de Haftar el éxito de haber expulsado de las terminales petrolíferas de la parte oriental del país las milicias que las tenían ocupadas, lo que permitió la reanudación de las exportaciones y una moderada recuperación de las finanzas públicas. Haftar ha sido también factor clave en la contención y expulsión de milicias yihadistas en la parte oriental del país.

Vogel examina críticamente el comportamiento europeo, que se ciñe esencialmente a que el ACN adopte medidas para la contención del tráfico de emigrantes. Muestra de la inefectividad de este enfoque es que, dada la situación de inseguridad en el país, la Delegación de la UE en Trípoli tuvo que salir de Libia, y hoy opera a distancia, en consulta con el gobierno oficialmente reconocido.

El presidente del gobierno del ACN, Fayez el-Sarraj, ha pedido a la Unión €800 millones en equipamiento militar, con el objetivo de contener la emigración ilegal. Pero en opinión de Vogel, “cualquier ayuda extranjera está condenada a la inefectividad, y puede ser incluso contraproducente, si (el armamento) cae en las manos equivocadas”. Esto es también lo que parece pensar el Consejo Europeo, porque hasta ahora no ha prestado ayuda militar significativa al gobierno oficial. Vogel añade que con una política de la Unión que sólo se ocupe de la emigración irregular, “cualquier solución será engañosa”. Lo que su estudio echa de menos es “una estrategia integral” que mire más allá de lo que Europa considera su principal preocupación de seguridad: el desembarco en sus costas de decenas de millares de personas que escapan de la miseria o de la guerra.

El ‘approach’ que la UE da al caos libio no es el adecuado para salir al paso de los cálculos estratégicos de dos potencias interesadas en lo que ocurre en Libia: Egipto y Rusia. Fuerzas de uno y otro país cooperan en una base militar egipcia situada cerca de la frontera libia, en apoyo de Haftar. Este general fue recibido hace unas semanas a bordo del portaviones ruso almirante Kuznetzov, en su viaje de retorno a Rusia después de operar en las costas sirias.

Haftar fue general de Gadafi, pero rompió con él y se refugió en los Estados Unidos. Sería impensable que el Pentágono y el general no hayan tenido nunca un cambio de impresiones sobre cómo restablecer el orden en un país que ha llegado a constituir una base de operaciones del llamado Estado islámico. El primer ministro Thinni dice saber cómo lograr el orden que al gobierno reconocido por Europa se le escapa. En un mensaje televisado a la parte del país sobre la que gobierna, llamó a las fuerzas libias a unirse detrás del general Haftar y de su Ejército Nacional Libio.

Entretanto Europa se prepara rescatar a millares de migrantes a punto de zozobrar en su arriesgada travesía, para a continuación realojarlos y ‘procesarlos’ para su expulsión.

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