Monitor del Seguro

El sector ga­ran­tiza cada día un gasto pú­blico de 20 mi­llones de euros

Lo que el seguro aporta a la economía

Retorna a la so­ciedad más de la mitad de sus be­ne­fi­cios anuales

Asamblea de Unespa en 2013
Asamblea de Unespa.

Hay mu­chas formas de medir lo que un de­ter­mi­nado sector pro­duc­tivo aporta a la eco­no­mía. En el caso del se­guro, éste po­dría ser el dato que lo re­sume: la in­dus­tria ase­gu­ra­dora dis­tri­buye a la so­ciedad el 50% de los be­ne­fi­cios que ge­nera en un año. Detrás de esta cifra hay mu­chas otras: los im­puestos que se pa­gan, lo que se re­in­tegra a los ac­cio­nis­tas, las pres­ta­ciones que se abonan a los clien­tes, los in­tereses que se ofrecen por los bonos emi­ti­dos…

Empecemos por los impuestos, uno de los elementos que determina la importancia económica de un sector. Según los datos de un estudio elaborado por PwC e incluido en el Informe Estamos Seguros 2016 publicado por Unespa (antes la Memoria Social del seguro español), el año pasado las compañías, a través de sus operaciones de seguro, de sus beneficios, percances y coste de funcionamiento, pagaron 3.157 millones y recaudaron para la Hacienda Pública otros 3.930 millones. En total, la riqueza fiscal que genera el sector asegurador ascendió en 2016 a 7.037 millones de euros, o lo que es lo mismo, el seguro garantiza cada día un gasto público de unos 20 millones.

De hecho, según explicaba la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, en la presentación de este estudio, “el seguro paga bastante más impuestos de lo que le correspondería por su tamaño”. El Impuesto de Sociedades abonado por el sector, 1.315 millones de euros, supuso el año pasado en torno al 6% de lo recaudado por este tributo, mientras que la participación del sector en el PIB es del 5,29%, “por tanto, claramente, el seguro es un sector que contribuye a las arcas públicas en mayor proporción que en términos de PIB”. Más datos: el conjunto de todos los impuestos que paga la industria representa el 41,1% del beneficio de las empresas del sector en un año y el 11% de las primas que recaudan.

Las aseguradoras en su conjunto pagan mucho a Hacienda, entre otras cosas porque también ganan mucho, y en estos años de crisis esta industria ha logrado evitar los números rojos frente a lo que ha ocurrido en otros sectores. Hay otra derivada de este buen hacer del seguro español. Cuanto mejor le va a las compañías más dinero gestionan de sus clientes, y por tanto, más dinero invierten: las inversiones de este sector evolucionan en base a los compromisos que adquiere el seguro en función del crecimiento de su actividad. Y el principal beneficiario de esas inversiones a día de hoy es el Estado español, que ya se sabe que somos todos.

El principal componente de la cartera de las aseguradoras son los títulos de deuda pública española. Según los datos del informe de Unespa, a 30 de septiembre de 2016 la cartera de estos activos ascendía a casi 140.000 millones de los 295.000 millones que suponía la inversión total. Además de ser el principal componente, es el que más crece: entre enero de 2001 y septiembre de 2016 la cartera de deuda pública de las aseguradoras ha aumentado más de un 200%.

El seguro, además, tiene un elemento dinamizador de la economía a través de la multitud de proveedores que utiliza al ser una plataforma de prestación de servicios. Medio millón de trabajadores y profesionales se ganan la vida gracias a las prestaciones del seguro. En esa cifra están incluidos casi 58.000 reparadores del hogar, 266.323 trabajadores del sector sanitario (seguro de salud y accidentes de tráfico), 145.261 talleres de reparación o más de 36.800 profesionales de los servicios funerarios. En dinero contante y sonante, el conjunto del sector habría realizado el año pasado una transferencia a los talleres de reparación de 3.241 millones de euros; los gastos ligados a la asistencia sanitaria de las personas heridas en accidentes de tráfico se habrían situado en los 545 millones; las prestaciones pagadas a los reparadores sumaron 1.292 millones; y la transferencia de pagos a los servicios funerarios se estima en unos 821 millones.

El sector asegurador, además de facilitar empleo y actividad a sus proveedores, es a su vez generador de empleo, y de calidad, según apuntan desde Unespa. El empleado de seguros es uno de los mejor retribuidos. El salario medio es de 2.526 euros (el que quiera comparar…). Además de ganar un sueldo decente, el trabajo es estable: el 96,57% de los empleados tiene un contrato laboral indefinido. El bajo nivel de temporalidad (3,43%) se ha mantenido incluso durante la crisis. La jornada laboral anual es de 1.679 horas al año, con una media de 25,73 días laborables de vacaciones, según datos de ICEA.

También es importante tener en cuenta las prestaciones que el seguro paga a sus clientes. Por ejemplo, las prestaciones totales por productos de ahorro en 2016 sumaron 22.000 millones; atendió 25.805 casos de invalidez, indemnizados con una prestación media de 11.935 euros, lo que sitúa el coste total en 307 millones; las prestaciones sanitarias del seguro alcanzaron los 5.629 millones (5.752 millones si se tiene en cuenta el componente indemnizatorio); y por unas causas u otras el seguro de Hogar atendió pagos de unos 6 millones de euros cada día.

Al seguro, por tanto, le va bien, y de ello se benefician las arcas públicas, el Estado, proveedores, empleados y clientes. Este es el mensaje. Desde luego de lo que no hay duda es de que el sector está haciendo un esfuerzo por tener más visibilidad y mejorar su imagen de cara a la sociedad. Un objetivo al que ayuda bastante no salir en los periódicos todos los días por fiascos y escándalos como ocurre en un ‘sector hermano’, como lo es el bancario.

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