ANÁLISIS

EUROPA-ESTADOS UNIDOS

Trump distingue a Macron como su interlocutor europeo

Pero el pre­si­dente francés le ad­vierte de los pe­li­gros del na­cio­na­lismo y el ais­la­cio­nismo

Emanuel Macron.o
Emanuel Macron.

El pre­si­dente Enmanuel Macron ha rea­li­zado, ante las dos cá­maras del Congreso de los Estados Unidos, una en­cen­dida crí­tica del na­cio­na­lismo, al que iden­ti­ficó con el ais­la­cio­nismo. También lo re­la­cionó in­di­rec­ta­mente con el pro­tec­cio­nismo. Un men­saje claro para que el que lo quiera en­ten­der.

Aunque hablaba de esos fenómenos como amenazas emergentes, nadie podía evitar el asociarlos a la imagen de un presidente Trump consagrado a restaurar la primacía de los Estados Unidos en el mundo, amenazada, según su visión, por potencias que han tomado ventaja de la apertura comercial y la generosidad de su patria.

Macron dijo que “podemos elegir aislacionismo, repliegue y nacionalismo, pero eso solo inflamará los temores de nuestros ciudadanos”. Para enfrentar tales fenómenos, añadió, “las guerras comerciales no son la respuesta adecuada”, sino la negociación en el marco de la Organización Internacional del Comercio.

El presidente francés recordó a Trump que fueron los Estados Unidos “los inventores del multilateralismo y son otra vez quienes deben conservarlo y reinventarlo”. Macron hizo un segundo ruego al gobierno de Washington: que los Estados Unidos retornen a los acuerdos de París sobre el llamado “cambio climático”, e hizo votos por que dentro de veinticinco años “nuestros hijos sigan viviendo en un planeta habitable”.

El discurso de Macron es la primera gran réplica de un europeo a algunas de las posiciones más controvertidas de Trump. A pesar de ello, el presidente norteamericano se ha volcado en muestras de afecto y entendimiento con el presidente francés.

La aparente simpatía entre los dos no se funda en una visión compartida de cómo debería ser el mundo, sino en algo más primigenio, más básico: el reconocerse mutuamente la legitimidad de sus declaradas intenciones de restaurar la grandeza de sus respectivos países. Les une más la similitud de las promesas a sus respectivos pueblos que las estrategias para alcanzarlas.

En el caso de los Estados Unidos, Washington trata con sus adversarios o competidores, uno después de otro, para revertir las ventajas que Trump sospecha que han ganado sobre su nación desde el final de la segunda guerra mundial. Macron hace apelación a unos principios cuya defensa es clave cuando se aspira al liderazgo de la Unión Europea: democracia, libertad, solidaridad.

Un papel de líder europeo que la actual Alemania de la canciller Merkel, después de muchos años de primacía entre sus pares de Europa, no está en condiciones de seguir ejerciendo debido a la reducción de los apoyos internos a raíz de los pobres resultados de su partido, la cristianodemocracia, en las elecciones generales del pasado año.

La visita de Macron puede atemperar el ánimo de Trump antes las previsibles demandas de Merkel a Washington, en la visita que la canciller comienza el próximo viernes. El presidente señala a Alemania como el segundo de los causantes de los déficits comerciales de Estados Unidos, siendo el primero, por supuesto, China. El acero, uno de los principales productos de exportación de Alemania, se ve amenazado por la elevación de tarifas, así como para el aluminio, ya anunciadas por Trump.

Como baza negociadora, Merkel puede ofrecer que la Unión Europea, junto con los Estados Unidos, eleven las tarifas al acero chino, y la reducción de tarifas en el marco europeo para los vehículos norteamericanos. Trump quiere también afianzar los derechos de los inversores norteamericanos ante el fervor regulatorio de las autoridades financieras de la Unión. Lo mismo vale para los planes europeos de regular y poner impuestos a las compañías informáticas norteamericanas.

Un asunto en que Macron y Merkel irán de la mano es el intento de salvar el acuerdo de contención nuclear con Irán, negociado por los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU más Alemania. Trump, después de amenazar con retirarse del acuerdo, parece inclinado a tomar en consideración la sugerencia de Macron, de tratar de lograr de Irán, a cambio de no reforzar las sanciones o la ruptura del tratado, “trabajar para un nuevo acuerdo”, que debería comprender la renuncia iraní al desarrollo nuclear aún después del vencimiento del actual, el cese del desarrollo de misiles balísticos, y una “solución política” a los conflictos en que Irán se halla inmerso en Oriente Medio, alusión directa a su intervención en la guerra civil de Siria y en el conflicto político-social del Líbano.

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