ANÁLISIS

Maduro explota el petro, la criptomoneda 'salvadora' del régimen de Caracas

Rusia se com­pro­mete en el apoyo al go­bierno ve­ne­zo­lano

NIcolás Maduro, presidente de Venezuela
NIcolás Maduro, presidente de Venezuela

El pe­tro, la crip­to­mo­neda de nuevo cuño con la que el ré­gimen ve­ne­zo­lano es­pera sal­varse de la quie­bra, em­pieza a re­gis­trar al­guna ac­ti­vidad en los mer­cados in­ter­na­cio­nales con ayuda de entes rusos in­tere­sados en la di­fu­sión de ese tipo de mo­neda.

La Asociación Rusa de Criptomoneda y Blockchain otorgó, a finales de marzo, su reconocimiento al presidente Maduro, “por ser pionero en la creación e implementación del petro, primera criptomoneda con respaldo tangible”.

El respaldo son los 5.342 millones de barriles de petróleo estimados para el campo nº 1 del bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco. El gobierno afirma haber recibido 200.927 intenciones de compra, procedentes de 133 países, por un equivalente de algo más de $5.025 millones.

El gobierno espera darle pronto buen uso al petro. El pasado 22 de marzo el presidente Maduro firmó un decreto para la creación de cuatro zonas económicas (isla Margarita, el archipiélago de los Roques, la península de Paraguaná y el eje fronterizo Ureña San Antonio), que comercializarán bienes y servicios denominados en petros.

El lanzamiento efectivo del petro coincide con el anuncio de inversiones rusas para la producción de equipos y maquinaria pesada, y de transporte masivo. Existen proyectos de inversiones rusas en el llamado Arco Minero y construcción de la maquinaria necesaria.

No está garantizado que esos planes no vayan a caer víctimas de los mismos males que tienen hundida en el atraso y la disfunción la principal empresa del país, Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). Un antiguo presidente de la Cámara Petrolera y de Consecomercio, Edgar Romero Navas, denunció que PDVSA ha descendido “de ser de las primeras, a las últimas posiciones del ranking mundial” de la industria petrolera debido a la politización del negocio, haber triplicado el personal, no haber buscado crudos livianos por sobra de crudos pesados, no haber mantenido las refinerías, las plantas petroquímicas y el complejo industrial, reducir al mínimo los contratistas, etc.

Como resultado, se importa petróleo ligero y gasolina y descienden la producción, la refinación y la distribución autóctonas. Índice de la irracionalidad de los precios controlados de los productos petrolíferos es que los nuevos que el gobierno se propone decretar próximamente ponen la gasolina a 0,006 bl. el litro.

El nuevo señuelo del petro corre el peligro de alentar las expectativas del gobierno y estimular sus políticas populistas, desviándole de la necesidad de estimular un crecimiento con el que atender a una población atormentada por la carencia de productos vitales, con cientos de miles de personas y familias que salen del país con la esperanza de cubrir sus necesidades vitales; entre éstas, y en primer lugar, medicinas y comida;

La escasez de productos esenciales da origen a precios que para muchas gentes resultan astronómicos. La inflación llegó en el último año a algo más de 4.000%. Eso hace que surjan subidas en flecha de ciertos precios, como la treintena de huevos a 850.000 bolívares en el departamento de Zulia.

Los venezolanos sufren una doble miseria monetaria: cada nueva emisión de bolívares añade ceros a sus denominaciones, y además se produce una escasez de las altas. Las bajas carecen absolutamente de poder adquisitivo, y todas pierden valor en pocos días. Los billetes de 100 bl, deberían haber sido retirados ya, pero constituyen todavía el 50% del circulante.

El gobierno espera que tanto el lanzamiento del petro como los acuerdos que prepara con Rusia sirvan para recuperar la fe del pueblo en el régimen chavista, sobre todo de cara a la elección presidencial del próximo 20 de mayo. Sin embargo, no inspira confianza el hecho de que el gobierno no haya solicitado a las Naciones Unidas el envío de observadores a esa votación, quizás por miedo a que se ponga de manifiesto la poca confianza de los electores en la fiabilidad del resultado, que podrían abstenerse.

La oposición, dividida e indecisa sobre los liderazgos, se muestra inclinada a boicotear la votación. Las fuerzas que no logra acumular en el interior trata de encontrarlas en el exterior. El exiliado ex-alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, se entrevistó el pasado día 4 con el presidente Macron, y denució la elección de mayo, que calificó de fraudulenta.

El Grupo de Lima, que reúne a varias naciones democráticas de América Latina bajo la inspiración e impulso del secretario general de la OEA, Luis Almagro, tiene limitada su capacidad de presión por el hecho de que México, Colombia y Brasil, celebran elecciones presidenciales este año, y es posible que en alguno o en todos gane un candidato de izquierdas, que probablemente haría imposible cualquier presión sobre Maduro.

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