GEOPOLÍTICA

Trump alarma a sus socios europeos al restablecer las sanciones a Irán

No con­vencen las acu­sa­ciones contra Teherán de in­cum­plir el tra­tado nu­clear

Donald Trump
Donald Trump

La re­im­po­si­ción de san­ciones al ré­gimen de Teherán por el pre­si­dente Trump, anun­ciada el pa­sado día 8, bajo la acu­sa­ción de in­cum­pli­miento de sus obli­ga­ciones ante el Plan de Acción Conjunta e Integral (sus si­glas en in­glés, JCPOA), fir­mado por los go­biernos de Irán, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China, con el ob­jeto de im­pe­dirle desa­rro­llar armas nu­clea­res, sig­ni­fica un serio desacuerdo de Washington con las po­ten­cias eu­ro­peas ma­yores y las otras dos po­ten­cias mun­dia­les.

La decisión presidencial estará lejos de parecer justificada a ojos de esas potencias signatarias, si se han de creer los dictámenes de los organismos internacionales encargados del control y seguimiento de aquellas obligaciones, que hasta ahora han corroborado su cumplimiento por parte de Irán.

El hecho de que la decisión de Trump siguiera en pocos días a una espectacular presentación ‘power point’ por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Washington, denunciando unos renovados planes iraníes de armamento nuclear, en transgresión de sus obligaciones bajo el JCPOA, puede suscitar recelos entre los otros signatarios en cuanto revela una aparente inclinación de Trump a tomar decisiones en base a informes de inteligencia facilitados por una potencia, Israel, que lleva una guerra diplomática, económica y de inteligencia contra otra potencia del Golfo Pérsico.

Expertos europeos afirman que la documentación aportada por Netanyahu no constituye una revelación, pues los hechos ya eran conocidos, y cubren en su mayoría desarrollos hasta 2003, cuando Irán, efectivamente, empezaba su programa de enriquecimiento de uranio, que luego fue suspendido y en gran medida desmantelado de resultas del JCPOA. La única transgresión de Irán comprobada hasta ahora es el haber retenido documentación sobre la producción de armamento nuclear, algo que está prohibido a las potencias no nucleares bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear, del que Irán es signatario.

Otra de las justificaciones de Trump son las actividades desestabilizadoras de Irán en Oriente Medio, por sus intervenciones en las guerras civiles de Iraq, Siria, Líbano y Yemen. Siendo esto cierto, la imposición de sanciones por un motivo (el supuesto rompimiento del JCPOA) que no se relaciona directamente con los conflictos en esos países, complica enormemente una diplomacia internacional que hasta ahora ha dado prioridad al intento de frenar un desarrollo nuclear que podía amenazar, no solo Oriente Medio, sino la paz mundial, aparte de que los propios incentivos comerciales y diplomáticos con Occidente se suponía que a plazo medio introducirían factores de estabilidad y pacificación en la región.

El levantamiento de las sanciones en 2016 reavivó la actividad financiera y la economía en general, los seguros y el mercado del oro; pero el mayor impacto se produjo en el área de los hidrocarburos. Otro factor positivo del levantamiento de las sanciones fue la reducción drástica de la inflación, desde el 40% en 2013, a 13% actualmente.

Las sanciones reimpuestas por Trump sobre las exportaciones de petróleo iraní, y que comenzarán a aplicarse el 4 de noviembre próximo, afectan de modo indirecto a otros importadores no-Estados Unidos, pues Washington exigirá a las empresas extranjeras una reducción de los volúmenes que compran a Irán, de modo que los 2.500.000 barriles diarios que hoy exporta el país, se verán reducidos, si los importadores no quieren incurrir en sanciones, en 500.000 barriles diarios.

La amenaza de Washington tendrá con gran probabilidad una víctima en las industrias aeronáutica y automovilística europeas. Airbus tenía en negociación la venta de cien aviones, y varios fabricantes de coches planean construir plantas de fabricación en suelo iraní. El contrato de los aviones puede verse perjudicado por la interdicción que Washington pueda poner a la entrega a Irán de componentes aeronáuticos patentados en Estados Unidos, aunque esta incidencia es menos probable que ocurra en cuanto a automóviles y otros sectores.

En todo caso, la decisión de Trump tendrá un impacto significativo en las relaciones trasatlánticas. Una experiencia que nos retrotrae a la historia anterior a la segunda guerra mundial.

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