La es­pe­cu­la­ción pura y dura se adueña del Ibex 35, que sufre grandes vai­venes

La bolsa se instala en la histeria con los inversores finales fuera del juego

Los pre­su­puestos y las elec­ciones es­ta­dou­ni­denses dis­paran la vo­la­ti­lidad y el riesgo

Ibex 35
Ibex 35

El Ibex 35 se movió este miér­coles en una brutal hor­quilla de 230 puntos entre los mí­nimos y los má­ximos del día. Hizo el viaje desde los ni­veles más bajos del día de 6.560 mar­cados en la aper­tura hasta las mismas puertas de los 6.800 en cues­tión de cinco ho­ras, tras las que cerró li­ge­ra­mente al alza. Un lapso de tiempo en el que la vo­la­ti­lidad se adueñó de los mer­cados hasta ni­veles ex­tra­or­di­na­rios, con­vir­tiendo el parqué es­pañol en un pa­raíso para es­pe­cu­la­do­res. Como viene ocu­rriendo desde hace se­ma­nas, pero a lo grande.

"Como la bolsa venía de cuatro días de subidas, la consigna de los 'traders' era provocar una rápida caída que les permitiera volver a la carga entrando más abajo para buscar una plusvalía rápida y espectacular. Los mismos que el miércoles compraron acciones de Santander por debajo de 1,80 y las vendieron a 1,85 euros estaban recomprando este martes por debajo otra vez de 1,80 euros",señalan en un gran 'broker' nacional ahora.

Esta es la lógica del mercado ahora. Moverse muy rápido, en cuestión de segundos, y cazar las oportunidades que ofrece una volatilidad desbocada. Para eso vale cualquier excusa, como las elecciones estadounidenses. Quienes justificaron las fuertes ventas de la apertura de la sesión de este miércoles por las dudas sobre el resultado final de los comicios sólo estaban jugando al despiste, porque el suspense y la bronca están más que descontados.

El problema del mercado es que el cliente final no está ni se le espera, y eso es el peor enemigo de la estabilidad. Para desgracia de la bolsa española, los gestores nacionales e internacionales están haciendo buena la afirmación de Bestinver, que hace un par de semanas aseguraba con valentía que tanto el impacto del Covid 19 en la castigada economía española como la situación política no ayudan precisamente. Una visión que se está cumpliendo y ampliando con los presupuestos generales del Estado sobre la mesa.

"Quien más quien menos se ha puesto en modo de espera en el mercado español, metido desde hace mucho tiempo en un rango muy lateral y topado en esos 7.000 puntos que se han convertido en un objetivo imposible a corto plazo. Estratégicamente el Ibex 35 aporta poco hoy a las grandes carteras. Muchos gestores creen que los presupuestos sólo pueden aportar más dificultades a la economía española a medio plazo", señalan fuentes bursátiles.

Y eso que hay cierto consenso en que ya se ha visto el suelo del mercado y que el Ibex 35 ya no puede bajar mucho más desde los niveles de ahora. Pero tampoco se ven catalizadores claros para apostar por una recuperación más o menos consistente. La prueba es que el mercado va a dos velocidades, completamente polarizado en función de las estrategias de los inversores a corto plazo, como se está demostrando en este arranque de noviembre.

En una misma sesión conviven tendencias distintas. Este miércoles, la banca se hundió sin remisión tras varios días de rebote. Pero hasta seis valores, con Cellnex a cabeza, subieron más de un 3%. "Es una locura. Son varios mercados en uno, con movimientos muy bruscos en todas las direcciones que directamente expulsan al inversor final. No hay tendencia y sí bandazos continuos", señalan un veterano bolsista.

Con estas cartas sobre la mesa, la bolsa española continúa su particular viaje hacia ninguna parte. Los expertos creen que la volatilidad seguirá creciendo hasta el final de un 2020 en el que la mínima actividad de inversores finales garantiza jornadas de infarto. Aunque el Ibex intenta el rebote en estas cuatro últimas sesiones de subidas, la sensación general es que la reacción está cogida con alfileres.

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