Desembolsan 2.700 mi­llones de euros para 'rescatar' la mal­trecha y se­mi­que­brada Oi

Telefónica, América Móviles y Telecom Italia competirán en Brasil a 'cara de perro'

Vivo/Telefónica ro­zará los 100 mi­llones los ac­cesos mó­viles en el país con la ope­ra­ción

Oi Brasil.
Oi Brasil.

El pe­núl­timo trá­mite de la muerte anun­ciada de la ope­ra­dora bra­si­leña Oi se ha con­su­mado esta se­mana con la venta pac­tada de su ne­gocio móvil a las ope­ra­doras ri­vales Vivo, Claro y Tim, con­tro­ladas por Telefónica, América Móviles y Telecom Italia, que han des­em­bol­sado 2.700 mi­llones de euros tras un duro pro­ceso de re­cu­pe­ra­ción ju­di­cial, apro­bado en di­ciembre 2017, para afrontar una deuda de 4.000 mi­llo­nes. El úl­timo es la dura com­pe­tencia que las tres ope­ra­doras ten­drán que man­tener para li­derar ahora el muy ren­table mer­cado bra­si­leño.

El final de la operadora brasileña no ha hecho más que empezar porque, por imposición de sus acreedores, también tendrá que desprenderse de sus infraestructuras (más de 400.000 kilómetros de red de fibra, centros de datos, torres), limitando su actividad al servicio fijo.

Aunque el reparto de los activos móviles de Oi no será inmediato, sino que deberá ser aun aprobado por la reguladora del mercado Anatel, y por la autoridad de la competencia Cade, nadie cuestiona la operación. Para ello, Vivo, Claro y Tim tuvieron que vender la idea de que el sector -y los consumidores- saldrá ganando con limitar a solo tres grandes operadoras que, en un plan de igualdad, se harán una feroz competencia, en lugar de dar entrada a un nuevo actor internacional, sin experiencia en Brasil.

Compromiso asumido por las tres

La mejor prueba del compromiso asumido ante las autoridades brasileñas es la asimetría del reparto tanto de la clientela como del espectro móvil de Oi. Será Telecom Italia -Tim-, la que asumirá el 34% del precio de la operación, o sea el equivalente a unos 918 millones de euros, a cambio de 40% de la base de clientes y de más de 50% del espectro, mientras que Vivo y Claro pondrán cada una 884 millones, con Vivo/Telefónica quedándose con el otro 50%. ya que AM no participara en el reparto de espectro.

En todo o caso, con solo tres operadoras, Brasil tendrá un mercado móvil más equilibrado. Oi ya había quedado descolgada. Según datos de Anatel, al término del tercero trimestre, con unos 36,5 millones de accesos móviles, solo representa el 11,1% del sector, frente al 38,3% de Vivo; el 26,5% de Claro y el restante 18,9% de Tim. Con el reparto previsto, Vivo se hará de golpe con 10,5 millones de nuevas líneas móviles, y tras las 2,3 millones conquistadas entre enero y septiembre, estará a punto de alcanzar los 100 millones de accesos móviles.

Donde el mercado brasileño móvil pasará a tener también una situación más equilibrada, es en la utilización del espectro: los 92MHz utilizados por Oi, pasarán a manos a manos de Tim y de Vivo, que, al tener 117 MHz y 155 MHz, respectivamente, ya se pondrán ahora prácticamente al mismo nivel de Claro/Nextel, que al tener 177Mhz quedó al margen del reparto.

Según los analistas brasileños, un reparto equilibrado del espectro, sobre todo en los 2,1 GHz y 1,8GHz, tendrá una importancia capital, con vistas a la subasta 5G, prevista para el segundo trimestre de 2021.

El presidente de Anatel, Leonardo Euler, ha advertido, no obstante, que el reparto del negocio entre Oi, Vivo, Claro y Tim no quedará cerrado antes de varios meses. Para ello, deberá pasar el examen de la reguladora del mercado y de la autoridad de la competencia. Anatel y Cade cuentan, para ello, con un plazo máximo de 330 días, pero la decisión será más rápida, para no afectar la subasta 5G. Lo que sí podría retrasar el desenlace, sería la eventual intervención de Algar, una pequeña operadora móvil que se siente marginada, y hasta pondera desprenderse de su actividad.

Solo una oferta vinculante

Solo una oferta vinculante

Cabe recordar, en este sentido, que Oi solo tenía sobre la mesa una oferta vinculante, la presentada por Vivo, Claro y Tim, algo superior a la que había sido anunciada a finales de julio por Highline, que había llegado a tener la exclusividad de las negociaciones pero que acabó renunciando a la puja.

Controlada por el fondo norteamericano Digital Colony, Highline optó por concentrar su atención en otros jugosos activos de Oi: pagó 325 millones de euros por la unidad de torres, y estaría dispuesto a pagar otros 1.250 millones por el 51% de InfraCo, con más de 400.000 kilómetros de fibra y 15 millones de “homes passed” en 228 ciudades del país.

Tras la venta de Oi móvil, y pese a otras operaciones de gran calado relacionadas tanto como la venta de las infraestructuras de como la creación de redes neutrales (Vivo, Tim), es de la subasta 5G que el sector estará ahora más pendiente. Y, mas, concretamente, el saber si el gobierno será sensible a la presión de las operadoras y de otros actores del sector, a favor de que Brasil no cierre las puertas a la tecnología de Huawei. Las divisiones en el Gobierno de Brasilia son de dominio público, pero la última palabra la tendrá Jair Bolsonaro, en horas bajas de popularidad como presidente, en parte por culpa de la pandemia.

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