La re­ciente y fra­ca­sada fu­sión con el Sabadell le deja aún más en en­tre­dicho

Torres cumple dos años como presidente del BBVA instalado en una crisis permanente

La pan­demia ha res­tado pre­sión ju­di­cial du­rante este año por el caso Villarejo

FG y Carlos Torres
FG y Carlos Torres

Con la Nochevieja, Carlos Torres dará por con­cluido su se­gundo año en la pre­si­dencia del BBVA con pocos éxi­tos, por no decir nin­guno. Aunque ha tra­tado de marcar dis­tan­cias con su men­tor, la sombra de Francisco González (FG) to­davía planea con las con­se­cuen­cias ju­di­ciales del caso Villarejo por es­pio­naje a sus ad­ver­sa­rios em­pre­sa­ria­les. Entre los es­casos hitos del ejer­cicio del co­vi­d-19, en el grupo des­tacan la alianza con Allianz y la venta de su fi­lial en Estados Unidos. Como es ló­gico, ni una pa­labra sobre el in­tento de fu­sión con el Sabadell.

Designado con antelación por las consecuencias que podrían tener y aún se deriven en el futuro por el caso FG-Villarejo, el salmantino Carlos Torres asumía el 1 de enero de 2019 de manera efectiva la presidencia del BBVA en sustitución de un Francisco González que, en sus casi dos décadas, dejó al primer banco del país casi irreconocible.

Desde luego que dos no es lo mismo que 20 años y hay que reconocer que este ejercicio de 2020 ha estado marcado, para todos y no sólo para el BBVA, por el desafío de la crisis sanitaria y su deriva económica. Todos los sectores se vieron paralizados o ralentizados, incluida la actividad judicial.

Esta situación ha permitido algo menos de presión judicial sobre el BBVA y su presidente, aunque los requerimientos de mayor colaboración y clarificación de la investigación interna por parte del juez Manuel García-Castellón han marcado el paso para todos los directivos del grupo bancario.

El último comunicado oficial del banco sobre el también conocido como caso Cenyt, el nombre de la empresa del comisario jubilado José Manuel Villarejo, fue a finales del pasado mes de octubre y en el mismo el BBVA valoraba "positivamente" la nueva resolución del magistrado de la Audiencia Nacional que destacaba "la colaboración del banco" respecto a la investigación "interna voluntaria".

Esta losa del caso Villarejo es, sin duda, la herencia más pesada que delegó Francisco González a Torres cuando cedió a dejar se presidente hasta "de honor" justo en vísperas de la junta de accionistas de 2019. Por aquel entonces, estos eventos eran presenciales y el escándalo de los espionajes presagiaba algo más que críticas.

Sólo ventas para un futuro incierto

A lo largo de sus dos años como presidente del BBVA, Torres sí ha logrado romper con alguno de los legados de su mentor, mediante algunas ventas pequeñas hasta culminar con la gran operación al desprenderse de su filial en Estados Unidos, poco rentable y que supuso unas pérdidas millonarias en el primer trimestre por el saneamiento de su fondo de comercio.

En un principio, esta operación supone al banco una generación de 300 puntos básicos de capital (cerca de 8.500 millones de euros) y que le permitirá de la manera que sea invertir "de forma rentable en sus principales mercados e incrementar la remuneración al accionista", sostienen sus máximos responsables.

En contraposición, con la venta de su filial en Estados Unidos a PNC, el BBVA se queda como un grupo bancario muy dependiente de países emergentes, como México, y poco estables, que es lo que ocurre con su casi 50% de participación en el turco Garanti, otra obsesión de FG durante su mandato.

Torres cuenta, desde el inicio de su presidencia, con Onur Genç como consejero delegado. El origen turco de su número dos ha llevado a pensar en la posibilidad de que el BBVA tomara el control total de Garanti, algo que se ve como una operación muy peligrosa por parte de los supervisores.

En un principio, la venta de la filial de Estados Unidos se contempló como una operación para crecer con alguna fusión en España. El anuncio se produjo el 16 de noviembre y ese mismo día, en tan sólo cuestión de horas, tanto el BBVA como el Sabadell reconocían contactos para estudiar una operación de integración.

Sin embargo, dos días después de todos esos anuncios, y durante un encuentro financiero, el consejero delegado de Carlos Torres enfriaba hasta el borde de la congelación la fusión con el Sabadell. El 27 de noviembre la operación de fusión con el Sabadell saltaba por los aires ante la falta de acuerdo en el precio.

Desde luego, el BBVA no recoge este tropezón en el resumen especial de 2020 de su página corporativa. Era, al menos, el primer intento de compra o fusión desde que Carlos Torres llegara hace dos años a la presidencia del grupo. La asignatura sigue pendiente para el tercer ejercicio de su mandato.

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