La in­yec­ción de 900.000 mi­llones de dó­lares de la Fed y el plan de es­tí­mulo fiscal por dos bi­llones son in­su­fi­cientes

Las previsiones sobre el dólar se disipan: más dura será la caída

La ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica y el co­ro­na­virus de­bi­li­tarán al bi­llete verde en pró­ximos meses

El dolar
El dólar a la baja.

La ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica y la lucha frente a la pan­demia del co­vi­d-19 en el mundo desa­rro­llado fun­da­men­tal­mente han co­lo­cado al dólar en la senda de la de­bi­lidad cam­bia­ria, pese a al­gunos re­puntes pun­tua­les. Esta es la opi­nión del mer­cado des­pués de los ex­traños mo­vi­mientos re­gis­trados en un mes de marzo y pri­meros de abril, en el que el oro ha em­ba­rran­cado como valor re­fu­gio. La subida de los tipos de in­terés des­pista a los ana­lis­tas.

La extraña subida de los tipos de interés, nominales y reales (descontada la inflación), en Estados Unidos ha llevado a la Reserva Federal a un movimiento insólito: inyectó nada menos que 900.000 millones de dólares en el circuito bancario para frenar este avance de los tipos.

Casi la misma cifra que los 1,1 billones de euros que inyectó en los doce meses desde el verano de 2008 con que trató de combatir la crisis por la quiebra de Lehman Brothers, que derivó en la mayor tormenta económica desde la recesión.

Ahora, la Fed ha actuado con presteza. Lo ha hecho en apenas cuatro semanas. El avance de los tipos de interés había provocado la apreciación del dólar desde el nivel de 1,14 por euro, hasta los 1,07 el 19 de marzo. A partir de ahí, la divisa fue perdiendo fuelle.

“Creemos que esto es solo el comienzo. La tensión del dólar parece estar disminuyendo, pero requerirá que la Fed siga siendo un comprador permanente de bonos. Esto inevitablemente conducirá a una gran expansión del balance de la Fed, al menos similar en tamaño a la expansión en los años 2008 a 2014”, se asegura en un análisis del periódico digital GoldMoney Insights, la publicación emblemática de esta sociedad que opera en los mercados de oro para clientes.

Las presiones a la baja sobre el billete verde, lejos de aflojar se recrudecerán. El plan de estímulo fiscal de la administración estadounidense por dos billones de dólares no va a contribuir en absoluto a frenar el deterioro de la divisa, sino todo lo contrario.

Es probable que este no sea el último paquete de estímulo que aprobarán las autoridades norteamericanas. Es cierto que en otros países también se aplicarán estímulos monetarios, pero la presión mayor la registrará el dólar. Tampoco los bancos centrales de otros países van a dejar que sus divisas se aprecien frente al dólar, asegura GoldMoney Insights.

Oro al alza a medio plazo

El oro se ha visto perjudicado por el extraño movimiento de los tipos de interés en Estados Unidos. El precio de la onza llegó a perder 250 dólares, hasta los 1.450 dólares. La actuación de la Reserva Federal permitió al metal precioso recuperar 150 dólares.

Y aunque el mercado de oro se encuentra paralizado como consecuencia del recorte en el tráfico aéreo, los optimistas consideran que la cotización de la onza se situará en el entorno de los 2.600 a medio plazo.

GoldMoney recuerda que los bancos centrales puedan controlar la situación una vez más, pero existe el riesgo de que “a medida que esta crisis se desarrolle rápidamente, los riesgos de que los bancos centrales estén perdiendo el control sobre la inflación aumentan constantemente”.

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