El re­punte del 9,6% frente a fe­brero coin­cide con todas las fi­nan­cia­ciones por la crisis

La banca española rompe en marzo con medio año a la baja de su deuda con el BCE

Las lí­neas ICO ya han in­yec­tado más de 6.000 mi­llones de li­quidez a las em­presas

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La banca es­pañola man­tenía seis meses con­se­cu­tivos de ten­dencia a la baja de la deuda con­traída con el Banco Central Europeo (BCE). Sin em­bargo, esa línea se ha roto en el mes de marzo con un re­punte del 9,6% res­pecto a fe­brero en su ape­la­ción al ins­ti­tuto emisor aunque en la com­pa­ra­tiva in­ter­anual es in­fe­rior en un 14,6%. Comienzan a no­tarse, y de que ma­nera, los efectos de la pan­demia en los nú­meros eco­nó­micos de em­presas y en­ti­da­des. Y esto no ha hecho más que em­pe­zar.

Esta mayor petición de liquidez ha coincidido con el agravamiento de la crisis sanitaria en España y las distintas exigencias de financiación al sector financiero para ayudar a sus clientes, sobre todo pymes y autónomos, ante las dificultades derivadas de la pandemia del coronavirus.

No obstante, las entidades españolas no son una excepción, ya que la apelación bruta del conjunto del Eurosistema se ha incrementado un 11,7% en la comparativa mensual hasta un total de 689.546 millones de euros en el pasado mes de marzo.

De esa cantidad, la banca española sitúa su deuda con el BCE en cerca de 143.000 millones de euros, lo que representa un 20,73% (ligeramente por debajo del porcentaje acaparado durante el mes de febrero).

Los bancos españoles se caracterizaron durante la anterior crisis entre 2008-2012, cuyo epicentro sí estaba en el propio sector financiero por su exposición a la burbuja inmobiliaria, por ser los más "pedigüeños" al BCE ente el grave problema de liquidez al que se enfrentaban.

La liquidez, al menos por el momento, no parece ser una preocupación para los bancos españoles. Eso sí, el impacto económico y social de la actual crisis sanitaria es difícil de cuantificar por ahora, aunque algunos bancos ya han comenzado a rebajar algunas de las perspectivas que tenían para el conjunto de 2020.

Un salvavidas

Entre las distintas medidas que recaen sobre los hombros de la banca están las líneas del Instituto de Crédito Oficial (ICO), avaladas por el Estado hasta un 80% en aquellas destinadas a pymes y autónomos.

Según los datos facilitados por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, hasta el momento se han formalizado 48.542 operaciones y se han avalado 4.739 millones de euros, de los que 3.625 millones se han destinado a las pequeñas y medianas empresas o a los autónomos.

Todo ello, en los dos tramos de 20.000 millones aprobados hasta el momento, ha supuesto una inyección de liquidez para el tejido empresarial de 6.129 millones de euros, lo que supone "un auténtico salvavidas" del que se podrán beneficiar hasta 1,3 millones de empresas, según la ministra Montero.

El Gobierno se comprometió que dichas líneas de financiación, que se canalizan mediante las entidades bancarias adheridas (cerca de un centenar, según los últimos datos oficiales), llegarían hasta los 100.000 millones de euros.

La demanda de dichas líneas es muy alta, según reconocen en el propio sector financiero, aunque por el momento no se ha activado un tercer tramo de las mismas. Por el momento, los bancos españoles han optado por la cautela con el incremento de su deuda con el BCE.

Mientras, el Gobierno se mantiene vigilando y "monitorizando la situación", según la ministra de Hacienda, para que los bancos no impongan a sus clientes condiciones y cláusulas abusivas, como las ya denunciadas de altos tipos o ligar las líneas ICO con algunos productos (caso, de seguros).

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