Mantiene los pre­cios en mí­nimos his­tó­ricos en junio y salva los mue­bles del se­mestre

La banca detiene el desplome de las hipotecas y anticipa más batalla hasta final del año

A pesar del des­plome del Euribor, casi la mitad de los prés­tamos son a tipo fijo

Hipotecas
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Si se atiende a las ci­fras de hi­po­tecas del Ine del mes de ju­nio, la banca es­pañola ha ma­tado dos pá­jaros de un tiro. Como no podía ser de otra ma­nera, la pro­duc­ción de prés­tamos bajó en el sexto mes del año, un 12,7% res­pecto al mismo mes del año pa­sado. Pero al mismo tiempo se fir­maron cerca de 27.000 ope­ra­cio­nes, la cifra más alta desde fe­brero, antes de que el co­ro­na­virus pu­siera patas arriba un ne­gocio clave para el sector fi­nan­ciero.

La foto sigue saliendo borrosa, pero menos. El balance del primer semestre dice que hay un retroceso de cerca del 8,5% en el número de hipotecas registradas. Una cifra dura, pero en absoluto trágica para los intereses del sector. Y según los expertos la recuperación debería mantenerse en los meses de verano, teniendo en cuenta que el efecto del desconfinamiento no está totalmente recogido en las cifras del sexto mes del año.

El escenario a corto y medio plazo no puede ser más complejo en lo económico y en lo social, pero lo cierto es que la banca ha evitado la catástrofe que vaticinaban los más agoreros. Al menos de momento... Y lo ha conseguido en parte porque había muchas operaciones pendientes que la reclusión de los españoles en sus viviendas había dejado en el cajón. Pero también porque sigue haciendo un esfuerzo enorme en términos de precio.

Las cifras de junio dicen que los bancos siguen aplicando a las hipotecas un tipo medio inferior al 2,5% que se mantienen prácticamente inamovible en los últimos tres meses. No hay tregua por lo tanto en la batalla hipotecaria. Según todas las fuentes consultadas, el terreno está preparado para que la guerra continúe en lo que queda de año al menos antes la necesidad de las entidades de cumplir con sus objetivos de producción.

La última maniobra la ha realizado Openbank, que ha mejorado las condiciones de su hipoteca mixta eliminando el diferencial del tramo variable de la hipotecas. Es sólo la última prueba de que hay guerra para rato, por mucho que el margen de maniobra de las entidades sea ya muy limitado es un escenario que además se complica por momentos. ¿La razón? Que el euribor se ha desplomado de nuevo y marca nuevos mínimos históricos.

Atrás queda la tregua del primer trimestre, que permitió a los bancos elevar sus previsiones de ingresos contra todo pronóstico. Ahora, con el principal indicador para fijar el precio de las hipotecas a las puertas del -0,40%, la banca ve como sus márgenes se reducen sensiblemente y, lo que es peor, previsiblemente durante mucho tiempo porque los últimos datos macro conocidos en europa alejan la posibilidad de una recuperación en uve.

Pero, incluso en este escenario adverso, la banca ha sabido luchar contra los elementos. El segundo pájaro que se ha cobrado de un solo disparo es que, a pesar de que con el Euribor en el suelo las hipotecas variables no dejan de ganar atractivo, las entidades han conseguido mantener casi intacto a milímetros del 50% el porcentaje de préstamos que se firman a tipo fijo. En junio, esta modalidad volvió a quedarse muy cerca de los máximos históricos.

"La banca sigue exprimiendo los tipos fijos para asegurarse ingresos estables. Está haciendo una muy buena labor comercial para atraer clientes a un segmento que ahora no es tan atractivo en teoría. Pero los precios son tan bajos que resultan convincentes para quienes no quieren estar pendientes de los vaivenes del Euribor", señalan fuentes del sector que apuestan por nuevas bajadas de precios en todas las modalidades hasta que acabe 2020.

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