El sector cambia can­tidad por ca­lidad para no dañar sus ni­veles de sol­vencia fu­turos

La banca vende menos menos hipotecas, pero más grandes y rentables

La oferta de prés­tamos es in­mensa por can­tidad y ca­li­dad, pero llega cada vez a menos fa­mi­lias

Banca e hipotecas.
Banca e hipotecas.

La banca es­pañola se está viendo for­zada a ex­tremar las pre­cau­ciones a la hora de con­ceder cré­ditos hi­po­te­ca­rios. Como no podía ser de otra ma­nera en un en­torno de tipos de in­terés ne­ga­tivos y en pleno des­plome del eu­ribor hasta mí­nimos his­tó­ri­cos, el sector fi­nan­ciero está ce­rrando la mano. La cues­tión es que las en­ti­dades no pueden ju­garse un fuerte au­mento de la mo­ro­sidad a corto y medio plazo ahora que los in­ver­sores han des­en­te­rrado el hacha de guerra contra las en­ti­da­des.

Y, claro está, cuando también están en juego la vuelta al reparto del dividendo, que depende directamente del nivel de solvencia. Con estas cartas sobre la mesa, la concesión de hipotecas se desplomó un 23% en julio respecto al mismo mes del año pasado. Un descenso que los bancos valorarán mejor o peor según el cristal con que se mire. Las cifras de julio proyectan dos realidades paralelas que no siempre van en contra de los intereses de la banca.

Por un lado, queda claro que la actividad sigue bajo mínimos. El ajuste provocado por el Covid-19 continúa, y resulta evidente que la normalidad queda aún muy lejos, tanto porque la demanda se ha retraído como porque el número de potenciales compradores de viviendas también se ha reducido sensiblemente... por la nueva política de los bancos. Las entidades imponen potentes líneas rojas a quienes más afectados se ven por los efectos del coronavirus.

"Estamos aplicando criterios muy estrictos. No ya a quienes están afectados laboralmente por el Covid-19, sino a los que potencialmente pueden perder su empleo o ver reducidos sensiblemente sus ingresos en los próximos meses. Habrá 'eres' tras los 'ertes' y estamos muy centrados en captar clientes muy solventes por el sector en el que trabajan y porque cuentan con ahorros suficientes para afrontar la compra de casas son garantías", señalan fuentes del sector.

Caída de operaciones

Por lo tanto, las propias restricciones de la banca también están detrás de la caída de las operaciones. Pero la buena noticia para el sector es que ha subido sensiblemente el importe medio de las viviendas que se hipotecan. El importe medio ha saltado un 8,9% interanual, hasta los 132.346 euros. Es la cifra más alta desde el mes de febrero. Es decir, desde que comenzó la pandemia. Un avance que no tiene nada de casual.

El fuerte aumento de los requerimientos de solvencia por parte de la banca a las familias ha hecho que muchas de ellas se queden sin acceso al mercado inmobiliario. Una situación que provoca que se vendan menos casas. Pero al mismo tiempo, las que se venden son más caras de media porque corresponden a las adquisiciones de los sectores más solventes de la sociedad española, que pueden aspirar a los inmuebles de mayor calidad y valoración.

"Hemos puesto un filtro muy exigente, y eso hace que estemos financiando una mayoría creciente de operaciones de un rango de precio medio superior al de antes de la pandemia. La situación se está repitiendo también en las subrogaciones, un segmento en el que nos podemos alimentar de los mejores clientes de las competidores. En definitiva, estamos cambiando cantidad por calidad, aún a riesgo de sacrificar nuestros objetivos comerciales, que para 2020 ya están perdidos", señalan en una entidad mediana.

Por lo tanto, hay más oferta hipotecaria que nunca -ING acaba de lanzar una hipoteca fija, la única que no tenía en su oferta este préstamo- en cantidad y también en calidad, pero el nivel de acceso se ha reducido de forma drástica. Los expertos del sector creen que esta tendencia irá en aumento en el último trimestre del año y al menos en el primer semestre de 2020.

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