El sector fi­nan­ciero de Portugal lleva dé­cadas con cinco en­ti­dades de re­fe­rencia

La inevitable consolidación de la banca lusa pasa por España

Santander, CaixaBank, Bankinter y Abanca su­ponen casi un 40% del sector

Santander Totta es ya Santander.
Santander Totta es ya Santander.

La con­so­li­da­ción de la banca es to­davía un tema tabú en Portugal. Aunque la inevi­ta­bi­lidad del pro­ceso es un hecho evi­dente, de cara al ex­te­rior no hay to­davía nin­guna ope­ra­ción con­creta sobre la mesa. Todo lo que se avanza al res­pecto en el sector es simple es­pe­cu­la­ción pero nadie puede negar que las en­ti­dades lusas cam­bian de dueño y de ac­cio­nistas como de ca­misa. De mo­mento, la gran in­cóg­nita es de dónde par­tirá el primer in­tento y sobre todo saber cómo que­dará y al­can­zará a la par­ti­ci­pa­ción de la banca es­pañola, que ya con­trola un 40% del sec­tor.

Situación insólita en Europa, Portugal lleva varias décadas con las mismas cinco grandes entidades, y que se reparten prácticamente todo el pastel. Lo que cambió drásticamente, fue la nacionalidad de los controladores. Así, con la excepción de la pública CGD, todos los demás bancos de referencia pasaron a manos extranjeras: Santander adquirió el Totta, heredado de Banesto; Caixa Bank compró el BPI; el fondo americano Lone Star posee el 75% y la gestión de Novo Banco (antiguo BES); y el BCP tiene un 29% de capital chino (Fosum) y un 19,4% angoleño, a través de la petrolera Sonangol.

Un panorama, sin embargo, que no tardará mucho en cambiar. Lo único seguro es que Lone Star no se quedará mucho tiempo más como dueño y señor de NB. La cuenta atrás empezará a final del 2021, cuando expire el plan de recuperación al que el fondo norteamericano quedó vinculado. En 2017, Lone Star tuvo que aportar 1.000 millones de euros, frente a los 3.890 millones de ayudas garantizadas por el Fondo de Resolución (FR), con un 25% del capital y ninguna participación en la gestión del banco.

De hecho, en solo tres años, el Fondo de Resolución ya tuvo que inyectar casi 3.000 millones en el NB, con que apenas quedan disponibles unos 900 millones y que el Parlamento mantiene bloqueados, hasta conocer los resultados de una nueva comisión de investigación, en relación con la presunta gestión dolosa de Lone Star: venta de activos tóxicos y de crédito con descuentos de hasta un 75%, a inversores cercanos al dueño norteamericano. El Parlamento exige además tener acceso a todo lo firmado en 2017 con Lone Star y que por algún motivo fue mantenido secreto.

Fondos inyectados

Los fondos inyectados en NB son de la responsabilidad exclusiva del sector financiero, a través el FR, situado, sin embargo, en el ámbito del sector público. Ocurre, también, que para hacer frente a los compromisos asumidos con la reestructuración del NB conducida por Lone Star, el FR no tiene más remedio que acudir a las arcas públicas, cuyos préstamos ascienden ya a unos 2.130 millones de euros, y para cuya devolución la banca tiene un plazo de 30 años. O sea, para la opinión pública, quien está ayudado a Lone Star en NB, no es la banca, sino el Estado.

Es posible que, para entonces, ya sin activos tóxicos, el NB llegue a ser contemplado como una perita en dulce por parte principalmente de los principales actores españoles y que, tanto Santander como CaixaBank, no convencen a nadie cuando proclaman a los cuatro vientos que están cómodos con sus posiciones actuales, mientras el BBVA aún se plantea si valdrá la pena apostar en Portugal, donde solo opera con una sucursal.

Lo cierto es que en Portugal se muestran muy escépticos con lo que dijo Ana Patricia Botín, cuandó señaló que el Santander Totta solo apostará por el crecimiento orgánico, cuando lo que hizo hasta ahora fue todo lo contrario. En 2016 se hizo con Banif, por 150 millones de euros, ya limpio de activos tóxicos (la resolución del banco tuvo para el Estado un coste de al menos 3.500 millones), y pasado un año procedió a la integración de la red nacional del Banco Popular, con que al término del tercer trimestre de 2020, sumaba unos 40.500 millones de activo y otros 40.400 millones de depósitos.

El futuro de NB

Sin embargo, también es posible que el NB no sea el objetivo eventual, tanto del Santander Totta como de CaixaBank BPI. Los expertos del sector apuntan hacia el líder nacional de la banca privada, el BCP, pero que cuenta con una estructura accionista problemática. El grupo chino Fosum está casi al límite de la participación máxima del 30% autorizada por el Banco de Portugal (BdP), mientras que la petrolera angoleña Sonangol, ya avanzó públicamente que está dispuesta a estudiar oportunidades de consolidación, aunque fuera solo para deshacerse de su 19%.

La consolidación de la banca lusa, podría sumar otros actores españoles, empezando por Bankinter, que, aunque sigue estudiado la adquisición del pequeño EuroBic, aun no descarta en absoluto la posibilidad de una apuesta más fuerte. Haciéndose con el NB pasaría a ocupar la tercera posición en el sector, con una cuota del 15% del mercado, al mismo nivel que el Santander Totta. Abanca también tiene los ojos puestos en Portugal: tras hacerse con el negocio español de CGD, adquirió la red lusa de Deutsch Bank, y llegó a tener cerrada la compra de EuroBic.

Otros actores diferentes

Sin embargo, no cabe descartar la posibilidad de que la consolidación de la banca lusa no tenga que pasar necesariamente por España. Pero, en tal caso, solo quedaría la alternativa de alguna boda nacional. Eso es lo que llevan tiempo planteando tanto el BCP (exigiría la luz verde del BdP a la participación de Fosum, pero que no sería nada popular), como la estatal CGD, que tras la última capitalización pública de casi 5.000 millones, pactada con Bruselas, para final de año tendrá las manos libres para protagonizar una eventual boda nacional en el sector.

Otras dos entidades de menor calado, pero que ocupan nichos importantes, como Crédito Agrícola y la institución mutualista Montepío Geral, también no tienen nada claro su futuro. Pero a la hora de la verdad, solo se habla prácticamente del riesgo de ver NB y eventualmente el BCP pasar bajo control español. Teniendo además en cuenta que el mercado español no fue nada favorable a la banca lusa. CGD tuvo que vender su negocio a Abanca y NB está a punto de cerrar con cuantiosas pérdidas la aventura iniciada en la década de 1990 por el antiguo BES.

Imagen muy positiva

Sin embargo, pese a la ola alarmista provocada por algunos medios, con todo aquello de la “invasión española”, lo cierto es que, a la hora de la verdad, la banca española tiene en Portugal una imagen positiva. Hasta el punto, por ejemplo, que año tras año, Santander Totta es reconocido como el “mejor banco” del país. Y, lo que es mas importante, las entidades españolas hacen su negocio sin ayudas públicas. Al contrario del BES/NB, BPN, CGD, Banif… que solo entre 2008 y 2019, tuvieron para el Estado un coste de 20.800 millones de euros.

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