OPINIÓN

El plan de Pedro Sánchez para ganar en Cataluña

Las urnas darán el ve­re­dicto a la can­di­da­tura de Salvador Illa para co­go­bernar

Manifestaciones en  Cataluña
Manifestaciones en Cataluña

Los es­tra­tegas de La Moncloa pa­recen haber di­señado un plan, con va­rias al­ter­na­ti­vas, para que los so­cia­listas vuelvan a tocar poder en el pró­ximo go­bierno de la Generalitat, re­sul­tado de las elec­ciones au­to­nó­micas en Cataluña pre­vis­tas, con el in­te­rro­gante final del TSJC (Tribunal Superior de Justicia de Catalunya), para el do­mingo 14 de fe­brero. Un plan de­ma­siado hi­po­te­cado a va­rias va­ria­bles.

La apuesta de Salvador Illa, ex ministro de Sanidad, como candidato a la presidencia de la Generalitat, impulsa inicialmente al PSC (Partit Socialista de Catalunya), que vislumbra la reedición de un gobierno de coalición, como el que presidido por Pasqual Maragall en el pasado, en coalición con ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y Comuns (en aquel entonces Iniciativa-Verds). El reto es saber si funcionará, o no.

El denominado “efecto Illa”, previsible desde hacia varios meses como consideró este articulista en Capitalmadrid (ver edición 2 diciembre 2020), parece destinado a pescar votos en el caladero de Ciutadans, que va a la baja, o despertar parte del voto tradicional socialista que, en el pasado, nunca estuvo motivado en las autonómicas. Es casi seguro que el PSC subirá, aunque, en ningún caso, logrará una mayoría.

El Plan A que parece barajar el presidente Pedro Sánchez, es que Illa lidere la lista más votada y tenga la oportunidad de formar un gobierno de coalición en Cataluña, con los Comunes – siguiendo el esquema del actual gobierno nacional – y, a poder ser, con entrada o acuerdos puntuales con ERC, a ejemplo de lo que sucede en Madrid.

El Plan B podría pasar por situar la subida del PSC en una posición de fuerza para entrar en un gobierno que pueda liderar ERC, el eterno segundón a quien todas las encuestas han ido dando como partido ganador, excepto el último CIS. También así el PSC, con Salvador Illa, podría volver a participar en el poder en Cataluña.

Los socialistas apuestan por el pragmatismo de ERC, definido por su líder Oriol Junqueras desde la cárcel –de la que podría salir con permisos para participar en algún acto electoral– que parece aparcar sus ideales pro independentistas que tiene en su ADN político. Aunque, como recuerdan ahora, es necesario contar con mayor base. Algo que, ahora, ya nadie habla de si los partidos pro independentistas superarán, o no, el 50 % de votos, que ya rozaron en las últimas autonómicas de diciembre de 2017.

Por último, el Plan C, que no parecen contemplar los estrategas de Pedro Sánchez, es que, en función de impacto del Covid-19 sobre la participación, o quienes opinen que Illa debería haber continuado en Sanidad en estos momentos de plena pandemia, castiguen, o no se motiven, para darle tantos votos como vislumbra el PSC.

La conclusión del Plan C, podría ser una reedición de la coalición pronacionalista entre ERC, Junts per Catalunya – con Carles Puigdemont desde Waterloo – y la CUP si vuelven a sumar mayoría. De momento, en plena campaña, se sacan los trapos sucios, aunque en política pueden entrar de nuevo en la lavadora para limpiarlos. Sería el fracaso de la “operación Illa”.

A no olvidar que, dentro de la movida socialista en Cataluña, el mejor librado ha sido el astuto Miquel Iceta, en política desde 1982 y, casi, eterno candidato a la Generalitat. Ha obtenidoun premio a su dilatada carrera política, con un ministerio de Política Territorial que, con o sin Illa en la Generalitat, será clave para, quizás, un futuro esquema federal que calme, o resuelva, las aspiraciones nacionalistas en Cataluña y Euskadi, cuyas miradas van ahora hacia Escocia, cuyo referéndum el 30 de mayo podría romper el actual esquema de Estados que impera en la Unión Europea.

Quedan, pues, muchos escenarios abiertos en el panorama político catalán, sin olvidar la inquietud de muchos catalanes por las próximas elecciones del Barça, el próximo 7 de febrero, con Joan Laporta como favorito – a no olvidar que creó un partido pro independentista y fue diputado – y con la losa de una deuda superior a los 1.100 millones de euros.

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