BOLSA

Eurona, mucho trabajo por hacer

Growth BME sus­pen­dió, el pa­sado marzo, la ne­go­cia­ción de los tí­tulos de Eurona so­li­ci­tada por la com­pañía en con­curso de acree­do­res, in­capaz de hacer frente a sus com­pro­misos fi­nan­cie­ros. Desde en­ton­ces, los pe­queños ac­cio­nistas se pre­guntan cuándo vol­verán a co­tizar sus ac­cio­nes. De mo­mento, las no­ti­cias no son ha­la­güeñas ante la in­ca­pa­cidad del equipo gestor para pre­sentar sus cuentas y un plan de ne­go­cios.

Entre tanto, a salvaguarda de los acreedores, la compañía sigue luchando por su supervivencia como un actor relevante en los servicios de Internet de alta velocidad por satélite para el medio rural y zonas sin fácil acceso por cable.

En este marco, Eurona presume en estos días de haber aumentado su capacidad satelital hasta los 100 Mbps para extender la banda ancha ultrarrápida a todas las áreas rurales y despobladas de la denominada España vaciada, adelantándose así a los objetivos de la agenda España Digital 2025.

Con este lanzamiento, asegura haber dado un salto al futuro, junto a su partner Hispasat, en su apuesta por la innovación tecnológica ‘made in Spain’ con el satélite, que posee cobertura total sin grandes costes ni despliegues de infraestructuras. Así, la compañía iguala las capacidades de la fibra óptica, la tecnología más popular, que llega de manera desigual al territorio.

Con ello, la multinacional busca dar una respuesta inmediata a las necesidades de ese 15% de la población, en torno a siete millones de personas, que todavía no dispone de conexión de alta velocidad, sobre todo en zonas remotas y pequeñas poblaciones, según la agenda España Digital publicada el pasado julio por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital; un objetivo que se ha fijado además el Gobierno para 2025.

Este proyecto, en línea con los compromisos de la operadora de garantizar una conexión de calidad mediante la innovación tecnológica, busca impulsar la cohesión territorial y la transformación digital, tal y como marca el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, que servirá de hoja de ruta para la asignación de los fondos europeos Next Generation EU.

La llegada de la conexión ultrarrápida de Internet por satélite a todos los municipios tendrá un impacto tractor sobre la actividad económica del medio rural, que permitirá, entre otras cosas, la creación de un nuevo tejido empresarial vinculado a la sostenibilidad y la transformación digital de los negocios rurales y del sector agroalimentario, generando empleo, fijando población y evolucionando hacia una sociedad más igualitaria y justa.

Asimismo, desempeñará un papel crucial en la conexión de los servicios básicos de movilidad y emergencias, para los que la inmediatez de las comunicaciones es de vital importancia para un intercambio de información eficiente en tiempo real.

Un paso importante que puede atraer inversiones y que eleva un tanto los alicaídos ánimos de los accionistas de Eurona. Aunque reconocen que su papel como conector del medio rural puede atraer muchas inversiones públicas, muchos analistas advierten de que la compañía tiene todavía mucho trabajo por delante para alcanzar un acuerdo sobre su deuda y sanear las cuentas. Para ello, señalan, debe mejorar también la calidad de sus servicios de instalación, mantenimiento y atención al cliente, muy cuestionables.

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