ANÁLISIS

Las ex­por­ta­ciones si­guen su curso al­cista y fa­vo­rable

El fuerte déficit comercial de agosto refleja una economía en expansión

Las com­pras de pro­ductos ener­gé­ti­cos, quí­micos y far­ma­céu­ticos dis­paran las alarmas

Sector Exterior
Sector Exterior

Alerta con la im­por­ta­ción de pro­ductos ener­gé­ti­cos. Se dis­paran las com­pras de pro­ductos quí­mi­cos, con los me­di­ca­mentos a la ca­beza, y a la vez suben de forma me­teó­rica los pre­cios del gas y del pe­tró­leo. En el pa­sado agosto, el dé­ficit co­mer­cial creció un 123% res­pecto de agosto 2020. Los ele­vados pre­cios de los pro­ductos ener­gé­ticos y el acopio de me­di­ca­mentos son los dos ru­bros más sig­ni­fi­ca­tivos de las im­por­ta­cio­nes. ¿Significa esto nada más y nada menos que una eco­nomía afec­tada por la pan­demia o tam­bién una ex­pan­sión de la de­manda in­terna?

El valor de las exportaciones en agosto ha crecido un 26% en euros en tasa interanual, mientras las importaciones avanzaron un 34% en euros y un 17,5% en volumen, es decir descontando el efecto precios.

En el período enero-agosto, las importaciones crecieron en volumen un 14% en tanto que las exportaciones también, descontando el efecto de los precios, aumentaron a una tasa del 15,5%. El valor en euros de las exportaciones españolas en el período enero-agosto constituyen un récord histórico en los últimos diez años.

En cuanto a las importaciones, un avance muy mermado en 2020, recuperan en estos ocho meses de 2021 el nivel de 2019. La actividad doméstica reclama más compras del resto del mundo a la vez que la demanda externa adquiere un mayor volumen de mercancías españolas.

Una comparación internacional con la principal economía del planeta. En los ocho primeros meses de 2021 las exportaciones de los EEUU registraron un aumento del 17,6% en tanto que las importaciones lo hacían a un ritmo del 27%. Consecuencia, un aumento del déficit comercial. En 2020 el déficit comercial prácticamente no se había movido respecto al año 2019.

Cambio de tendencia

Era el resultado de una economía estancada. La instantánea de 2021y el avance descomunal del déficit comercial es la cara y cruz de una economía en la que crece el PIB y el empleo a tasas que ya parecían olvidadas.

Las nubes son algo más oscuras para lo que queda de año para nuestros exportadores. Las carteras de pedidos se encogen a diferencia de lo que reflejaban en el segundo trimestre del año. Nubes cada vez más oscuras por la escasez de semiconductores y sus consecuencias en las cadenas de montaje de los automóviles y otras muchas manufacturas.

Asimismo, alza empinada en los precios de los productos energéticos que encarece llenar el depósito de gasolina y acrecienta los costes de industrias intensivas en el consumo de electricidad. Siderurgia y cementeras reflexionan sobre su capacidad de producción. Nada bueno todo ello para mejorar o al menos mantener la actividad exportadora.

Recordemos el peso de los sectores de bienes de equipo y los automóviles que juntos representan algo más de un tercio de nuestras exportaciones. No sólo se encarecen sus costes de producción, sino que a la vez se recorta su cartera de pedidos.

Antes de la pandemia se ganaba cuota de mercado y lo mismo sucede después. En efecto, el superávit comercial con la UE pasa de 11.203 millones de euros entre enero y agosto de 2020 y 16.235 millones en el mismo período de 2021. A título de anécdota, pero significativa, las exportaciones españolas a EEUU en el período enero-agosto 2021 subieron un 18,6% según las estadísticas estadounidenses mientras sus ventas a España sólo crecieron un 6,4%.

Señales todas ellas muy positivas sobre la evolución de nuestro comercio exterior. Ganamos cuota de mercado en los principales países de occidente y, sorpresa, las exportaciones españolas a China en estos primeros ocho meses avanzaron a un ritmo del 20% mientras las exportaciones procedentes de China sólo crecieron un 9%.

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