Ha re­vi­sado al alza su plan es­tra­té­gico y no se des­carta me­jorar el di­vi­dendo

Repsol abandona el lastre de la pandemia con el petróleo a 85 dólares

El valor de la ener­gé­tica su­pera los 11,5 euros en Bolsa cuando llegó a co­tizar a 4,73 euros

Josu Jon Imaz y Antonio Brufau.
Josu Jon Imaz y Antonio Brufau.

Repsol vive un mo­mento dulce. Todo lo malo que fue 2020 por culpa de la pan­de­mia, este año está siendo para la com­pañía algo ines­pe­rado. Acaba de lo­grar 138 me­ga­va­tios eó­licos en la se­gunda subasta de re­no­va­bles, el pe­tróleo Brent del Mar del Norte su­pera la ba­rrera de los 85 dó­la­re­s/­ba­rril, el valor en bolsa su­pera los 11,50 euros tras llegar a co­tizar a 4,73 euros y ha re­vi­sado al alza su plan es­tra­té­gico en cuanto a in­ver­siones se re­fiere. No se des­carta in­cluso que haya men­sajes po­si­tivos en el di­vi­dendo.

En unos meses, la situación de la compañía multienergética que preside Antonio Brufau ha registrado un giro de 180 grados. El 28 de octubre presentará los resultados del tercer trimestre y todo apunta a que van a ser bastante mejores de lo que se presumía a principios de año.

Pese a recortar su producción de crudo hasta los 530.000 barriles diarios, un 14% menos que en igual periodo de 2020 -ascendió a 616.000 barriles-, y un 5,5% respecto al segundo trimestre de este año, el precio del petróleo se ha comportado mucho mejor de lo que se preveía. En el periodo julio-septiembre, el precio medio del Brent fue de 73,5 dólares el barril, frente a los 42,9 dólares de igual periodo de 2020 y los 69 dólares de media del segundo trimestre.

Por otro lado, el indicador del margen de refino ha mejorado de forma notable. De registrar cifras negativas de -0,1 dólares en 2020, aumentó hasta 3,2 dólares/barril, lo que supone un 113,3% superior a los 1,5 dólares del primer trimestre de este año.

La compañía ha basado la caída que ha sufrido la producción de petróleo en el tercer trimestre en una serie de circunstancias adversas. Por un lado, se produjeron varias interrupciones en el Golfo de México debido al huracán Ida. A ello, se unieron las paradas de mantenimiento en los yacimientos de Trinidad y Tobago y Malasia, la desinversión que el grupo está haciendo de algunos activos y el declive natural de determinados campos petrolíferos.

Abandonar el lastre de la pandemia

Todas estas circunstancias favorables han permitido a la energética desprenderse del lastre de la pandemia del año pasado y recuperar la senda de los beneficios. En el primer semestre, registró unos beneficios de 1.235 millones de euros, frente a unas pérdidas de 2.484 millones registradas en igual periodo de 2020. Los beneficios superaron incluso la cifra de 1.133 millones de euros alcanzada en el primer semestre de 2019, antes de que estallara el Covid-19.

Basado en esta nueva coyuntura, el grupo acaba de revisar al alza su plan estratégico 2021-2025 y aumentar sus inversiones en 1.000 millones de euros hasta situar la cifra en 19.300 millones de euros. Este aumento va destinado esencialmente a aumentar la generación eléctrica renovable y la producción de hidrógeno.

La generación eléctrica de origen renovable será uno de los pilares del nuevo modelo de descarbonización de la petrolera. Los nuevos objetivos que se ha marcado Repsol suponen aumentar en un 60% la capacidad instalada de generación renovable en 2030 hasta alcanzar los 20.000 megavatios, frente a los 12.700 megavatios anunciados en el plan estratégico. En total, 7.300 megavatios más.

En 2025, la previsión de capacidad instalada se sitúa en 6.000 megavatios unos 800 megavatios más que los 5.200 MW de la hoja de ruta presentada en noviembre de 2020. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha anunciado que la petrolera prevé continuar con el crecimiento orgánico de este negocio, gracias al desarrollo de una cartera de proyectos en operación y desarrollo en países OCDE.

Mejorar el dividendo

Por otro lado, en la presentación de los resultados del segundo trimestre en julio pasado, Imaz admitió la posibilidad de anticipar los compromisos de dividendo contraídos en el plan estratégico. El alto ejecutivo de Repsol señaló ante los analistas que en la estrategia del plan estratégico el grupo fue “cauteloso”, con una hoja de ruta diseñada bajo un precio del barril a 50 dólares y ahora el Brent supera los 85 dólares, 35 dólares por encima.

Las circunstancias actuales han cambiado notablemente, de ahí que la energética podría proponer a finales de este ejercicio la primera recompra de acciones incluida en el plan estratégico, a la vista también de la “posición de caja”. Repsol prevé destinar unos 6.700 millones de euros a la retribución a los accionistas a través del pago de dividendo en efectivo y de la recompra de acciones en los próximos cinco años.

Concretamente, el grupo repartirá dividendos en efectivo por un total de 4.700 millones hasta 2025, con el pago en 2021 de un dividendo de 0,60 euros por título (scrip dvidend más dividendo en efectivo), cantidad que irá aumentando progresivamente a lo largo del plan estratégico hasta alcanzar los 0,75 euros. En 2025, la remuneración superaría el euro por acción, incluyendo el pago en efectivo y la recompra de acciones que está previsto se realizará a partir de 2022.

En cuanto al negocio de renovables, Repsol sigue trabajando en la combinación de la salida a Bolsa y la incorporación de un socio para apoyar el crecimiento de las energías renovables y liderar la transición energética. Un techo al que el grupo no se ha puesto límites.

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