MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El or­ga­nismo de la ONU re­clama elevar la in­ver­sión y evitar la ‘reprimarización’

Latam se adentrará en otra etapa de bajo crecimiento a partir de 2022

Cepal alerta del ca­rácter tran­si­torio del fuerte re­bote eco­nó­mico de este año

Asamblea de Cepal, ONU.
Asamblea de Cepal, ONU.

Más allá del re­bote eco­nó­mico de 2021, tras el hun­di­miento del PIB en 2020 por la pan­de­mia, no cabe es­perar que Latinoamérica sos­tenga una fuerte reac­ti­va­ción en los pró­ximos años, con ex­cep­ciones en al­gunos paí­ses. Según la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (Cepal), no sólo el re­punte de este año, con un cre­ci­miento del PIB del 5,9% será in­su­fi­ciente para com­pensar la his­tó­rica caída de 6,8% de 2020, sino que la des­ace­le­ra­ción pre­vista al 2,9% en 2022 tiene todas las pa­pe­letas de ser el co­mienzo de otra etapa de cre­ci­miento me­diocre en los años si­guien­tes.

La secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena, destacó días atrás, en la XV Conferencia Anual del Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, que la expansión regional en 2021 es solo reflejo de un rebote estadístico muy influido por el consumo “porque la mayoría de los países aplicó medidas de apoyo a los hogares”. “Habrá una recuperación muy importante este año, pero transitoria y sustentada en impulsos coyunturales de la demanda agregada y de un arrastre estadístico” que conducirá a una senda de bajo crecimiento desde 2022, dijo.

Bárcena destacó, además, que la desaceleración de 2022 reflejará la asimetría en el acceso a la vacunación, con países que tienen un avance de un 80% y otros que están en el 0,2%. En la región, sólo el 24,8% ha completado el esquema de vacunación, tasa que en la UE es del 55,6% y en EEUU, del 53%.

Ello causará también una mejora lenta y muy divergente por países en un área que fue la más golpeada del mundo en desarrollo en términos sanitarios (con solo el 8,4% de la población, la región representó el 33% de la mortalidad mundial por Covid) y económicos. Y que ya venía de una tasa de crecimiento 2013-19 del 0,3%, la menor desde la I Guerra Mundial. “Más allá de 2021, el gran reto va a ser cómo revertimos esta dinámica dramática”, agregó.

Plan de autosuficiencia sanitaria

Para tratar de combatir el rezago en la vacunación, la región se ha dotado un Plan de Autosuficiencia Sanitaria, aprobado por unanimidad por los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 países de la Celac el 18 de septiembre, y que busca poner en marcha de forma inmediata 3 de los 6 ejes de acción de la iniciativa: convergencia y reconocimiento regulatorio; plataforma regional de ensayos clínicos y mecanismos de compra conjunta internacional de vacunas.

Por si fuera poco, para Bárcena sobre la región planea el peligro de una ‘reprimarización’ de las economías, al pairo del nuevo ‘boom’ de los precios de las materias primas, cuando el área debería optar por la diversificación y el cambio de paradigma de crecimiento. El mayor impulso de la recuperación procede del comercio mundial que cayó un 4% en 2020 y que este año crecerá un 80%, acompañado un alza del 38% en el precio de las ‘commodities’.

El horizonte de regreso al bajo crecimiento existente ya antes del Covid reflejará, además, los sempiternos problemas estructurales del área, agravados por la pandemia, como la baja inversión pública, del 17,6% del PIB, la menor en tres décadas, la más baja del mundo: nueve puntos porcentuales inferior a la media global (26,2%) y lejos del promedio del mundo desarrollado (32,9%). Y también será reflejo del atraso en infraestructuras, digitalización, productividad y competitividad, de un mercado laboral con elevada informalidad y de la reducida capacidad de recaudación fiscal y lucha contra la evasión.

Sombrío panorama

Un panorama al que se suma altas tasas de desigualdad y pobreza, incrementadas por el Covid, al igual que los niveles de déficit y deuda. El número de ocupados se redujo en 25 millones por la pandemia, consecuencia del impacto en pymes, pequeños negocios y un trabajo informal que creció en cuatro puntos, al 58,7% del empleo total. “La región no logra superar su problemas estructurales de baja inversión, productividad, informalidad y pobreza (ha pasado del 30,5% al 33,7%, añadiendo 22 millones más, hasta 208 millones) que ya limitaban antes del Covid”, señaló Bárcena, para quien la desigualdad conspira contra el desarrollo y “es el problema más grave hoy”.

Según la funcionaria, sin resolver problemas como la baja inversión y productividad no se logrará la sostenibilidad, el crecimiento y una recuperación más allá del rebote”, por lo que es “esencial” acelerar la inversión pública en sectores que creen valor, empleo de calidad y disminuyan la huella ambiental, en un momento en el que el cambio climático avanza como crisis silenciosa.

Lo que está bastante claro es que no habrá recuperación (mayor o menor) uniforme; que no todos los países tendrán que esperar lo mismo para recuperar su nivel de PIB previo a la pandemia; que el avance regional no recobrará los niveles de 2019 al menos hasta 2023 y que a los países que mantengan por más tiempo los estímulos económicos les irá mejor en la fase de reactivación. En ello coinciden los expertos de los entes internacionales, que destacan que algunas naciones, como Chile y Uruguay, se recobrarán rápidamente, pero la mayoría sufre problemas que no lograrán superar hasta 2023 o 2024.

Entre los países que más han sufrido el golpe y más tardarán en recuperarse, el BM, además de una Venezuela en situación crítica, citan a una Argentina lastrada, además, por su alto endeudamiento, a Ecuador, Panamá y Perú. México también tendrá una reactivación lenta, si bien su lastre no será la deuda, sino la decisión de priorizar el recorte del déficit y de aplicar menos medidas de apoyo a la economía, unida a la caída del turismo y el hecho de que AMLO no ha creado el ambiente más favorable para los negocios. La reactivación tampoco se otea acelerada en Brasil y Colombia.

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