Vicente Bolloré no tiene por cos­tumbre ser un mero es­pec­tador allá donde pone los pies

Vivendi se irá muy pronto de Prisa si no alcanza sus objetivos

El in­sa­ciable ape­tito del 'papivore' galo sus­cita se­rios re­celos po­lí­ticos en la iz­quierda fran­cesa

La familia Bolloré, Vivendi.
La familia Bolloré, Vivendi.

No solo para echar una mano a Josep Oughourlian que Vicente Bolloré, prin­cipal ac­cio­nista del im­perio francés Vivendi, in­virtió casi 100 mi­llones de euros para ha­cerse con un 9,9% de Prisa el pa­sado mes de abril. Gracias a esta in­ver­sión, su socio y amigo francés de origen ar­me­nio, con casi un 30% del ca­pital a través de Amber Capital, con­si­guió el con­trol efec­tivo y la pre­si­dencia del grupo fun­dado por Jesús de Polanco. Pero lle­gado el mo­mento, el “papivore” galo -nombre con el que ya se ha bau­ti­zado en Francia a Bolloré por su in­sa­ciable ape­tito por los me­dios de co­mu­ni­ca­ción– solo tendrá en cuenta sus pro­pios in­tere­ses, no coin­ci­dentes exac­ta­mente con los del ar­me­nio.

A la luz de experiencias previas en Francia, el ultraconservador Bolloré, gran enemigo político del presidente Macron en el país vecino, pasará a la ofensiva, aunque para ello tenga que defraudar y/o ignorar a “socios” y a “amigos” como Josep Oughourlian, preocupado más en recuperar los 200 millones de euros que ya lleva perdidos en Prisa que en 'batallitas políticas' lejos de su zona natural inversora.

Ya el pasado ocho de abril de 2021, CapitaMadrid.com adelantó la intención final de Vivendi, dentro de su estrategia editorial y política europea, de adquirir más acciones y de paso quedarse, en el proceso, con Santillana España, el único activo que genera dinero en el atribulado Grupo Prisa, editor del diario El Pais y propietario de la Cadena Ser.

Seis meses después, Vivendi ha solicitado al Gobierno de Pedro Sánchez, que ahora disfruta del apoyo incondicional de Prisa, autorización para hacerse con un 29,9% de Prisa, el porcentaje máximo legal para no tener que lanzar una Oferta Pública de Adquisición de acciones (OPA), y es muy difícil que se lo nieguen a menos que se arriesgue un conflicto legal de larga duración que podría llegar al Tribunal de Estrasburgo.

Pero, en línea con la estrategia habitual de Bolloré, que en las tres décadas que lleva al frente del grupo familiar (a punto de conmemorar su bicentenario) solo pasó un par de veces por la criba del mercado de valores, es difícil que no alcance sus objetivos, basados en un simple premisa: o consigue el control mayoritario o se va. No cabe duda que la situación política en España y su evolución a corto plazo será decisiva para que plasme una opción u otra. La cuestión es que la familia Bolloré está, al menos en Francia, en las antípodas ideológicas del gobierno de coalición de Pedro Sánchez, que no se olvide tiene a profesados comunistas en su seno.

Historial bursátil

El grupo de los Bolloré está ahora inmerso en una actividad inversora sin parangón. Ya en 2016 Vivendi lanzó una Opa hostil de 600 millones sobre la productora de juegos para móviles Gameflo (de hecho, Amber Capital financió la operación) y en luego en 2017 cuando adquirió el 57% de la macro agencia Havas que no tenía para completar el 100%..

Además, Vicente Bolloré tiene ahora planteadas dos OPA’s: la prevista para finales del 2022 sobre el grupo Lagardere, que tras una dura batalla pasó, hace poco, bajo el mando efectivo de Vivendi; y también la oferta que el grupo familiar Bolloré deberá tener que lanzar sobre Vivendi, para cuando sus derechos de voto (29,64% actualmente) superen la barrera máxima legal del 30%.

El caso Prisa

En el caso de Prisa, la estrategia de Vivendi pasa seguramente por tomar el mando total, aunque sea forzando la mano de Amber Capital en una especie de intercambio de favores, sólo que en esta ocasión sería Josep Oughourlian el que se pondría al servicio de su “amigo” Bolloré.

De hecho, lo que pasó con Lagardere es lo mismo que podría pasar en breve en Prisa: Bolloré entró en el grupo como un favor prestado a Arnaud Lagardère, que pese a una desastrosa gestión y con menos del 15% del capital seguía manteniendo el control del grupo fundado en 1826 por su familia.

Cubierto de deudas, y para mantenerse a flote, Lagardère necesitó del apoyo de Vivendi, el principal accionista, con un 26,7%, frente al 20% controlado por Oughorlian, el cual hizo el trabajo sucio por cuenta de Bolloré, que a todas luces tiene ahora el mando efectivo, pero que solo por una cuestión de imagen sigue en manos de Arnaud Lagardère.

Giro político

Prueba de ello es el cambio radical de la orientación política e ideológica del infuyente grupo mediático de Lagardère. La prestigiosa radio Europe1 está ahora bajo el control de la cadena líder de información CNews, ostensiblemente populista y que tiene como principal actor a Eric Zemmour, que con un discurso ferozmente racista está a punto de convertirse en el principal adversario de Emmanuel Macron, de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

De hecho, la mitad de la redacción de Europe1 presentó su dimisión ante el giro ideológico. Lo mismo podrá pasar con otras parcelas de Lagardère -París Match, JDD - cuya dirección fue relevada nada más porque seguía haciendo una cobertura crítica de las intervenciones de Eric Zemmour.

Ejemplo, la prensa gala

Por lo tanto, lo que está pasando en la prensa gala, con la apuesta radical de Bolloré -muy amigo del ex presidente Nicolás Sarkozy y sobre todo claramente a favor de un férreo control político e ideológico de la información- es a todas luces una muy clara señal para el futuro de El Pais, de la Ser, etc. en el caso de que llegue a tener voz de mando en el grupo Prisa, sea directamente, si recibiera el “ok” del gobierno para hacerse con casi un 30% del capital y sin tener que lanzar una OPA, o bien contando con la complicidad activa de Amber Capital.

En todo o caso, además de la toma de control del Grupo Lagardère (para cuando quede concluida la operación, Vivendi tendrá el 45,1% del capital y el 36,2% de los derechos de voto) y de la ofensiva anunciada ahora sobre Prisa, Bolloré está a punto de cambiar radicalmente su estrategia. Prueba de ello, son las noticias en torno a la liquidación del negocio logístico que tiene en África, en países como Togo y Guinea, donde Vivendi lleva décadas sacando buen provecho de sus estrechas y polémicas relaciones com los dictadores de turno, como el presidente guineano Alpha Conde, depuesto por los militares y ahora en prisión, en Conakri.

Cuitas con la Justicia

Cabe recordar, al respecto, que Vicente Bolloré también tendrá que rendir cuentas a la Justicia, tras haber asumido ante un tribunal francés su culpabilidad en relación con sendos tráficos de influencia, corrupción activa de funcionarios públicos, intercambios de favores, relacionados con concesiones logísticas en los puertos de Togo y Guinea. Si Vivendi quiere salir de Africa, donde tiene un volumen de negocio de 2.500 millones de euros (opera 42 concesiones portuarias y ferroviarias) es también para no tener que realizar cuantiosas inversiones ante la nueva competencia de rivales como el danés Maersk y el chino Cosco.

De lo que no cabe duda es que Bolloré seguirá teniendo un grupo todopoderoso y con una sólida posición financiera, gracias principalmente a la introducción en bolsa de Universal Music (UMG), valorada en 33.000 millones de euros. Con solo un 10% de “free float”, un 60% de las acciones quedan en manos de accionistas estratégicos, como el el chino Tecent (20%), Vicente Bolloré (18%), Vivendi (10%), Bill Ackman (10%), etc., Vivendi tendrá ahora un volumen de negocio de 20.000 millones de euros, una tercera parte por cuenta de Canal Plus, Havas, Editis, etc., frente a dos terceras partes que corresponden a su reciente 10% en UMG y a las participaciones del grupo en Telcom Italia, Lagardere, Prisa, etc.

Interés en Santillana

La nueva estrategia de Bolloré pasará también por explorar las sinergias con Lagardère, empezando por la previsible fusión del grupo Hachette com Editis; la consolidación de Canal Plus con Europe1; la integración de Paris Match y du JDD en Prisma (Geo, Voici, Capital…).

Asi, tras la operación de UMG y la probable liquidación de los negocios africanos, las perlas de Vivendi volverán a ser Canal Plus, que según los analistas aportará este año al grupo un volumen de negocio de 5.700 millones, más del doble que Havas (2.300 millones) y también muy superior al conjunto del negocio editorial de Hachette y Editis, que es donde Bolloré buscará probablemente más sinergias com Prisa, en todos los mercados de habla española, como el control de Santillana.

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