El mo­desto club ali­can­tino des­lumbra en un debut con subidas, vo­la­ti­lidad y fuerte vo­lumen

La salida a bolsa del Intercity, banco de pruebas para el fútbol español

Los bancos de in­ver­sión in­cen­tivan la co­lo­ca­ción de va­rios 'primeras' y la pa­tronal

Intercity Club de Futbol de Alicante.
Intercity Club de Futbol de Alicante.

Es sólo un test, pero el re­sul­tado es de mo­mento des­lum­brante. El mo­desto Intercity, que com­pite en la Segunda División RFEF -el equi­va­lente a la ter­cera di­vi­sión de toda la vida- ha de­bu­tado en bolsa con unos nú­meros más que sa­tis­fac­to­rios. A la gran subida acu­mu­lada desde el precio de sa­lida de 1,2 euros -ha lle­gado a tocar los 2 euros aunque con mucha vo­la­ti­lidad ha vuelto hasta los 1,50- se suma un nivel de li­quidez más que acep­ta­ble.

En sus once primeros días como empresa cotizada, el club alicantino ha movido 1,3 millones de acciones por un valor efectivo de en torno a 2,5 millones de euros. Una cifra que significa que ha rotado cerca del 30% del capital. Porcentaje que firmarían muchas empresas cotizadas en BME Growth donde se encuadra el Intercity. Por ejemplo, el batallón de socimis sin liquidez alguna que pueblan el mercado. Silicius, que empezó a cotizar en la primera semana de octubre, sólo ha marcado cambio en cuatro de las 13 últimas sesiones.

Por lo tanto, la llegada del primer club de fútbol a la bolsa española puede y debe ser considerada como un éxito. Por la respuesta de los inversores y, sobre todo, porque derribar un muro. Es verdad que el debut del Intercity tiene mucho de testimonial por su bajo valor en bolsa de poco menos de 8 millones de euros, pero lo que de verdad importa es que constituye un magnífico banco de pruebas para lo que puede venir después.

El deporte rey trata de ponerse de pie después del durísimo golpe que le ha asestado la pandemia. El público vuelve a los estadios y las ventas por 'merchandising' se reactivan, pero los clubes aún tardarán mucho en recuperarse del impacto causado por el Covid-19. Salir a bolsa puede ser una buena opción para algunos que han capeado bien la tormenta y necesitan ampliar sus fuentes de financiación.

Ese es el mensaje que están mandando los bancos de inversión, que están siguiendo al milímetro la evolución del Intercity. "El Covid ha obligado a los clubes a realizar una gestión financiera muy prudente. Sus gestores son cada vez más serios y profesionales y en un entorno ya de recuperación puede haber una oportunidad en bolsa para los mejores", señalan en un banco de inversión nacional muy activo en este segmento.

Muchos han sido los nombres que han sonado para la bolsa, desde el Atlético de Madrid pasando por el Real Valladolid, pero desde la banca de inversión se asegura que no estaban preparados para una operación de esta envergadura. "Hay un problema evidente de transparencia, porque nadie quiere poner sobre la mesa sus verdaderos números. El del fútbol es un negocio complejo, con muchos matices", señalan las mismas fuentes.

El Intercity ha llegado a la bolsa en pérdidas y fiando su suerte a un rápido crecimiento deportivo que lo lleve cuanto antes a Primera División. Pero su experiencia marcará a pequeña escala el camino de los grandes clubes. No es normal que España sea la única gran economía de la zona euro sin grandes clubes cotizados. La Juventus en Italia, el Olympique Lyonnais en Francia, el Ajax en Holanda, el Borussia Dortmund en Alemania o el Tottenham, Arsenal o Manchester United en Inglaterra hace mucho que abrieron el camino.

"Llegará más pronto o más tarde. Y el gran catalizador podría ser la salida a bolsa de la propia patronal, para quien también es importante que el Intercity haya testado el interés de los inversores por el negocio del fútbol", señalan en una gran gestora española. Efectivamente, sobre la mesa está una posible colocación en el parquet de LaLiga, que con uno de los mayores fondos de 'private equity' del mundo en el capital tiene una valoración de 27.000 millones de euros.

Parece sólo cuestión de tiempo que el fútbol español de primer nivel -sea a nivel de la patronal o de clubes concretos- dé el salto a la bolsa. El primer paso a pequeña escala ya se ha dado y está dejando buen sabor de boca. La prueba piloto funciona y puede abrir los ojos a quienes hasta ahora sólo habían visto la bolsa como una solución desesperada a sus problemas financieros. Ahora puede ser el trampolín hacia una financiación mejor y más barata.

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