El cierre del ga­so­ducto Magreb por la ten­sión po­lí­tica ha puesto en alerta a todo el sis­tema eléc­trico es­pañol

Pedro Sánchez no las tiene todas consigo ante el riesgo del suministro de gas por barco

Enagás pone todas sus plantas re­ga­si­fi­ca­doras a tra­bajar a tope con las re­servas es­tra­té­gicas en mí­nimos

Suministro de Gas
Suministro de Gas.

El sector ga­sista ha ad­ver­tido al Gobierno de Pedro Sánchez que el sis­tema del gas está a tope y cruza los dedos para que fun­cione con éxito este in­vierno sin so­bre­saltos en los su­mi­nis­tros. El cierre uni­la­teral del ga­so­ducto Magreb-Europa (GME) por parte de Argelia ha de­jado a España pen­diente de un único su­mi­nistro por tubo a través de la re­du­cida ins­ta­la­ción de Medgaz entre Almería y de Argelia y del trans­porte por barco. Un po­sible fallo en cual­quiera de los dos co­lo­caría al país ante el riesgo de un inevi­table apagón eléc­trico.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha asegurado que no estamos ante un escenario que lleve a pensar en esta situación, pero existe el temor a que cualquier conflicto pueda poner en jaque el sistema eléctrico. Factores de escasez de oferta en unos casos, de elevada demanda, en otros, y aspectos climáticos, han situado al gas en un nivel de importancia desconocido desde hace años.

Ello ha servido para que el precio se haya disparado afectando al coste de la electricidad. Si bien el gas está tendiendo a relajar su precio, -por ejemplo, de los 116 euros/MWH que estuvo el 6 de octubre ha pasado a estar en el entorno de los 70 euros/MWH-, lo cierto es que el aumento del consumo de gas a nivel internacional tiene a todos los gobiernos en alerta ante el temor a un invierno de temperaturas extremas y problemas de transporte por la saturación marítima y de los puertos internacionales.

El respaldo de los ciclos combinados

Las centrales de ciclo combinado de gas evitaron precisamente el colapso del sistema en enero pasado -actualmente, existen 26.000 megavatios de potencia de ciclos combinados instalados-, cuando se produjo la ola de frio al suplir la falta de generación eléctrica renovable. El cose del megavatio hora se situó entonces por encima de los 95 euros y, de haberse producido un posible desabastecimiento de gas, el mix de generación eléctrica habría quebrado. Ribera ha asegurado que existe un nivel de reservas para 40 días, es decir, el doble de lo que están obligadas a mantener las comercializadoras.

Con este volumen almacenado, en palabras de la ministra, no existe ningún motivo de preocupación seria, si bien algunos expertos alertan de la vulnerabilidad que España tiene ahora tras el cierre del gasoducto del Magreb. Dicha instalación tiene una capacidad para transportar 8.000 millones de metros cúbicos, cantidad que tendrá que ser cubierta, una parte por el gasoducto Medgaz a través de Almería, y otra por barco.

Los gobiernos argelino y español han sellado un acuerdo para amentar la capacidad de este segunda vía de transporte, con lo que se pasará de 8.000 millones de metros cúbicos a unos 10.000 millones, es decir, un 25% más. En los últimos 12 meses, llegaron a España del país argelino unos 15.000 millones de metros cúbicos tanto por los dos gasoductos como por barco. Quiere esto decir, que existe una elevada cantidad de gas natural -del orden de 5.000 millones de m3- que tendrán que venir a través de barcos gaseros.

Aunque a España llega gas procedente de 14 países, hay que recordar que Argelia abastece el 46% del consumo, lo que quiere decir que casi en un 50% dependemos del Gobierno argelino. Fuentes consultadas reconocen, en cambio, que esta diversidad de abastecimiento nos permite transportar gas natural licuado de otras zonas.

Según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores), hasta el mes de julio pasado, Argelia había suministrado un 44,9% del gas natural que importó España, seguido de Rusia con un 10,5%, Estados Unidos (9,6%), Catar (6,4%), Francia (4,6%), Trinidad Tobago (4,3%) y Noruega (3,6%). También nos venden gas otros países como Nigeria, Guinea Ecuatorial, Angola, Perú, Portugal, Egipto, Camerún y Argentina.

Sin superar el 50%

En el ámbito de la seguridad de suministro, el organismo que controla las reservas estratégicas Cores establece que un país no puede superar el 50% de las ventas de gas para evitar de esta forma graves riesgos de suministro. Es decir, que en caso de conflicto con ese país o de ruptura del contrato, España se quede sin el principal abastecedor de esta materia prima.

En el caso de Argelia, no se llega a ese porcentaje aunque es cierto que casi está al límite de lo que Cores marca. Tras el cierre del gasoducto del Magreb, Argelia dispone ahora de una única vía de transporte por tubo, sin que exista una salida alternativa ante un problema técnico en el Medgaz. Este es uno de los riesgos más serios con el que España se encuentra ahora mismo.

Ante esta situación, tanto Enagás como las comercializadoras, han puesto en marcha un plan de seguridad para canalizar todas las vías alternativas que hay para importar gas natural licuado. El operador del sistema gasista Enagás está realizando además operaciones de control en toda la red y en las pantas de regasificación para mantener el máximo de reservas y evitar posibles fallos técnicos. “Toda la infraestructura gasista estará al máximo de su capacidad”, comentan.

En el país, existen seis plantas regasificadoras. Cuatro de ellas dependen directamente de Enagás (Barcelona, Gijón, Cartagena y Huelva). Una quinta planta se encuentra en el puerto de Bilbao y está participada al 50% por Enagás y el Ente Vasco de la Energía (EVE). Y una sexta controlada también por Enagás (72,5%), Osaka Gas (20%) y Oman Oil Company (7,5%).

Fuentes del sector quitan hierro al hecho de que Argelia haya cerrado una de sus redes de suministro a España por culpa de las relaciones con Marruecos. Se basan en que los suministros están muy diversificados y que el país dispone de una capacidad de almacenamiento suficiente para aguantar un tiempo suficiente en caso de una fuerte crisis energética mundial.

El problema que se plantea, en cambio, son las distancias por mar. No es lo mismo traer un cargamento por barco desde Argelia que transportarlo desde Estados Unidos. La planta de regasificación más próxima es Cartagena y un buque metanero puede tardar solo 9 horas.

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