El caso Villarejo ha afec­tado a la imagen de la com­pañía en su ex­pan­sión in­ter­na­cional

Iberdrola mantendrá su plan estratégico en EEUU pese al freno en la compra de PNM

La opo­si­ción del es­tado de Nuevo México ha sido un ma­zazo para la eléc­trica

Ignacio Sánchez Galan
Ignacio Sánchez Galan

Iberdrola man­tendrá in­tacto su plan es­tra­té­gico de ex­pan­sión en Estados Unidos pese al re­chazo por parte del Estado de Nuevo Mexico a la compra de PNM Resources a manos de la fi­lial Avangrid. La uti­lity con­si­dera que EEUU es clave en el desa­rrollo de la com­pañía a nivel in­ter­na­cional en su apuesta por las ener­gías re­no­va­bles. Paralelamente, la com­pañía no va a arrojar la toalla en su ob­je­tivo de ha­cerse con PNM Resources y piensa se­guir pe­lando en los tri­bu­na­les.

La negativa de los cinco miembros del organismo regulador de Nuevo Mexico a la operación ha sido un mazazo a su hoja de ruta prevista en EEUU pero no va a cambiar la estrategia internacional. El país estadounidense es clave para la eléctrica, una vez que Avangrid se ha convertido en uno de los pilares del grupo energético.

Eso sí, su presidente, Ignacio Galán, ha sufrido un fuerte varapalo en cuanto a su imagen se refiere por el caso Villarejo por lo que algunas fuentes señalan que ha perdido un asalto en la pelea pero no el combate definitivo. Pese al golpe sufrido, la acción de Iberdrola, no se ha resentido de forma importante, lo que demuestra que los inversores no han perdido la confianza.

Contra García-Castellón

Iberdrola ha culpado, en cambio, sin ningún tipo de ambages al juez Manuel García-Castellón del fracaso inicial de la operación. La compañía señala que la adquisición de PNM Resources se ha visto especialmente frustrada como consecuencia del devenir de las diligencias previas practicadas contra la implicación de ciertos directivos de la compañía en el ‘caso Villarejo’, en el supuesto pago de comisiones al ex comisario.

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha desestimado, por su parte, la petición de Iberdrola de enmendar la decisión del juez del caso Tándem de investigar al presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, por los presuntos encargos al comisario jubilado.

En un auto del 10 de diciembre, los magistrados han rechazado el recurso en el que la compañía solicitaba que se declarase la nulidad de los actos procesales relativos en la pieza 17 llevados a cabo entre el pasado 27 de mayo y del 25 de junio, entre ellos, el auto en el que el juez García-Castellón acordó citar como investigados a Sánchez Galán y a tres directivos de Iberdrola.

Estas actuaciones son precisamente parte de las razones que el organismo regulador de Nuevo Mexico alega para no haber aprobado la operación de compra de PNM Resources por parte de la filial eléctrica Avangrid. Según reconoce la propia Iberdrola, en el momento de emitir su voto, cuatro de los cinco comisionados mencionaron expresamente la investigación penal desarrolla en España para rechazar la operación.

El presidente de Iberdrola deberá comparecer precisamente el próximo 18 de enero en la Audiencia Nacional para declarar como imputado por los encargos de la eléctrica a la empresa Cenyt, vinculada al comisario jubilado, José Manuel Villarejo.

Otros aspectos negativos

Aparte de la mala imagen que para los cinco miembros del organismo regulador tiene la implicación de ciertos directivos de la eléctrica, la filial estadounidense Avangrid puede verse igualmente afectada por la conexión eléctrica que la compañía quiere desarrollar entre Estados Unidos y Canadá, concretamente el corredor hidroeléctrico de Maine, proyecto que ha sido rechazado en un referéndum por los ciudadanos.

Por ese motivo, en el escrito que ha emitido el organismo regulador de Nuevo Mexico, se considera que el proyecto presenta más inconvenientes de los que se analizaron inicialmente, lo que redundaría en una reducción de la calidad del suministro eléctrico para los consumidores. En caso de que el acuerdo hubiese sido autorizado, se iban a exigir determinadas condiciones.

Otro de los interrogantes que plantea el organismo regulador se refiere a la salud financiera de Iberdrola. La utility tiene actualmente una deuda financiera de 37.223 millones de euros, frente a los 35.926 millones que registraba a final del pasado ejercicio. Este nivel de endeudamiento pone en cuestión el proyecto porque incrementaría las necesidades financieras del grupo y el nivel de deuda.

Cuando se anunció la operación en octubre de 2020, el valor de la empresa se fijó en unos 8.300 millones de dólares (cerca de 7.000 millones de euros), considerando una deuda más ajustes de aproximadamente 4.000 millones de dólares.

Iberdrola se basaba en que la integración de PNM Resources y Avangrid dará origen a una de las mayores compañías eléctricas del sector norteamericano, con 10 eléctricas reguladas en seis estados (Nueva York, Conneticut, Maine, Massachusetts, Nuevo México y Texas). Se convertirían en el tercer operador de renovables en EEUU, con una presencia en 24 estados.

Ambas energéticas contarían con unos activos superiores a 40.000 millones de dólares, tendrán un Ebitda de unos 2.500 millones de dólares y un beneficio de 85 millones. Además, gestionarán más de 4,1 millones de puntos de suministro, una base de activos regulados de 14.400 millones de dólares, más 168.000 kilómetros de redes y aproximadamente 10.900 MW de capacidad instalada.

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