Mantiene el plan de sacar a Bolsa la fi­lial de re­no­va­bles y buscar un socio

Repsol cierra un ejercicio mejor de lo esperado por el petróleo y la primera contención del Covid

El ba­rril arrancó el año a 49 dó­lares y ahora su­pera los 76 dó­la­res, un 53% más

Antonio Brufau y Yosu Imaz, Repsol.
Antonio Brufau y Yosu Imaz, Repsol.

La nueva cepa Ómicron ha le­van­tado las alarmas a prin­ci­pios de di­ciembre en el precio del pe­tróleo pero la si­tua­ción ha re­ver­tido y el ba­rril tiende a su­bir, lo que ha vuelto a calmar a las pe­tro­le­ras. Repsol, igual que el resto de las gran­des, tendrá un ejer­cicio que no se ima­gi­naba a co­mienzos de 2021. El año arrancó con un ba­rril a 49 dó­lares y ha lle­gado a rozar la ba­rrera de los 87 dó­la­res. Ahora se sitúa en el en­torno de los 76 dó­lares (+53%), algo im­pen­sable ante las in­cer­ti­dum­bres eco­nó­micas mun­dia­les.

En la petrolera que preside Antonio Brufau y que comanda el CEO Josu Jon Imaz, el año que va a concluir -con la sexta ola de Covid en pleno ascenso-, acabará con unos resultados inesperados, es decir, muy por encima de las previsiones. En cambio, los temores vuelven a aparecer en el sector por lo que pueda ocurrir en el primer trimestre de 2022.

Pese al aumento de los contagios y la ola que afecta a toda Europa, la situación no está golpeando a los mercados bursátiles y el riesgo está en lo que puedan deparar las fiestas navideñas. Un nuevo cierre de fronteras tendría efectos económicos devastadores a todos los niveles. La nueva pandemia originada por Ómicron aumenta los casos de contagio pero no tiene el mismo nivel de gravedad que las anteriores olas.

De momento, prudencia aunque en alerta

En este punto se basan precisamente los analistas para señalar que la demanda interna y la actividad económica puede mantenerse aunque se pierda parte del vigor que se había retomado en el segundo semestre del año, tanto en el turismo, la hostelería, el transporte, la industria y los servicios.

Por ese motivo, fuentes consultadas consideran que las previsiones empresariales para el ejercicio próximo no son tan pesimistas como puede pensarse. En diciembre de 2020, la situación era mucho más caótica y con un futuro muy negro a todos los niveles. Por ejemplo, el barril de petróleo Brent estaba en el entorno de los 50 dólares y llegó a bajar hasta los 16 dólares. Un año después, y con la nueva ola de Covid, el crudo supera los 75 dólares y ha alcanzado los 87 dólares.

Repsol, por ejemplo, ganó 1.939 millones de euros en los nueve primeros meses de 2021 gracias a este contexto favorable para el sector por la subida del precio del crudo. La compañía ha superado incluso los resultados en el mismo periodo de 2019, previo a la pandemia, cuando registró un beneficio de 1.466 millones de euros, lo que supone un 32% más. En este año, la acción está en 10,37 euros y ha llegado a alcanzar los 11,78 euros frente a los 5 euros que llegó a cotizar a finales de octubre de 2020.

La compañía ha anunciado una mejora en el dividendo de un 5%, hasta los 0,63 euros por acción y piensa que hay margen para seguir subiendo. Gracias a la buena marcha del ejercicio, la compañía ha revisado también al alza sus objetivos en el plan estratégico para acelerar la transición energética con un incremento en las inversiones de 1.000 millones de euros.

Salida a Bolsa de la filial de renovables

La petrolera tiene en cartera para 2022 la salida a Bolsa de la filial de renovables y la posible incorporación a dicha filial de un socio financiero. En la presentación de los resultados del tercer trimestre, Imaz dejó claro que no tienen prisa, debido a que la capacidad de generación de caja es buena y no existe una especial necesidad de financiación.

Para Repsol, sigue en pie el plazo de 18 meses que se marcó en noviembre de 2020, cuando la situación era bastante peor que la actual. “Estamos analizando oportunidades”, ha señalado. De momento, la compañía ha enviado el cuaderno de venta a posibles inversores sin que se haya dado un paso más.

La valoración que se ha hecho en los primeros análisis se estima en torno a los 4.000 millones de euros, una cifra que podría superar ese nivel dependiendo de la cartera de proyectos en marcha y de los que están en fase de desarrollo.

Repsol ha revisado al alza sus previsiones de generación de energía renovable para 2030. La petrolera aumentará hasta 20.000 megavatios la capacidad de generación, unos 7.300 megavatios más de los que contempla el plan estratégico 2021-2025. En este periodo, el objetivo de capacidad instalada se sitúa en 6.000 megavatios, unos 800 megavatios más que los 5.200 MW de la hoja de ruta presentada en noviembre de 2020.

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