El nivel de pre­cios al otro lado del Atlántico em­pieza a ser di­fícil de jus­ti­ficar

Los 'popes' de Wall Street advierten de la creciente sobrevaloración bursátil

Creciente di­vi­sión de opi­niones entre las grandes firmas ante un in­cierto 2022

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Apenas una se­mana le ha bas­tado al ín­dice Dow Jones para firmar su mejor arranque de un mes de di­ciembre desde hace casi 25 años. Por en­cima de los 35.000 pun­tos, el in­di­cador es­ta­dou­ni­dense ha de­jado atrás el primer im­pacto ne­ga­tivo pro­vo­cado por la apa­ri­ción de Ómicron y vuelve a las puertas de los má­ximos del año del mes pa­sado. Un re­bote de­ma­siado rá­pido que mete más miedo a los es­cép­ticos y que se sigue al mi­lí­metro desde Europa, siempre tan de­pen­diente de Estados Unidos.

En los últimos días, se multiplican las voces que en voz bien alta recuerdan que las valoraciones en Wall Street son excesivas. No son voces cualquiera, sino las de algunos de los grandes líderes de opinión del mercado, como Morgan Stanley o BofA, que advierten de que pueden venir por delante correcciones que pueden alcanzar el doble dígito en 2022. Dicho de otra forma, hace falta un alto en el camino.

De momento, los bajos rendimientos en los mercados de bonos siguen sosteniendo a la renta variable. Pero hay un problema de ralentización de crecimiento, que en algún momento se unirá a la retirada de estímulos en Estados Unidos en un escenario de fuerte inflación. La situación actual no puede mantenerse eternamente en el tiempo y algunas firmas creen que no hay por donde defender los actuales niveles.

Morgan Stanley considera que en un escenario marcado también por las interrupciones en la cadena de suministro de las empresas, el índice S&P 500 retrocederá en 2020 hasta los 4.000 puntos desde los alrededor de 4.600 actuales. La firma anticipa por lo tanto una corrección en torno al 5%, que se justificaría también por su previsión de que el beneficio por acción crecerá más el año que viene tanto en Europa como en Japón.

En realidad, se trata de una cuestión de ajuste. Ninguna gran economía mundial ha corrido más que la estadounidense en los últimos trimestres, y lo lógico sería que en otras áreas geográficas fueran reduciendo ese 'gap' con Estados Unidos que, por otra parte, también carga con su ración de incertidumbre política y fiscal. Razones suficientes para justificar un parón después de las subidas entre el 18% y el 25% de los índices estadounidenses este año.

Informe realista del BofA

BofA espera tres subidas de los tipos de interés en 2022 y que la subida de la inflación pierda fuerza, aunque se mantendrá siempre por encima del objetivo. Con una subida esperada del 6,5% en los beneficios de las empresas del S&P 500%, cree que este índice no tendrá fuerzas para avanzar sobre sus niveles actuales. Prevé por lo tanto un año plano, mientras otras voces autorizadas lanzan advertencias más serias.

Es el caso de Elliott Singer, el hombre fuerte del gigante Elliott Investment Management, con cerca de 50.000 millones de dólares en activos. Cree que los precios de la renta variable alcanzan valoraciones sin precedentes o están muy cerca de sus máximos y que se están acumulando muchos riesgos por la necesidad de los gestores de obtener en bolsa el beneficio extra que les niega el mercado de bonos.

Aunque hay una creciente división de opiniones entre las firmas más escépticas y aquellas que creen que los beneficios del S&P 500 aún pueden crecer en torno a un 8% en 2021 y seguir alimentando las ganancias, hay un consenso casi total en que Wall Street necesita un descanso. De hecho, la mayoría de las casas de bolsa creen que habrá corrección en los próximos seis meses. Lo que venga después es difícil de predecir.

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