Se toma con calma las fu­siones e ig­nora el caso FG-Villarejo por su falta de re­le­vancia

El BBVA de Carlos Torres pasa de España y de sus empleados

Anuncia más re­cortes de costes la­bo­rales y ofi­cinas sobre una plan­tilla ya men­guada en 2020

FG y Carlos Torres
FG y Carlos Torres

A di­fe­rencia de Miguel de Unamuno, el em­ble­má­tico rector de la Universidad Pontificia cas­te­llana, al sal­man­tino Carlos Torres pa­rece que poco le afecta la crí­tica si­tua­ción del BBVA en España y menos su mer­mada plan­ti­lla. Después de va­rias ne­ga­tivas sobre un inevi­table ERE, el grupo ban­cario con sede en Bilbao planea una nueva re­duc­ción de costes en sus ac­ti­vi­dades na­cio­nales que afec­tará, sin duda, a una plan­tilla que ya se ha visto muy re­du­cida en los úl­timos años. El 'sostenible' Torres no acepta pre­siones de nadie para las fu­siones que busca el BCE y mucho menos el caso FG-Villarejo que, para él, es casi una serie de Netflix.

Entre el tequila mexicano y el kebab turco, la España cañí se ha convertido en un plato de mal gusto para un Carlos Torres que asumió la presidencia del BBVA hace ahora dos años. Después de muchos desmentidos sobre un posible ERE, como han anunciado otros competidores, el banco reconoce ahora estudiar un plan de ajuste laboral en España.

La plantilla del BBVA en España es de 29.330 empleados al cierre del pasado ejercicio, un 3,14% menos que un año antes. Ese número de empleados supone el 23% del total de trabajadores respecto al resto de los países en los que opera, muy por debajo del casi el 30% que suponen los 36.853 trabajadores en México, el principal mercado para el grupo y que aporta el 44,6% del resultado atribuido, frente apenas el 15,4% la unidad en España.

Caída de un 56% del beneficio

El beneficio en España se ha desplomado en 2020 un 56,3%, hasta 606 millones de euros, con todos los márgenes en negativo menos el neto gracias a la reducción de un 6,6% de los gastos de explotación. Ahora, dicha reducción no parece suficiente ni para Torres ni para su consejero delegado, el turco Onur Genç.

La actividad del banco en el mercado doméstico es preocupante: los depósitos a la vista son los únicos que crecen (15,8%), mientras que los depósitos a plazo menguan un 1,4% y los recursos fuera de balance, los de mayor valor añadido para cualquier banco, se contraen un 5,1%.

El coste de los depósitos se ha llevado, al cierre del pasado ejercicio, a un anecdótico 0,01%, mientras que desde el banco han impulsado una nueva política para cobrar comisiones a determinados clientes por sus recursos depositados. Tanto Torres como Genç consideran que esta estrategia tan sólo busca una mayor vinculación de determinados clientes.

Los responsables del BBVA presumen de haber captado 7,3 millones de clientes durante el último ejercicio. Eso sí, en España la captación ha sido tan sólo de unos 520.000, según su consejero delegado, cifra que supone un 7% del total de los nuevos clientes captados en todos los países en los que opera.

Presiones a mí...

Con el rictus más que contenido, y a punto de sacar una ristra de ajos y un crucifijo, Carlos Torres encaja cualquier pregunta sobre la fracasada operación de fusión con el Sabadell, algo que ya forma parte del pasado. Ahora, lo que queda es "mirar para adelante". Lo mismo recupera el anterior lema del BBVA, con canción incorporada, aún bajo la presidencia de su mentor, Francisco González.

"Presión cero" para fusiones, afirma el presidente del BBVA respecto a los supervisores del BCE, tan desafiante como la niña de Wall Street ante el emblemático toro. Una parte del exceso de capital por la venta de su filial en Estados Unidos irá a retribuir a sus accionistas, el resto a inversiones rentables, si "hay oportunidades para crecer". Y si no, para "los chuches", como decía el expresidente Mariano Rajoy.

Sobre el caso Cenyt o también conocido como el de FG-Villarejo, el gestor de Carlos Torres también se contrae y se limita a decir que "no tiene mayor relevancia" en los últimos tiempos.

Sobre las imputaciones del banco o la potencialmente suya misma, el presidente del BBVA casi se marca un karaoke con "el pasaba por aquí", del ya fallecido Luis Eduardo Aute. ¡Qué me dices, cantautor (o en este caso, periodista) de las narices!, parecía también entonar un Torres revestido de todo lo verde de la sostenibilidad planetaria.

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