Los su­per­vi­sores es­pañoles lanzan una ad­ver­tencia coor­di­nada frente a la gran bur­buja

Los avisos sobre el 'bitcoin' llegan tarde y con el pequeño inversor bastante invertido ya

Las crip­to­mo­nedas de­mues­tran que el mer­cado va muy por de­lante de la re­gu­la­ción

Bitcoins
Bitcoins

En una ac­ción coor­di­nada que tiene pocos pre­ce­den­tes, el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la se­cre­taria de Estado de Economía, Ana de La Cueva, han lan­zado una ofen­siva de enormes di­men­siones para ad­vertir al es­pañol de a pie de los riesgos que ro­dean a la in­ver­sión en crip­to­mo­ne­das. No son las pri­meras lla­madas a la pru­dencia ni dentro ni fuera de España, pero sí las más po­tentes desde que em­pezó a cir­cular la mo­neda vir­tual.

Se ha declarado algo parecido a un estado de alerta alrededor del 'fenómeno bitcoin', que a la vista de los acontecimientos ha llegado para quedarse. Por encima de los 45.000 dólares ya tras el nuevo efecto llamada ejercido por las compras de 1.500 millones por parte de Tesla y el reconocimiento de nuevos popes de Wall Street, las alertas de los reguladores mundiales no son sino el reconocimiento de que las criptomonedas son toda una realidad.

Los supervisores no cuestionan en absoluto el activo, sino que recuerdan que se las criptomonedas son productos complejos que podrían no ser adecuados para el pequeño inversor por el gran riesgo de pérdida que suponen. Pero más allá del momento elegido para lanzar este aviso 'urbi el orbe', está quedando claro que los mercados siempre van muy por delante de la regulación. Y los inversores de la calle más o menos informados también.

"Las advertencias son necesarias, pero la realidad es que el número de pequeños inversores que invierte en criptomonedas con el bitcoin o el ether no ha dejado de crecer en el último año. El dinero llama al dinero, y son muchos los españoles que cansados de las rentabilidades ridículas de las imposiciones a plazo han decidido colocar una pequeña parte de su cartera en criptomonedas. En general, lo están haciendo con prudencia", señalan en una gestora nacional.

Llegar tarde y mal

Efectivamente, el pequeño inversor está entrando a buen ritmo en un universo inversor nuevo que tiene todos los ingredientes para quienes son capaces de aguantar emociones intensas: es extraordinariamente volátil -en el último mes el precio ha subido o bajado más del 3% en un día en hasta 16 ocasiones, con picos de avances y retrocesos de hasta el 20% y 13% respectivamente en sólo 24 horas-, levanta pasiones entre algunos analistas que hablan de un salto hasta los 100.000 dólares y seduce a algunos de los mayores inversores del mundo.

"Estamos ante un fenómeno planetario alentado por la ausencia de alternativas rentables en el mundo de la inversión tradicional. Y hay quien está dispuesto a aceptar el riesgo de las criptomonedas, que incluso en el caso del bitcoin tienen aún poca liquidez y no se negocia en mercados regulados. La codicia forma parte del juego, claro, pero yo no diría que el pequeño inversor va a ciegas. Ni mucho menos, porque en general sabe hasta dónde puede llegar en términos de riesgo de pérdida", señalan desde un banco de inversión.

Desde estas mismas fuentes recuerdan que "el bitcoin lleva cotizando el suficiente tiempo para que todo el mundo sepa que se puede perder o ganar mucho en cuestión de días", y recuerdan que en 2018 la criptodivisa bajó un 80% desde máximos hasta alrededor de los 3.000 dólares. Muchos acusaban al bitcoin entonces de ser un producto hiper especulativo condenado al fracaso, pero el año pasado se fue hasta los 29.000 dólares sin solución de continuidad y tapó muchas bocas".

En las firmas de inversión tienen claro que la fiebre de las criptomonedas seguirá subiendo, porque hay una avalancha de nuevos inversores que buscan alternativas en unos activos a los que hoy por hoy es difícil poner techo en términos de valoración. Y prevén enormes subidas y bajadas a corto y a medio plazo antes de que los supervisores tomen cartas en el asunto y empiecen a regular un mercado que por su crecimiento no podrá seguir volando por libre.

En estos momentos, existen alrededor de 7.000 criptomonedas. No cabe duda que ha nacido una estrella de enormes dimensiones, un activo potencialmente gigantesco -no para de crecer el número de neobancos y 'fintech' que lanzan tarjetas que permiten pagar con monedas virtuales- del que también van a participar los inversores de a pie. "No ha habido ningún fenómeno especulativo en la historia de los mercados en el que no hayan participado decisivamente los pequeños inversores. Y este no va a ser una excepción", señalan fuentes financieras.

Artículos relacionados