Las com­pañías es­pañolas no tienen prisa y el vo­lumen de emi­siones fue muy dis­creto en enero

Las empresas revitalizan un mercado de deuda bajo mínimos en el arranque de 2021

Telefónica, Iberdrola, CaixaBank y Amadeus en­ca­bezan una lista de emi­sores que se pro­mete larga

Telefonica
Sede Telefónica.

Las pri­meras ci­fras del año en el mer­cado de deuda cor­po­ra­tiva dejan dos grandes con­clu­sio­nes. La pri­mera es que las em­presas dan por hecho que los tipos de in­terés se man­ten­drán en mí­nimos his­tó­ricos du­rante todo 2021. La mejor prueba es que han em­pe­zado el año ex­tra­or­di­na­ria­mente pe­re­zo­sas. De mo­mento, las emi­siones pueden es­pe­rar, porque se podrá se­guir co­lo­cando a pre­cios de saldo más ade­lante.

La segunda gran lectura de esta parálisis en el comienzo del nuevo ejercicio es que las entidades de primer nivel tienen los deberes muy bien hechos después de un 2020 en el que no pararon las máquinas. Es verdad que la irrupción del Covid-19 en marzo disparó los costes de financiación, pero el mercado se fue normalizando poco a poco y también creció el interés de los inversores por el papel de las empresas españolas más solventes.

Aunque en agosto (en pleno desconfinamiento) y respecto a la situación previa al estallido del coronavirus los costes eran aún en torno a 25 puntos básicos más elevados en el caso de los bonos con calificación de grado de inversión y alrededor de 300 puntos básicos para las empresas con un perfil de riesgo más alto, los gigantes del mercado emitieron a muy buen ritmo. Y antes del 'shock' también. Sólo en enero de 2020, emitieron bonos por más de 10.000 millones de euros.

Una cifra de la que se han quedado a años luz en este arranque de 2021, en el que sólo se ha cubierto una quinta parte de las cifras de hace doce meses. "Las expectativas eran otras completamente distintas y las compañías no querían arriesgarse a tener que emitir más tarde a precios más altos. Pero la pandemia lo ha cambiado todo y ha dejado secas estas primeras semanas de enero, tradicionalmente entre las más activas del año", señalan en un gran banco español.

Mercado en ebullición

No obstante, con la llegada de febrero el mercado empieza a desperezarse. Lo hace muy lentamente, sin alharacas y de la mano de un producto que gana cada vez más adeptos como los bonos verdes. Iberdrola ha levantado 2.000 millones de euros en un bono verde híbrido que eleva la financiación total de la compañía en este segmento hasta los 15.000 millones. Servirá para financiar parques eólicos marinos en Francia y en Alemania.

Por su parte, CaixaBank ha cerrado la colocación de su segundo bono verde por valor de 1.000 millones de euros que financiará proyectos de energía renovable. En ambos casos, la demanda de los inversores fue elevada, con cerca de 14.000 millones en total. También Amadeus ha colocado 500 millones en bonos a tipos más que razonables y Telefónica ha movido ficha.

La operadora ha puesto en marcha este miércoles una oferta de recompra para los tenedores de valores de una emisión de bonos híbridos por importe de 1.000 millones de euros. En paralelo, ha ha cerrado con éxito la emisión de su primer bono híbrido sostenible por importe de 1.000 millones de euros, el primero, además, del sector de las telecomunicaciones.

La compañía también ha anunciado que la oferta de recompra de un bono híbrido comenzaba el miércoles y que está previsto que cerrará el próximo 15 de febrero. Con ambas operaciones, "Telefónica continúa gestionando de manera proactiva su base de capital híbrido", señala un comunicado.

Es la última gran demostración de fuerza de las grandes empresas españolas en un mercado que siempre ha respondido y al que las empresas no tienen gran prisa por volver, al menos masivamente.

"Hay ruido con la tercera ola del Covid-19 y los problemas en la campaña de vacunación en Europa. Algunas compañías prefieren esperar a que cambie un poco el viento, porque en un escenario de debilidad de las grandes economías europeas los tipos no sólo no van a subir desde donde están. Incluso, pueden bajar. El Banco Central Europeo (BCE) siempre va a estar al quite con sus compras de deuda y eso es una garantía de que los precios están topados", señalan fuentes financieras.

La caída del volumen de emisiones es especialmente intensa en el sector financiero, que tiene todas sus necesidades de liquidez garantizadas por la interminable manguera del BCE. "No se va a producir un despegue rápido de las emisiones, pero lo normal es que el ritmo se vaya normalizando a medida que avanzan las semanas. Varias grandes compañías están esperando el momento idóneo para emitir", señalan las mismas fuentes.

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