ANÁLISIS

El dólar, contra pronóstico, se recupera desde enero pese a los déficit fiscal y exterior

Los pro­gramas de es­tí­mulo de la nueva Administración de Joe Biden re­lanzan la eco­nomía

Economía en EEUU
Economía en EEUU

Jamie Dimon, pre­si­dente eje­cu­tivo de JP Morgan, en su carta más re­ciente a los in­ver­so­res, de­fiende el au­mento del gasto pú­blico para hacer frente a los pro­blemas más acu­ciantes de la eco­nomía es­ta­dou­ni­dense: si­tua­ción las­ti­mosa de las in­fra­es­truc­tu­ras, de­fi­cien­cias del sis­tema sa­ni­tario y la cre­ciente de­sigualdad eco­nó­mica entre la po­bla­ción y de los es­ta­dos. Ninguna re­fe­rencia a la salud del dó­lar. De he­cho, desde co­mienzo de año y pese al dé­ficit pre­su­pues­tario y de ba­lanza de pa­gos, el dólar ha in­ver­tido su si­tua­ción de de­te­rioro an­te­rior y ha ve­nido apre­cián­dose.

En el tercer trimestre de 2020, el déficit presupuestario representó el 15% del PIB, el más elevado desde 1945. Por otro lado, el desequilibrio de la balanza de pagos en el cuarto trimestre de 2020 equivalía al 3,5% del PIB.

Déficit difíciles de compaginar con el esfuerzo presupuestario de 2,8 billones (trillions, en la terminología suya ) de dólares con el propósito de apoyar a los más necesitados y estimular el crecimiento económico. Y, sin embargo, los déficit, público y exterior, no han impedido la apreciación de la momeda de referencia yanqui.

Una economía con buen pulso

El caso es que la economía de Estados Unidos se encuentra en un momento dulce. Un incremento de 916.000 empleos no agrícolas en el mes de marzo después de un avance del PIB del cuarto trimestre del 4,3%, mientras la inflación interanual en el mes de febrero fue solo del 1,9%.

La apreciación del dólar ha coincidido con la llegada de la administración de Joe Biden a la Casa Blanca, sus planes de expansión económica y la notable mejora en los ritmos de vacunación contra el covid.

Las previsiones económicas de los organismos internacionales, así como de los economistas de Wall Street confirman la continuidad del avance productivo. Un sistema productivo al alza se traduce en mayores ventas, más beneficios y en un fuerte incentivo para el inversor extranjero, que necesitará la divisa reserva. En definitiva, una demanda creciente de dólares.

La política monetaria basada en una contención de los tipos de interés no es un grave riesgo mientras otros bancos centrales mantienen políticas monetarias expansivas y bajos tipos de interés. Las diferencias en las remuneraciones de la deuda pública y obligaciones entre el USD y otras monedas son mínimas; ningún riesgo para el inversor en la moneda norteamericana.

Sigue primando el incentivo de un mayor atractivo de una economía en expansión para el inversor en búsqueda de un beneficio. Así mismo, tampoco hay indicios de que las autoridades de EEUU intervengan para bajar la cotización del dólar y corregir su déficit de balanza de pagos. Ningún síntoma de depreciación estimulada por las autoridades, todo lo contrario. La Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, sostiene que el valor del dólar vendrá “determinado por el mercado”.

Naturalmente una moneda al alza es todo un incentivo para los importadores, pero sobre todo para los exportadores de los países miembros de la OCDE. Un espaldarazo a la economía mundial y por desgracia una pesada carga adicional para los países emergentes fuertemente endeudados.

Una ventana de oportunidad para que el FMI emita derechos especiales de giro que ayuden a compensar este tipo de desequilibrio.

Bajo la batuta del nobel Stiglitz una serie de expertos han trazado el camino para crear un colchón con el que compensar los déficits de los países en vías de desarrollo. Los EEUU ya disponen de un buen colchón con los 2 Billones de Dólares que supone el excedente de ahorro de las familias, y los 3 Billones de tesorería en las arcas de las empresas norteamericanas.

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