ANÁLISIS

Muchos ana­listas cri­tican al pre­si­dente por uti­lizar la pan­demia como arma elec­toral

Sánchez entra en la pelea en Madrid ante la previsible mayoría absoluta de Ayuso

Abrumadora ven­taja de la pre­si­denta de la Comunidad de Madrid, con más de 20 puntos sobre el PSOE

Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, pta. Comunidad de Madrid.

Las es­ti­ma­ciones de los úl­timos son­deos para las elec­ciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid están sa­cando a la luz el caos in­terno en el que se de­bate el so­cia­lismo de Pedro Sánchez. Con un 43,3 % de es­ti­ma­ción de voto, Isabel Díaz Ayuso con­sigue 20,3 puntos por­cen­tuales más que el PSOE de Pedro Sánchez. Ella sola, ade­más, suma más por­cen­taje de votos que PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos de Pablo Iglesias jun­tos. Estas pre­vi­siones de los son­deos ha for­zado a Sánchez a en­trar en la ba­talla de Madrid.

Si se analiza de forma conjunta, toda la izquierda junta en la Comunidad madrileña se queda en un 43,0 % frente al 56,6 del centro y la derecha. Ciudadanos, que se hunde hasta un 2,9 %, no lograría representación en la Asamblea de Madrid. El sondeo de Electomanía actualizado entre los días 5 y 7 de este mes de abril, estima una alta participación, histórica, del 71 %. Pese a la devaluación de la palabra histórica, en esta ocasión la participación merecería ser calificada como tal, pues nunca hasta el día de hoy se han alcanzado esos niveles.

Hasta ahora las elecciones en la que más porcentaje de madrileños habían votado fue en las elecciones de junio de 1995 en las que Alberto Ruiz-Gallardón logró arrebatar al PSOE la presidencia de la Comunidad, elecciones en las que votó el 70,36 % de los censados en la comunidad.

Hay que remontarse a Joaquín Leguina

Curiosamente cuatro años antes había sido Joaquín Leguina quien lograría revalidar su presidencia en unas elecciones que hasta ahora han fijado el mínimo de participación con solo el 58,98 % de votos de la población censada.

Pero no conviene extrapolar rápidamente a quién beneficia más que haya una gran participación el día de las elecciones. No está claro si una alta participación beneficia más a la izquierda o a la derecha. Si bien es verdad que las elecciones con mayor porcentaje de voto, como ya hemos advertido, dieron la victoria en 1995 a Ruiz Gallardón, las segundas y terceras elecciones con mayor porcentaje han beneficiado al partido socialista.

Es el caso de las celebradas en 1987, con el 69,87 %, que dieron la victoria a Joaquín Leguina, quien ya se había hecho con la presidencia en las primeras elecciones autonómicas celebradas en Madrid el 18 de junio de 1983 con otro altísimo índice de participación, el 69,70 %.

Con estas malas previsiones parece lógico que crezca el malestar en el PSOE histórico de quienes formaron parte de los equipos de Felipe González, Joaquín Almunia y Alfredo Pérez Rubalcaba. A la incomprensión de la alianza de Pedro Sánchez con Unidas Podemos y nacionalistas y herederos de ETA para poder mantener el ejecutivo central, se suma ahora el rechazo al intento de destruir a Isabel Díaz Ayuso, que puede cosechar uno de los peores resultados del PSOE en la Comunidad de Madrid.

Existe consenso generalizado de que contra quien en realidad fracasó la moción de censura en diferido presentada en la Comunidad de Murcia por los tránsfugas de Cs, más PSOE y Unidas Podemos, fue contra Ayuso. Si ganara en Madrid, como apuntan los sondeos, quien se habría perdido en realidad sería Pedro Sánchez, y no Ángel Gabilondo que está jugando el papel de invitado de piedra, tanto en el proceso de selección de candidatos, como de diseñar la campaña y los mensajes.

Trampas de los rivales

Históricos del Partido Popular tratan de convencer al equipo de campaña de Díaz Ayuso para que no entre al trapo de las trampas que le está planteando Pedro Sánchez sobre la crisis de las vacunas. Consideran que esta batalla ya la tiene perdida el presidente del Gobierno. Recuerdan que fue primero Salvador Illa y ahora Carolina Darias quienes como ministros de Sanidad del Gobierno de España han negociado con Europa la llegada de las vacunas y quienes tienen que asumir el caos de sus mensajes.

Ponen el ejemplo de que solo respecto de qué hacer con la vacuna AstraZeneca los mensajes han cambiado casi una decena de veces. Inicialmente decía el 10 de febrero se vacunarían con ella a los de hasta 55 años. Un mes después el Gobierno canceló la vacunación. El 23 de marzo el Ejecutivo extendía la vacunación a los mayores de 55. El 31 de ese mismo mes el ministerio de Sanidad anunciaba que se vacunarían con AstraZeneca a los mayores de 65. El 7 de abril, precisaban en el Ministerio de Darias, que vacunarían solo a las personas entre 60 y 65 años, para un día más tarde extender la edad de vacunación hasta los 69 años.

Hoy es el día en el que no se sabe nada de cuándo empezarán a vacunarse las personas de entre 70 y 79 años. Por eso insisten históricos del PP en tratar de entrar a matar en la campaña con el caos generado por los miembros del gobierno central. Además de por el confinamiento absoluto y el cierro de la hostelería y la industria del turismo en la primera ola de la pandemia, lo que ha provocado un aumento de personas en paro no reconocido, por enfatizar la mayor caída del PIB de la historia que se conoce hasta hoy en día.

Sin olvidar el problema de la incertidumbre sobre cómo se vayan a gestionar los fondos europeos y las medidas necesarias para afrontar el problema de la deuda en máximos históricos y que exigirá adoptar decisiones impopulares. Es un problema que advierte el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis cada vez que se le pregunta sobre cómo debe afrontarse el futuro en España. Es un futuro que habrá que afrontar pronto. En cuanto pase lo peor de la crisis provocada por la pandemia, quizás poco después del verano cuando la mayoría de la población esté ya vacunada.

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