Monitor de Latinoamérica

BID Invest otea una di­fícil sa­lida a un im­pacto “devastador y des­pro­por­cio­nado”

Latam: reactivación lenta, desigual e inferior a la media mundial

El FMI eleva al 4,6% el cre­ci­miento en 2021, pero las in­cer­ti­dum­bres con­ti­núan

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Latinoamérica tendrá este año una re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica su­pe­rior a la pre­vista hasta ahora, pero no hay que ha­cerse grandes ilu­sio­nes. Si bien es cierto que el FMI prevé ya que la re­gión crezca en 2021 a un ritmo del 4,6%, medio punto por en­cima del pro­nós­tico efec­tuado en enero, la reac­ti­va­ción será lenta, in­su­fi­ciente, muy de­sigual y de­pen­diente del ritmo de va­cu­na­ción y de los apoyos fi­nan­cieros in­ter­na­cio­na­les.

La relativa ‘alegría’ de este año tras el dramático 2020 irá por barrios. Y la incertidumbre a largo sigue.

En sus ‘Perspectivas Económicas Globales’, el Fondo eleva la previsión de crecimiento gracias al comportamiento que espera en los grandes países exportadores como Argentina, Brasil y Perú, que mejoran posición por el repunte manufacturero global registrado desde mediados de 2020. Y también sube su pronóstico del 2,9% al 3,1% para 2022.

Pero, con todo, son cifras muy inferiores a la media mundial (6% este año y 4,4% en 2022) y a las previstas para los mercados emergentes Y exacerban, además, la tendencia de 2020, cuando la caída del PIB en Latam (-7%, inferior al -7,4% esperado) fue la más pronunciada del mundo y superó con creces el promedio mundial (-3,3%).

Además, la entidad señala que “tras la contracción de la actividad sin precedentes registrada en 2020, solo cabe esperar una recuperación leve y a varias velocidades en Latinoamérica este año”, en comparación con otras áreas del mundo. Y con grandes diferencias entre países exportadores y naciones dependientes del turismo. El Fondo incide en que las perspectivas a más largo plazo “siguen dependiendo de la evolución de la pandemia” y resalta que, con escasas excepciones, (Chile, Costa Rica, México), la mayoría de países no han obtenido suficientes vacunas para cubrir a su población.

La preocupación no se despeja

De hecho, el FMI, para el que el ingreso per cápita en la región no retornará al nivel previo a la pandemia hasta 2024, alerta de que el “reciente rebrote del virus en países como Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay”, unido a la lenta distribución de las vacunas, empaña seriamente las perspectivas a corto plazo.

Perú liderará la recuperación en 2021 (sin contrarrestar el desplome del 11,1% en 2020) y Chile, Argentina y Bolivia serán los otros tres países que más crecerán en 2021. Los ‘grandes’, Brasil, México y Argentina, avanzarán este año el 3,7%, el 5% y el 5,8%, mientras Colombia, Chile y Perú, destinos importantes también para la inversión española, lo harán el 5,1%, el 6,2% y el 8,5%. Bolivia progresará el 5,5% y Venezuela se contraerá el 10%. El Fondo, que juzga que Brasil y México se verán muy beneficiados por el paquete de estímulo fiscal del presidente Biden en EEUU, señala que en 2022, las dos principales economías de la región crecerán el 2,5% y el 3%.

Aunque el comercio exterior en Latam tuvo en 2020 su peor rendimiento desde 2008, al caer un 13%, el desplome fue 10 puntos inferior a lo previsto debido al repunte de la demanda en los principales socios del área, especialmente China. Cabe prever una mejora en 2021 que beneficiará a los exportadores, mientras que las economías muy dependientes del turismo (uno de los sectores más afectados por la pandemia) tendrán un año menos positivo. De hecho, el FMI rebaja en 1,5 puntos, al 2,4%, la proyección para las economías caribeñas.

Menos optimista que el Fondo se muestra el BM, que sitúa el repunte de Latam en 2021 en el 4,4%, tras un desplome del 7,9% en 2020. La entidad destaca que Panamá (9,9%), Perú (8,1%) y Argentina (6,4%) liderarán el crecimiento, por delante de Chile y Dominicana (5,5%), Colombia (5%), México (4,5%) y Brasil (3%). El banco identifica elementos alentadores para la región como la recuperación de los precios de las materias primas y el repunte de las remesas de inmigrantes, importante apoyo económico para Centroamérica y el Caribe.

Recuperación verde e inclusiva

Ambas entidades muestran un panorama solo levemente menos sombrío que el esbozado por el BID en su reciente asamblea. En ella pronosticó una difícil salida a la debacle provocada por la pandemia y alertó del aumento del endeudamiento, la pobreza y la desigualdad que ha causado. El BID proyecta un crecimiento del 4,1% en 2021 y un avance del 2,5% en 2022, siempre que se impulse la capacidad para vacunar y no se impongan nuevas restricciones.

Según el BID, para evitar un escenario catastrófico, el área debe emprender reformas fiscales urgentes y adoptar medidas que impulsen productividad, cadenas de valor regionales, economía digital y creación de empleo inclusiva, sin sacrificar la meta de ralentizar el cambio climático. Para la entidad, Latinoamérica debe apostar por la relocalización de empresas, la integración económica y una amplia conexión de sus cadenas de valor con las mundiales.

Por su parte, BID Invest, el brazo para el sector privado del banco, cree que Latam sufrirá aún en los próximos 12-18 meses el impacto “devastador y desproporcionado” de la pandemia, y alienta a que la recuperación, que “será liderada por el sector privado”, deberá anclarse en soluciones basadas en la sostenibilidad y el crecimiento inclusivo. “La reactivación pasa por impulsar la inversión privada sostenible y construir una región más inclusiva”, señala.

La OCDE se ha sumado también a los que reclaman cambios profundos y una nueva visión. “Mejorar cobertura sanitaria y protección social e incentivar inversión y tecnologías que contribuyan a las metas medioambientales” son reformas estructurales imprescindibles en Latam, según el ente. La OCDE, que ve poco probable que Colombia saque adelante cambios de este tipo por la proximidad de legislativas y presidenciales (2022), juzga que en Chile sí es el momento de una reforma que reduzca la marcada desigualdad socioeconómica y llama a México a una decidida estrategia para reducir la economía informal.

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