Las grandes en­ti­dades de EEUU su­peran ex­pec­ta­tivas en el primer tri­mestre

La banca estadounidense da alas al cambio de ciclo en bolsa del sector financiero

Da la razón a los ges­tores que han lle­nado sus car­teras de ac­ciones ban­ca­rias

JP Morgan
JP Morgan

Los grandes bancos es­ta­dou­ni­denses han des­pe­jado cual­quier tipo de duda con sus cuentas del primer tri­mestre del año. Las ex­pec­ta­tivas eran ex­tra­or­di­na­rias, y los gi­gantes fi­nan­cieros de Wall Street no las han de­cep­cio­nado, con cre­ci­mientos de los be­ne­fi­cios y de los in­gresos muy su­pe­riores a las es­ti­ma­ciones de los ana­lis­tas. Con sus nú­me­ros, los bancos ame­ri­canos dan alas al cambio del ciclo en marcha en bolsa en toda la banca mun­dial.

Que Goldman Sachs haya multiplicado por seis su beneficio por acción hasta los 18,6 dólares, con una ganancia neta que se acerca a los 7.000 millones de dólares, ha llevado la euforia a los mercados. Y que JP Morgan Chase, el más grande entre los grandes, haya superado los 14.000 millones de beneficio neto (casi un 400% más que un año antes) demuestra hasta qué punto ha cambiado la realidad de un sector con los motores a máxima velocidad.

El cambio de velocidad de la banca estadounidense lo han confirmado Wells Fargo, Bank of America, Citigroup y Morgan Stanley (este último a pesar del tropiezo en el fondo Archegos), más o menos en la misma línea de los anteriores. En general, todas las líneas de negocio de los grandes bancos estadounidenses han crecido con fuerza, desde el trading hasta la banca de inversión, pasando por la actividad crediticia. Los enormes esfuerzos de la Reserva Federal para dar máxima liquidez al sistema han dado resultado.

Si a eso se une que la economía estadounidense va como un tiro, se entiende por qué sus bancos han conseguido liberar una parte muy significativa de las multimillonarias provisiones realizadas en 2020. Dinero fresco que servirá para meter varias velocidades más a sus distintas áreas de actividad. En definitiva, la banca americana ha cumplido con los mejores vaticinios y no ha dejado sorpresas negativas de calado en este primer trimestre.

Otra cosa es la reacción de las cotizaciones. El rebote posterior a los resultados ha sido bastante suave, pero eso no debe sorprender a nadie, según los analistas. "Los bancos estadounidenses habían subido ya más de un 25% antes de los resultados, y el mercado ya había dado por hecho que serían excelentes con compras muy masivas. Ahora toca consolidar estos niveles de máximos, lo que ya sería extraordinario", señalan fuentes bursátiles.

De lo que ya no queda ninguna duda es de que, tanto a un lado como al otro del Atlántico, el sector ha cambiado de ciclo. La banca europea va más retrasada que la estadounidense, como corresponde al diferente ciclo económico, pero los inversores han dado carta blanca a una etapa en los mercados. Ahí queda la última encuesta a gestores de Bank of America, que señala a la banca como el sector favorito en abril de quienes mueven el dinero en bolsa en los cinco continentes.

El sector que hasta hace muy poco vagaba por las tinieblas del mercado bursátil es hoy el mejor conductor de las expectativas de recuperación económica. Con sus grandes excesos del primer trimestre del año, la banca estadounidense marca el camino al resto, que no podrá beneficiarse (salvo España, pero con bancos que vietea ne de una situación mucho más delicada) de una expectativa de crecimiento económico del 6,4% en 2021, según el FMI.

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