ANÁLISIS

Los exportadores acuden al rescate de la economía y de sus pandémicos gestores

El dé­ficit co­mer­cial de España se co­rrige un 50% en los dos pri­meros meses del año

Comercio Exterior
Comercio Exterior

El co­mercio ex­te­rior re­siste a la pan­demia y a la ges­tión de la cri­sis. La com­pa­ra­ción entre enero y fe­brero de 2021 y los dos pri­meros meses de 2020, to­davía no con­di­cio­nados por el covid y el con­fi­na­miento, es po­si­tiva ya que el saldo entre im­por­ta­ciones y ex­por­ta­ciones no ha re­gis­trado una caída se­me­jante a la ob­ser­vada en el Reino Unido, EEUU o el ve­cino Portugal.

En estos dos primeros meses de 2021, las exportaciones españolas descendieron un 6,6% en tasa interanual, frente al 6,2% de bajada de media en la UE, el 15% del Reino Unido o el 13% de los EEUU. Por su parte, las importaciones españolas descendieron un 11%, algo por encima de lo sucedido en la Eurozona pero bastante por debajo de la caída del 31% en los EEUU o del 19% de Reino Unido. ¿Primer efecto negativo del Brexit?

La suma y resta de exportaciones e importaciones se traduce en una corrección del déficit comercial en los dos primeros meses del año del 50% respecto a 2020: 5.625 millones en enero y febrero 2020 y 2.851 millones en enero febrero 2021. El saldo no energético es positivo en 2021 en 260 mil millones, frente a un déficit de 1.552 millones en 2020.

El sector alimenticio confirma su mayor dinamismo en las ventas al resto del mundo, en tanto que disminuyen en tasa interanual el valor de las exportaciones de productos energéticos (derivados del petróleo), manufacturas de consumo, automóviles incluidos, mientras se estabiliza el valor de las exportaciones de bienes de equipo.

En la distribución geográfica de nuestro comercio exterior se confirma el superávit comercial con la UE y la Eurozona, en tanto que se contrae el déficit con los países no comunitarios. Europa es nuestro cliente número uno, con la UE en lugar preferente. Desde el ingreso de España en las Comunidades Europeas y especialmente desde nuestra consolidación como socio en la Eurozona y sobre todo desde el euro se ha generado una importantísima desviación y creación de comercio. Los EEUU no son ya nuestro principal cliente y suministrador, sino que ha sido desplazado y superado por los países comunitarios.

El libre tránsito de mercancías y la moneda única han sido el ariete de nuestras ventas exteriores. Un interrogante, por otro lado, nada despreciable cuando se afirma con gran desparpajo la baja productividad de los sectores productivos españoles. Ahora no se puede acudir a la devaluación para recuperar competitividad.

China, sin olvidar a otros países del Extremo Oriente, continúa siendo el eslabón más débil en nuestros intercambios con el exterior. Ahora bien, en estos dos primeros meses de 2021 se observa una corrección (¿Un espejismo?) sustancial en la evolución de los intercambios bilaterales hispano- chinos. En efecto, mientras las ventas españolas han crecido en tasa interanual en un 35,8%, las compras realizadas por España en China se han mantenido prácticamente estables.

Dos meses no hacen verano para afirmar que estamos ante una corrección de la tendencia y sin olvidar, tampoco, que China se mantiene como segundo proveedor de España, sólo superado por Alemania y ligeramente por delante de Francia; Tampoco hay que olvidar que el valor de nuestras exportaciones a China es equivalente al de Marruecos y sólo la mitad de la factura pagada por Portugal.

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