Monitor de Latinoamérica

González Laya anima a las em­presas es­pañolas a elevar la in­ver­sión en el país

España reclama a Brasil un ‘empujón’ para facilitar el acuerdo UE-Mercosur

La mayor eco­nomía de Latam reanuda su agenda de pri­va­ti­za­ción y con­ce­siones

González Laya, ministra de Exteriores.
González Laya, ministra de Exteriores.

España re­clama a Brasil, como se­gundo mayor in­versor ex­tran­jero, un mayor es­fuerzo en el ám­bito me­dioam­biental para fa­ci­litar la firma de un acuerdo UE-Mercosur que ya se re­trasa de­ma­siado. Recibida en Brasilia por el pre­si­dente Bolsonaro, la mi­nistra de Exteriores, González Laya, ma­ni­festó que la ra­ti­fi­ca­ción del pacto es prio­ridad para Madrid y des­tacó las nuevas opor­tu­ni­dades en la pri­mera eco­nomía de Latam para la in­ver­sión es­pañola con la aper­tura de nuevos sec­tores y el ‘megaplan’ para captar ca­pital fo­ráneo en in­fra­es­truc­turas por 70.000 mi­llones de eu­ros.

González Laya destacó que España es partidaria de incluir un protocolo adicional en el pacto UE-Mercosur, cerrado hace dos años y aún no ratificado, que incluya “compromisos en deforestación” en la Amazonia. Madrid espera que esas garantías desbloqueen el sí final al que sería el mayor acuerdo comercial suscrito por la Unión, y que afronta reticencias en varios países europeos, notablemente en Francia y Austria, pero también en la Eurocámara.

El capítulo medioambiental es una de las claves para desatascar el pacto. La política medioambiental de Bolsonaro genera duras críticas internacionales y muchos expertos, entre ellos el Observatorio del Clima, juzgan que la deforestación en la Amazonia es proyecto del Gobierno largo plazo, “pensado y calculado”. Aunque España cree que el pacto UE-Mercosur tiene el mejor capítulo de sostenibilidad de los firmados por la Unión, juzga que no basta y se precisa un protocolo adicional, un compromiso recíproco con el Acuerdo de París y en deforestación” para avanzar hacia la ratificación.

Gran interés español

Brasil es el segundo país con mayor stock inversor español, y el primero en Latam, con un acumulado de 50.000 millones de euros y España es el octavo destino de la exportación brasileña. Las empresas españolas allí, más de 500, generan 200.000 empleos. Entre ellas, Repsol, Iberdrola (notablemente con su filial Neoenergia), Acciona, Ferrovial, Santander, Telefónica, Mapfre, Sacyr, ACS, Naturgy, FCC, Aena, Abertis y Globalia. Y para muchas es su gran mercado de internacionalización. En Brasilia, González Laya resaltó el interés de las firmas por seguir participando en todos los sectores que se están abriendo, como renovables, infraestructuras, agua y ferrocarriles y aeropuertos.

“Estoy convencida de que muchas empresas españolas, grandes, medianas y pequeñas podrán beneficiarse de las nuevas oportunidades”, dijo la ministra, que se reunió con el titular de Economía, Paulo Guedes, quien le transmitió que hay un compromiso claro de proseguir el ritmo de privatizaciones y apertura de la economía tras la parálisis forzada por el virus. Guedes ya dijo en marzo que Brasil está retomando su agenda de reformas liberalizadoras e invitó a las firmas españolas a invertir tras señalar que todos los sectores están abiertos a la inversión foránea. González Laya, que anunció que en la segunda mitad del año se celebrará un foro empresarial Brasil-España sobre nuevas inversiones, destacó, además, el apoyo de España al ingreso de Brasil en la OCDE.

En el plan de privatizaciones y concesiones de Brasil están incluidos la principal eléctrica de Latam, Electrobras, y el servicio de Correos, además de 16 puertos marítimos y varias autovías. El país ha anunciado una amplia apertura de los sectores del gas, petróleo y eléctrico y Petrobras buscará compradores para sus 27 empresas de distribución. Brasil, que ya ha cedido a manos privadas el 78% del tráfico en aeropuertos, tiene aún pendiente de privatizar los rentables Congoñas (Sao Paulo) y Santos Dumont (Rio).

Un programa atractivo

Dentro del plan de infraestructuras, en 2020 Brasil concedió 12 activos de infraestructuras de transporte y prevé mantener el cronograma previsto hasta 2022. En 2021 el país procederá a la subasta de más de 50 activos, incluyendo la mayor subasta aeroportuaria de la historia de Brasil (22 aeropuertos) y la de la autovía que conecta Río con Sao Paulo. La meta es superar los 40.000 millones de euros en inversiones privadas en el sector transporte hasta 2022.

Desde 2019, Aena ha logrado la gestión de 6 terminales aeroportuarias; Red Eléctrica ha desembarcado al comprar el 50% de Argo; Iberdrola ha conseguido más proyectos energéticos y espera invertir en el país en los próximos cinco años 6.500 millones de euros; Abengoa ha ganado contratos eléctricos y Sacyr inició la obra del metro de Sao Paulo y ha regresado al negocio concesionario con la autopista RSC-287 en Río Grande do Sul, por 450 millones. Telefónica se ha hecho fuerte en el país, mientras cede terreno o deja otros mercados y Naturgy tiene previsto invertir 300 millones de euros hasta 2022. Air Europa fue la primera compañía aérea internacional autorizada a operar vuelos internos en Brasil y Globalia planea invertir en hoteles.

Brasil está siendo uno de los países del mundo más golpeados por la pandemia (es el segundo con más muertos por Covid tras EEUU), que atrapó al país en un momento de debilidad económica. El FMI acaba de mejorar sus previsiones para Brasil, que crecería el 3,7% en 2021, tras una fuerte caída del 4,1%, inferior a la pronosticada. La crisis del coronavirus llegó cuando Brasil aún lidiaba con los efectos de la dura recesión de 2015-16, cuando el PIB se desplomó siete puntos porcentuales (-3,8% en 2015 y -3,6% en 2016). En los tres años siguientes apenas creció (1,3% en 2017 y 2018 y 1,1% en 2019).

Brasil sigue siendo el mayor receptor de inversión en Latam, si bien en 2020 la IED habrá registrado un fuerte retroceso: Cepal sitúa la caída en el 45% en los dos primeros trimestres. La IED en Brasil tuvo un auge en 2009-11, pero desde entonces se desaceleró, si bien en 2019 creció el 26%, a 75.000 millones de dólares. El stock en Brasil, noveno receptor de IED más grande del mundo, se ha mantenido estable en los dos últimos años, en torno a 640.000 millones.

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