El sector apenas se re­siente del pro­gre­sivo en­du­re­ci­miento del ac­ceso a la vi­vienda

El negocio hipotecario coge velocidad de crucero en medio de la gran batalla bancaria

Las en­ti­dades si­guen com­pi­tiendo sin tregua en pre­cios y dis­paran las ope­ra­ciones

Hipotecas fijas.
Hipotecas.

A la banca es­pañola le em­piezan a salir las cuen­tas. El ím­probo es­fuerzo que el sector está rea­li­zando en pre­cios para vender hi­po­tecas a toda costa (algunas en­ti­dades ofrecen pre­cios que son sen­ci­lla­mente de de­rribo) se está tra­du­ciendo en un fuerte au­mento de la nueva pro­duc­ción. Hay que re­mon­tarse una dé­cada atrás para en­con­trar un cifra si­milar a los 5.729 mi­llones de euros que las en­ti­dades han con­ce­dido en marzo. Una cifra sen­ci­lla­mente ex­tra­or­di­naria en el mo­mento ac­tual.

En un momento en el que el Banco de España detecta condiciones mucho más restrictivas en la concesión de créditos para la compra de vivienda, la banca parece haber encontrado la receta perfecta para combatir la crisis. Dicho de otra forma, que muchas familias hayan quedado excluidas de la posibilidad de comprar una vivienda es cualquier cosa menos un problema para el sector financiero. Una paradoja relativamente fácil de explicar.

Para la banca, el escenario actual es una bendición. Es verdad que hay mucho menos comprador potencial de vivienda, pero el que queda no sólo es de nivel medio-alto, sino que además crece en número. Sólo por poner un ejemplo, Metrovacesa -una de las grandes promotoras de nuevo cuño- tiene un objetivo de entregas entre las 1.300 y las 1.700 para este año con un precio medio de casi 300.000 euros. Y, sobre todo, con un nivel de preventas de más del 80%.

Estas cifras, extrapolables en mayor o menor medida al resto de grandes promotoras, significan sobre todo que el sector financiero ha encontrado un perfil de comprador de casas que le permite mantener un ritmo de producción alto con un nivel de riesgo muy controlado. El mercado hipotecario lo están moviendo los perfiles con alto nivel adquisitivo, a los que el Covid-19 no ha mermado significativamente sus ingresos y que quieren cambiar su estilo de vida.

El negocio del extraradio

Se venden más viviendas nuevas fuera del centro de las grandes ciudades, y además a precios relativamente estables. Esta crisis ha puesto a prueba el valor de las viviendas, pero las caídas son testimoniales en comparación con las que provocó la gran crisis financiera de 2008. Eso hace que el volumen de las hipotecas sea relativamente alto y se convierta después en intereses suculentos mes a mes para los bancos, que se sienten cada vez más confortables.

"Están buscando clientes solventes y se han encontrado con una mejor respuesta de lo que podían esperar inicialmente", señalan fuentes del sector respecto a la estrategia de los bancos. Efectivamente, la banca se está beneficiando de un escenario muy benevolente teniendo en cuenta las circunstancias: hay mucha demanda de calidad embalsada desde antes del estallido del Covid-19, y a medida que la economía se recupera el negocio hipotecario va cogiendo más velocidad.

Una realidad que se refleja muy bien en la preponderancia de la vivienda en las cifras de ventas posteriores al Covid. Los mejores perfiles del mercado quieren casas nuevas y más grandes lejos del centro de las grandes ciudades, y esa es una tendencia que aún se mantendrá en los próximos trimestres. La oferta de este tipo de producto es relativamente baja en estos momentos, lo que mantendrá muy viva la demanda a corto y medio plazo.

Que el Banco de España haya detectado un cambio en el perfil de los demandantes hacia colectivos con edades más avanzadas y más nivel de solvencia es la mejor noticia para un sector financiero que lleva año picando piedra para dibujar este escenario. Lo que quiere son clientes de alto poder adquisitivo que llegan al banco por la vía de la hipoteca y acaban contratando otros productos como seguros o fondos de inversión o de pensiones. El enorme esfuerzo de la banca en precios empieza a dar resultados.

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