BOLSA

A Merlin no le agradan las intenciones del BBVA

El pro­yecto de Torres de dar en­trada a nuevos so­cios en Castellana Norte le pone en guardia

Merlin
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Más allá de los re­sul­tados que pre­sen­tará este vier­nes, los ope­ra­dores se han en­fo­cado en estos días en Merlin Propertis ante la preo­cu­pa­ción por las “tribulaciones” sur­gidas el pro­yecto Distrito Castellana Norte (DCN). En el mer­cado se teme que las in­ten­ciones del BBVA de dar en­trada a nuevos so­cios en este pro­yecto, el mayor de re­ge­ne­ra­ción ur­bana de Europa, pueda acabar en­tur­biando las pers­pec­tivas de ren­ta­bi­lidad de la so­cimi.

Después de décadas paralizado, Merlín está empeñada en sacar adelante este proyecto del que es promotora. No en vano, el grupo inmobiliario ya ha reconocido en varias ocasiones que la aprobación de DCN supone un importante vector de crecimiento que le garantizan los siguientes 40 años de vida.

Por este motivo, su intención es elevar su actual participación en la operación del 14,46%. Para ello, cuenta con el derecho preferente de compra de los intereses de los otros dos socios, BBVA, que controla un 75,54%, y Grupo San José, con un 10%.

Las dudas surgen porque BBVA pretende ahora flexibilizar la venta de acciones con la eliminación de este derecho de tanteo, una medida que está previsto que se vote en la junta de accionistas de la promotora convocada para el 20 de mayo. Si se aprueba, Merlin pasaría a competir en igualdad de condiciones con otros potenciales inversores, lo que podría provocar una subida del precio de la compra al tener que entrar en una posible puja.

Esto puede ser una piedra en el camino para los objetivos de rentabilidad de Merlin, aunque los expertos consideran que no tendrá excesiva repercusión a corto plazo. El grupo es lo suficientemente grande, sólido y con un volumen de activos importante como para que su cotización se pueda ver castigada en exceso por este motivo. Eso sí, sin duda puede ser un serio contratiempo para los planes de futuro.

El grupo inmobiliario se ha volcado en el proyecto y las intenciones del BBVA podrían provocar que una de sus principales apuestas de crecimiento para las próximas décadas acabe con una menor rentabilidad de la prevista.

El mercado, de momento, no se está dejando llevar por estas conjeturas y sigue apostando abiertamente por la compañía. Después del duro batacazo sufrido en 2020 como consecuencia de los efectos de la pandemia, el valor sube cerca de un 30% en lo que va de año en un intenso rebote que tiene como principal resistencia las inmediaciones de los 10 euros.

Si consigue superar esta barrera se despejaría notablemente el camino hacia sus máximos, registrados justo antes de la llegada de la covid.

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