A fi­nales de 2020 se pro­dujo un fuerte re­punte de la mo­ro­sidad e in­sol­ven­cias

Las empresas miran para otro lado ante el pago de sus créditos

El Banco de España ad­vierte a la banca sobre el riesgo de prés­tamos irres­pon­sa­bles

Impagos
Impagos

Ante la re­la­ja­ción de un buen nú­mero de bancos en las pro­vi­siones rea­li­zadas en el primer tri­mestre del año, el Banco de España ya ha en­cen­dido las luces de alerta ante lo que pueda ocu­rrir con la fi­nan­cia­ción a de­ter­mi­nadas em­pre­sas. En su in­forme anual del pa­sado ejer­ci­cio, el su­per­visor ya de­tecta "indicios de de­te­rioro de la ca­lidad cre­di­ti­cia", aunque aún no hayan en­trado en la cla­si­fi­ca­ción de mo­ro­sos. El riesgo es que la ten­dencia se in­ten­si­fique y es­tran­gule la oferta de cré­dito que im­pida la re­cu­pe­ra­ción de la eco­no­mía.

Mensaje de prudencia por parte del Banco de España al sector bancario español que, hasta el momento, se ha visto beneficiado por los avales públicos en la concesión de créditos avalados por el ICO o las moratorias tanto a empresas como a particulares, aunque con mayor riesgo en el primero de los casos.

El organismo gobernador por Pablo Hernández de Cos pone negro sobre blanco en su último informe anual que "se han detectado algunos indicios de deterioro de la calidad crediticia en los préstamos concedidos a empresas no financieras y a empresarios individuales", sobre todo de aquellos sectores más afectados por la crisis.

Los máximos responsables de la mayoría de los bancos españoles, durante las correspondientes presentaciones de resultados recientes, se han mostrado confiados en que la mayoría de las moratorias o los créditos ICO estaban a corriente de pago en casi su generalidad, aunque con cierta confesión de que algunos podrían entrar en mora cuando vencieran los plazos concedidos.

Esa apreciación de los consejeros delegados de las entidades se ha esgrimido como justificación para las menores provisiones, incluso nulas, en el primer trimestre del año, ya que las realizadas a lo largo de 2020 cubren de manera holgada los problemas de morosidad que pudieran registrarse en los próximos meses.

La visión es muy distinta desde el prisma del Banco de España. "En anticipación a un posible repunte de los impagos, en 2020 las entidades bancarias acumularon , en general, reservas en forma de provisiones, lo que ha tenido un impacto negativo en su rentabilidad", reconoce el supervisor.

Eso sí, en su informe anual insiste que "en el futuro, la calidad crediticia de los bancos podría resentirse si la crisis acaba generando daños persistentes en los balances del sector corporativo".

Recuperación en juego

Todos los bancos se han reafirmado en que su papel en la actual crisis derivada de la pandemia ha sido un soporte para la recuperación de la economía al haber facilitado financiación a hogares y empresas, tanto a través de las medidas legales adoptadas por el Gobierno como las asumidas de manera sectorial por las propias entidades.

Sin embargo, el Banco de España se pone la venda antes de recibir la potencial pedrada si el deterioro crediticio se acentúa, sobre todo cuando venzan los avales públicos implementados para el sostenimiento de las economías familiares en apuros y, sobre todo, por el tejido productivo que sea viable.

"Esta evolución podría limitar, en los escenarios más adversos, la oferta del crédito bancario, con el consiguiente impacto negativo sobre las perspectivas de recuperación económica", argumenta el Banco de España en su último informe anual.

Por este motivo, el supervisor considera que "es importante hacer un seguimiento estrecho de la situación financiera de las empresas con el fin de identificar anticipadamente cualquier indicio de deterioro adicional y tomar las medidas necesarias para contenerlo en caso de que se produjera".

La advertencia del gobernador Hernández de Cos no es nueva, pero sí muy clara. En los resultados de los bancos en los próximos trimestres se podrá comprobar si sus gestores han tomado nota del mensaje o han optado por la misma relajación a la hora de realizar mayores provisiones ante un repunte de la morosidad.

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