ANÁLISIS

La pa­tronal es­pera que se centre en la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica

Al final será el republicano Pere Aragonès el que presida la Generalitat

Repiten la misma coa­li­ción, pero con ERC en la pre­si­dencia

Generalidad de Cataluña
Generalidad de Cataluña

El po­lí­tico ca­talán re­pu­bli­cano Pere Aragonès, abo­gado e his­to­ria­dor, de 38 año, pre­si­dirá el nuevo go­bierno de la Generalitat que in­te­grarán ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y JxC (Junts per Catalunya), con siete Conselleries para cada for­ma­ción, y con el so­porte de la CUP (Candidatura d’U­nitat Popular), según el com­pro­miso al­can­zado tras no­venta días de ne­go­cia­ciones des­pués de las elec­ciones au­to­nó­micas en Cataluña, ce­le­bradas el pa­sado 14 de fe­brero.

El jardín del Palau Robert, destinado a exposiciones, fue el escenario imprevisto para anunciar el laborioso acuerdo que despeja la eventualidad de repetir elecciones en Cataluña. Tanto Pere Aragonès, (ERC), como Jordi Sánchez (JxC), con permiso penitenciario, insistieron en que es el compromiso destinado a formar un gobierno con el objetivo de conseguir la amnistía y el derecho a la autodeterminación, de acuerdo al 52 % del voto alcanzando por los partidos proindependetistas en las últimas elecciones.

Para dirimir las diferencias sobre los objetivos nacionalistas se llegó al compromiso de crear “un espacio de coordinación y dirección estratégicas” que, además de ERC, JxC y CUP, lo integran Omium Cultural y ANC (Assamblea Nacional Catalana).

El riesgo electoral

Es evidente que ha prevalecido evitar el riesgo de unas nuevas elecciones, sobre todo por el temor a una desafección a las urnas, y, en realidad, se vuelve al mismo esquema de gobierno anterior, con la diferencia de que, por vez primera, los republicanos acceden a la presidencia gracias a los 33 escaños logrados, frente a los 32 de la ex Convergencia liderada por el ex presidente y actual eurodiputado Carles Puigdemont, desde Waterloo (Bélgica).

La CUP dará soporte al gobierno, pero se queda al margen de tocar poder y, muy importante, con un pacto firmado con ERC que prevé revisar en dos años, en función de los avances en relación al proindependetismo. De ahí que, es probable, que se asista a la formación de un gobierno que nacerá con la vista puesta en unos eventuales comicios anticipados.

ERC liderará y contará con siete Conselleries, Interior y Cultura entre ellas, pero JxC mantiene Economía –de vital importancia para gestionar los Fondos Europeos– así como Sanidad, o Relaciones Exteriores, donde Puigdemont mantendrá cierto control a través del polémico Consell per la Republica, cuyo papel constituyó un escollo para formar este gobierno.

Desde la oposición los socialistas del PSC, con el ex ministro Salvador Illa al frente, que ganó las elecciones en número de votos pero empata con 33 escaños con ERC, consideran que “será más de lo mismo”, con un gobierno de derechas. Para los Comunes –que aceptan dar apoyo a ERC para formar un gobierno minoritario sin la derecha de JxC– lamentan que no se haya creado un “gobierno progresista y de izquierdas”. Para los populares –casi inexistentes en Cataluña, a la espera de recoger futuros votos tras las deserciones de Ciutadans– este gobierno continuará ignorando a los catalanes no independentistas.

Desde la patronal de Foment del Treball, su presidente Josep Sánchez Llibre, valoró el acuerdo de “una buena noticia” y expresó su deseo de que “se centren en la recuperación económica”.

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