BOLSA

Sector papelero recupera el interés inversor

Muchos son los ope­ra­dores que han mos­trado su preo­cu­pa­ción en estos días por un re­punte de la in­fla­ción más rá­pido que la propia reac­ti­va­ción eco­nó­mica. Esta po­si­bi­lidad está plan­teando ya se­rias dudas a los grandes bancos cen­trales rea­cios a en­du­recer sus po­lí­ticas mo­ne­ta­rias sin tener en­fi­lado aún el pro­ceso de re­cu­pe­ra­ción.

En este complicado escenario, los sectores más cíclicos como el papelero vuelven a centrar el interés de los inversores.

Las perspectivas de un próximo cambio de ciclo alza, su posicionamiento en la economía circular y el proceso de reestructuración acometido en los últimos años, son los factores que están animando a muchos inversores a tomar posiciones en las compañías papeleras españolas, casi todas ellas, además, con un pie puesto en el mercado de las energías renovables.

Un sector, el papelero, cada vez con menos componentes en el mercado español tras el proceso de concentración y la desaparición de compañías a raíz de la dura crisis sufrida en 2018 por lo que cada vez hay menos donde elegir. Las que quedan, sin embargo, empiezan a ofrecer grandes oportunidades ya superada la parte baja del ciclo.

Quizás las que más dudas pueda generar es precisamente la más grande, el grupo Ence. La firma cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de más de 26 millones de euros, aunque su principal preocupación en los últimos años ha sido su alto endeudamiento. Algo a lo que poco a poco le va poniendo solución.

En 2020 logró reducir su deuda neta en un 65% hasta situarla por debajo de los 178 millones de euros. Una positiva evolución de las cuentas que se está viendo confirmada en este comienzo de año, lo cual se refleja en una revalorización anual del 8% y con tendencia al alza.

Iberpapel y Miquel y Costas, por su parte, se han mostrado más fuertes en estos años gracias a una excelente gestión que ha permitido a ambas empresas superar con cierta solvencia la crisis que ha afectado al sector en estos años atrás. La primera cerró el 2020 con un fuerte retroceso en sus cuentas por la pandemia, pero en positivo, mientras que la segunda ha mantenido una sólida línea de crecimiento que le llevó a cerrar el pasado año con un beneficio de cerca de 50 millones de euros a pesar de la crisis.

Ambos valores, al igual que Ence, han mostrado un claro giro al alza en su perfil técnico en Bolsa en estos primeros meses del año después de la fuerte tendencia bajista sufrida en los tres últimos ejercicios. A todas ellas, de hecho, les queda todavía un larguísimo recorrido para alcanzar sus máximos y eso, señalan los analistas, supone una importante oportunidad de rentabilidad a medio y largo plazo.

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