Los ex­pertos temen que va­lores en­de­bles se vean obli­gados a forzar la má­quina

La lluvia de dividendos que viene mete presión a las empresas más vulnerables

Muchas com­pañías aún no tienen el pa­no­rama des­pe­jado para volver a pagar con ale­gría

Cellnex en Bolsa.
Cellnex en Bolsa.

Los úl­timos días y lo que queda del primer se­mestre del año van a ser una fiesta en la bolsa es­pañola en lo que a los di­vi­dendos se re­fiere. En cues­tión de seis se­manas ha­brán llo­vido unos 2.000 mi­llones de eu­ros, que es el mejor re­flejo de cómo el mer­cado em­pieza a des­pertar de la pe­sa­dilla del Covid-19. Tras el parón his­tó­rico del año pa­sado, las com­pañías vuelven a sacar la che­quera. La otra lec­tura es que estos pagos meten pre­sión a las em­presas con una si­tua­ción fi­nan­ciera más en­de­ble.

Telefónica, Cellnex, Almirall, Viscofan, Acerinox, Ebro Foods o Euskaltel van a retribuir a sus accionistas antes de que termine el primer semestre de 2021. Estos días, lo acaban de hacer otros gigantes como Mapfre, CaixaBank, Ferrovial y Merlin Properties. El dividendo vuelve al mercado continuo español con fuerza y vuelve a convertirse en un elemento clave a la hora de decidir una inversión. Siempre lo ha sido, pero acaba de pasar por su momento más bajo.

Se vienen vientos de recuperación, y los accionistas exigen lo suyo. Las empresas, siempre tan dependientes de su valor en Bolsa, saben que retribuir bien es clave para sostener las valoraciones. Sobre todo si históricamente han sido un buen pagador. En julio llegarán los pagos de algunas 'utilities' como Endesa o Red Eléctrica, con rentabilidades por dividendo extraordinarias, muy superiores a la media de un mercado líder en Europa por este concepto.

A pesar de que el dividendo total de la bolsa española cayó en 2020 un 48% hasta los 14.256 millones de euros por el efecto de la pandemia, no hubo en los mercados europeos retribuciones más rentables que las del mercado continuo. Ofrecieron un rendimiento medio del 3,5% (por debajo del 4% por primera vez desde 2006), engañoso en parte porque se construyó a partir del desplome de las cotizaciones en un año para la historia negra de los mercados.

En cualquier caso, las empresas con más músculo hicieron un gran esfuerzo para sacar adelante sus dividendos con la peores cartas posibles en la mano. Ahora el escenario ha cambiado significativamente, pero hay muchas empresas que no están todavía para alegrías. Pertenecientes a sectores muy tocados por la crisis como el turismo, el sector inmobiliario o el transporte, se están viendo sometidas a una enorme presión para pagar.

"Hay empresas que van a necesitar períodos más largos para volver a repartir beneficios con garantías, sin poner en peligro su estabilidad financiera. Estamos viendo como pagan incluso algunas compañías que están en pérdidas. Esto puede ser peligroso a medio plazo, pero es que el mercado español es muy exigente en materia de retribuciones. El inversor reclama el colchón del dividendo, y muchas empresas van a forzar la máquina", señalan en fuentes bursátiles.

Un ejemplo es el sector financiero, que casi en bloque está prometiendo a sus accionistas volver al dividendo pre-Covid a velocidad de vértigo, siempre y cuando el Banco Central Europeo (BCE) levante el veto que hoy limita al 15% la distribución de beneficio. La banca apuesta por volver a repartir el 50%, y tiene razones poderosas para reactivar la máquina de repartir dinero. Entre otras cosas, para parar la continua salida de accionistas de los dos últimos trimestres.

Sólo en el primero de 2021, los bancos del Ibex perdieron 137.000 accionistas. Una tendencia preocupante que la banca quiere detener cuanto antes, aunque algunas entidades sigan haciendo una dura travesía del desierto en el actual escenario de tipos bajos. Es sólo un ejemplo de cómo funcionan los mecanismos que obligan a las empresas a forzar el dividendo: quien se mueva en los próximos meses no saldrá en la foto.

Lo que ocurre en parte de la banca es aplicable a decenas de empresas cotizadas que salen de la crisis más o menos debilitadas. "El problema es que miren más a sus competidores, tanto nacionales como internacionales, que a sus propios intereses", señalan en una gran gestora nacional que cree que "al menos un tercio del mercado está obligado a seguir siendo muy prudente con el dividendo".

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