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Las Small Caps, factor de protección

Las pre­siones in­fla­cio­nis­tas, con el pe­tróleo a 70 dó­la­res, em­pieza a ser la prin­cipal preo­cu­pa­ción en los mer­cados fi­nan­cie­ros. Los in­ver­sores se en­frentan ahora, por tanto, al reto de buscar ac­tivos re­fu­gio. Dentro de la renta va­ria­ble, re­cuerdan los ex­per­tos, las com­pañías de pe­queña ca­pi­ta­li­za­ción han sido por lo ge­neral muy buenas pro­tec­toras contra este factor dis­tor­sio­nador de la subida de pre­cios a lo largo de la his­to­ria.

Las “small caps” son además muy sensibles al crecimiento económico, lo cual abre una gran ventana de oportunidades en este segmento a medio y largo plazo. Son activos que suelen ofrecer al inversor un alto potencial de rentabilidad, una mayor capacidad de diversificación y proporcionan exposición a nichos de la economía en crecimiento.

Ventajas que no pasan desapercibidas en el mercado. En los últimos años, tanto los índices Ibex Small Cap e Ibex Medium, así como algunas de las empresas que lo componen, han estado liderando sus correspondientes listas de rentabilidad. Y este año no parece que vaya a cambiar.

En Europa, las “Small Caps” han tenido también una positiva evolución en los últimos meses. Desde finales de junio 2020, el Stoxx Europe 200 Small acumula una subida superior al 30%, superando ampliamente el +15% del Stoxx Europe 200 Large (índice europeo de grandes compañías). Desde los mínimos de marzo 2020, la revalorización ronda el 75% frente al 50% de subida del Stoxx EU 200 Large.

La recuperación mostrada por los indicadores de actividad en la Zona Euro, la composición sectorial, el mayor peso de ingresos domésticos y la fortaleza del euro, han apoyado esta mejor marcha relativa. Una trayectoria que los analistas creen que se mantendrá en los próximos meses.

En este sentido, apuntan a que el empuje de las “Small Caps” no es una cuestión meramente temporal, sino de más largo plazo. A lo largo de los últimos 20 años, Europa ha sido capaz de crear una infinidad de compañías pequeñas y medianas que han ido creciendo hasta acabar siendo líderes en su sector o nicho de mercado.

Un universo de pequeñas y medianas empresas caracterizado por la fuerte diversidad de modelos de negocio y mercados, muchos de ellos enfocados en crecimiento y creación de valor con un altísimo potencial en sus cotizaciones.

Su carácter más cíclico y el componente más domésticos (un factor en valor tras la pandemia) las está llevando a recoger en estos meses la creciente perspectiva de recuperación de la actividad económica tras la pandemia.

Si se analizan los registros históricos en las crisis precedentes se puede observar que, una vez percibido el punto de inflexión del mercado, las empresas de menor capitalización tienden a recoger mucho mejor la recuperación económica posterior. A ello contribuiría su mayor capacidad para beneficiarse de los programas de estímulo de los gobiernos.

Para los dos próximos años, por tanto, se espera un reverdecer de este segmento de compañías apoyado en una mejora del contexto macroeconómico, la fortaleza de sus balances, los bajos intereses del crédito y la mayor capacidad de generar caja tras los ajustes realizados con la crisis.

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