ANÁLISIS

Urgirá a Pedro Sánchez a uti­lizar de in­me­diato los fondos cuando los re­ciba

Bruselas da un apoyo masivo a los planes de recuperación, pero sin pronunciarse sobre cada uno

La pre­si­denta de la Comisión vi­sita esta se­mana España y Portugal, los pri­meros países que han pre­sen­tado su plan

Ursula von der Leyen
Ursula von der Leyen

La pre­si­denta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, inicia esta se­mana su gira por cinco ca­pi­tales eu­ro­peas en re­la­ción con la eva­lua­ción de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia y NextGenerationEU de cada uno de ellos. Von der Leyen co­mienza su pe­riplo por dos de los pri­meros países en pre­sentar sus pro­yectos de re­cu­pe­ra­ción, Portugal y España. Las me­nores pre­vi­siones de cre­ci­miento eco­nó­mico obli­garán a España a an­ti­cipar la pre­sen­ta­ción de los pro­yectos fi­nan­ciados con cré­di­tos.

Fuentes comunitarias aseguran que tratará de urgir la utilización de los fondos comunitarios tan pronto como los reciban. La elección a estos cinco países en manos tanto de socialistas, como de conservadores y liberales trata de dejar claro que su visita no supone un apoyo político a ningún grupo político en el Gobierno. Un día más tarde, Von der Leyen visitará Grecia y Dinamarca y el viernes llegará a Luxemburgo.

Está previsto que sus mensajes supongan la continuidad de lo que han venido pidiendo a los Estados miembros tanto el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, como el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni. En concreto, han reclamado que se utilicen, tanto los recursos a fondo perdido procedentes de Bruselas, como los créditos previstos que suponen algo más del 50 % de las ayudas aprobadas para España. Esta visita debería servir para concretar a partir de cuándo presentará Sánchez a Bruselas los proyectos que se financiarán con créditos.

Hasta fechas recientes la vicepresidenta segunda del Gobierno, Nadia Calviño, había dejado en un muy segundo plano la posible utilización de la partida correspondiente a los créditos. La solicitud de estos créditos conlleva condicionalidad para el Gobierno, por lo que Bruselas estará muy vigilante. Lo estará porque computan para evaluar la deuda pública, que se ha situado en el 125,3 % del PIB, según los datos hechos públicos el pasado viernes por el Banco de España.

Ante este temor al este descomunal incremento de la deuda pública hasta los 1.392.733 millones de euros -47.293 millones más que al finalizar 2020 y 168.213 millones más que en marzo de 2020- la vicepresidenta segunda de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, había establecido dos partes en el calendario previsto para la petición de los fondos europeos. Contemplaba la solicitud de las transferencias a fondo perdido en los tres primeros años 2021-2023 y aplazaba la solicitud de los restantes 70.000 millones en préstamos a partir del ejercicio 2023, lo que podría dar lugar a que se estuviera en otra legislatura.

De hecho, en los Presupuestos Generales del Estado de este año solo se contempla una inversión de 27.000 millones de euros de las transferencias previstas con el Plan de Recuperación. 25.000 millones corresponden al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y los 2.000 millones restantes proceden del instrumento Reat-EU, para financiar la inversión en el ámbito sanitario y en educación. Estas cantidades serían principalmente para las comunidades autónomas.

Pero las previsiones de crecimiento, peor de las previstas inicialmente por el Gobierno, han obligado a cambiar de criterio a Calviño que podría formalmente hacer pública la decisión de adelantar la petición de los créditos. De hecho, ya se filtró un posible borrador con algunas grandes cifras.

Así, además de los 69.528 millones de euros en transferencias directas a fondo perdido que recibirá España hasta el año 2023, se movilizarían los 70.000 millones en créditos previstos para financiar inversiones a partir del año 2022. Según la decisión de la Comisión, los países pueden solicitar los préstamos hasta julio de 2023.

Estos créditos están previstos para apoyar instrumentos financieros de inversión a partir de 2022 y reforzar la financiación de los programas de inversiones a partir de 2023. En concreto, los primeros créditos cubrirían ya desde el año que viene el fondo Cofides de capitalización de empresas o el fondo Next-Tech para creación de empresas.

A ello hay que añadir las reformas que exigen inversiones relevantes como el nuevo mecanismo permanente para la estabilidad en el empleo y el apoyo a los procesos de transición. Asimismo, se movilizarán los créditos para completar las inversiones previstas en el Plan a partir de 2023.

Durante su visita a Madrid Von der Leyen conocerá más detalles de este programa todavía no enviado a Bruselas, así como aspectos concretos de los proyectos más significativos ya presentados en Bruselas de acuerdo con las prioridades preestablecidas por la Comisión para impulsar la recuperación y la modernización de las estructuras económicas paralizadas como consecuencia de la crisis de la COVID-19.

Aunque todavía quedan aspectos abiertos de la agenda de la presidenta de la Comisión, están previstos encuentros con los agentes sociales, así como con el líder de la oposición, en un intento de máxima neutralidad política dado el crítico momento de la vida política española.

La estrategia política protagonizada por Sánchez trata de recomponer la mayoría de investidura que le está llevando a pagar un precio que cuestiona el estado de derecho y los límites de la Constitución. Pese a la impotencia de la oposición, el deterioro electoral del Ejecutivo que reiteran los sondeos parece más que evidente. La masiva manifestación en Colón contra los indultos supone otra advertencia más para el presidente del Gobierno.

El desequilibrio de las cuentas públicas, la gravedad de las cifras de paro y el malestar por la subida de los precios, especialmente de la electricidad, le obliga a Sánchez a tomar decisiones que tienen que ir mucho más allá de las campañas publicitarias organizadas desde Moncloa pero que le supondrían tomar decisiones drásticas de orden fiscal.

A Sánchez solo le salva que la oposición tampoco parece tener claro que hará para recuperar al país. Sigue sin tener un equipo económico que cuente con un programa de soluciones alternativo a lo que será una subida impositiva a partir del próximo presupuesto. Pese a lo mal que lo está haciendo el Gobierno, el PP no logra ilusionar en lo económico ni en lo político a otros que no sean su propio electorado.

El último sondeo de Electomanía que se publica este lunes vuelve a estimar que el centro y la derecha podrían gobernar si se celebraran hoy las elecciones consiguiendo el 47 % de los votos y superar los 176 escaños de la mayoría. Sería una victoria tan ajustada que haría bien el PP en no echar las campanas al vuelo.

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