MEDIOS DE PAGO

Temor a una oleada de los impagos

Por mucho que in­sistan que la re­cu­pe­ra­ción ya está en mar­cha, la realidad va por otros de­rro­te­ros. No hay más que pre­guntar a los em­pre­sa­rios. Así lo ha hecho Intrum, com­pañía líder en pre­ven­ción y ges­tión de im­pa­gos, para ela­borar un Informe Europeo de Pagos y el re­sul­tado no puede ser más de­mo­le­dor. El por­cen­taje de em­presas es­pañolas que creen que el riesgo de im­pago au­men­tará en los 12 pró­ximos meses ha cre­cido en 40 pun­tos.

De hecho, España es uno de los cinco países europeos más pesimistas con el futuro empresarial o el aumento de las deudas de los clientes corporativos, solo por detrás de República Checa, Portugal, Italia y Bélgica. Aunque es previsible un ligero aumento de la actividad a lo largo de este año, el fin de las ayudas y medidas de apoyo de las administraciones podría provocar un aumento considerable de la morosidad.

Tras un año de dificultades económicas y financieras, pese a que la reactivación económica ya se empieza a sentir, muchas empresas temen por la liquidez de sus clientes corporativos. Especialmente en el caso de aquellos que ya tienen cuentas económicas pendientes. Una visión surgida a raíz de la pandemia, ya que antes de la crisis sanitaria tan solo el 10% de las organizaciones tenía esa percepción frente al 48% actual.

Por sectores, el hostelero, la restauración y el ocio han sido los más afectado por los problemas de liquidez. Según los datos del Banco de España correspondientes al año 2020, las dificultades de liquidez han afectado principalmente a los sectores de la hostelería, restauración y ocio, con casi un 90% de entidades en esta situación adversa, vehículos de motor, 85%, y transporte, con algo más más del 80%.

No hay que olvidar que el turismo representaba del orden del 14% del PIB antes de la pandemia. Y que cada vez que el sector automovilístico se enfría, la economía española se resfría. Una muy mala noticia a corto y medio plazo.

Estos mismos sectores están siendo, además, los más sensibles al endeudamiento. Sobre todo, hostelería, restauración y ocio, ya que casi el 45% presentó a finales del año pasado una elevada ratio de endeudamiento (mayor o igual que 0,75) sobre su activo neto.

Por su parte, los sectores del comercio y la construcción son los que cuentan con mayor número de empresas disueltas o en concurso de acreedores. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que, en 2020, un total de 4.097 negocios se declararon en concurso de acreedores, un 14,4% menos que en 2019, gracias a las moratorias de pagos aprobadas por el Gobierno.

Aun así, hay sectores, señala el informe de Intrum, donde estas medidas no han conseguido frenar las consecuencias de la crisis: comercio, construcción e industria han sido los más afectados. En cuanto al número de compañías disueltas, salen especialmente mal parados los dos primeros sectores: construcción y comercio.

En esta crisis el tamaño si ha importado. Las pymes han sido las principales afectadas con diferencia. La facturación y el empleo efectivo, teniendo en cuenta los ERTE, cayeron en mayor medida en las empresas más pequeñas.

Pero la preocupación no acaba de disminuir, incluso va a más pendiente del fin de las ayudas. La línea ICO, así como el resto de las ayudas otorgadas por las administraciones, han tenido una contribución decisiva en el entramado empresarial, especialmente en aquellos sectores más vulnerables. Sin embargo, esta situación podría revertirse en unos meses y provocar un aumento considerable de la morosidad cuando se desactiven algunas de las medidas actuales.

Solo la persistente reducción de los contagios y el alivio de las restricciones estaría ahora dando lugar a una cierta mejora de los niveles de actividad y reduciendo en cierta medida el fuerte pesimismo imperante.

De cara al segundo semestre se espera que los distintos componentes de la demanda interna privada, así como los flujos de comercio exterior, muestren un repunte, con una intensidad variable en función de cómo se desarrolle la pandemia y de los diferentes sectores económicos. Para muchos, por desgracia, la recuperación llegará demasiado tarde.

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