El des­pla­zado Canal Plus, de Vivendi, ame­naza con llevar la pelea a los tri­bu­nales

El fútbol profesional francés, al borde de una quiebra sonada, en manos de Amazon

La apuesta de la LFP gala re­pre­senta el úl­timo es­labón de la quiebra de Mediapro

Jaume Roures, Mediapro.
Jaume Roures y Mediapro.

Por si no es­taba claro, ahora ya lo está: el mundo del futbol pro­fe­sional francés está con­de­nado, irre­me­dia­ble­mente, a una du­rí­sima cura de aus­te­ri­dad, si con­sigue evitar la quie­bra. En lugar de la mina de oro que creía tener ga­ran­ti­zada en 2018, cuando la Mediapro de Jaume Raures firmó pagar 830 mi­llones de euros anuales por los de­re­chos te­le­vi­sivos de la pri­mera y la se­gunda di­vi­sión (L1 y L2) fran­ce­sas, se des­cubre ahora que lo que tiene bajo los pies es solo arenas mo­ve­di­zas. El origen del con­flicto: el ca­talán es­pe­cu­la­dor.

El pasado viernes 11 de junio, la Liga francesa (LFP) aceptó una oferta de saldo de Amazon, que por 250 millones de euros anuales se hará durante tres temporadas (2021/2024) con los mismos derechos abandonados por el grupo de Jaume Roures. La sorpresa fue mayúscula: la LFP tenía una mejor oferta de Canal Plus (Vivendi), que, durante 24 años, hasta la llegada de Mediapro, tuvo el monopolio de los derechos del fútbol en varios países, especialmente en Francia y España.

Lo que más llama la atención y suscita polémica en Francia es que el gigante mundial norteamericano del comercio electrónico, con un volumen de ventas que supera la cifra de negocio del comercio minorista español, decida apostar en la explotación de los derechos del fútbol profesional francés, una "pecata minuta" dentro de su gran volumen de negocio.

De hecho, Amazon lleva ya tiempo explotando los derechos, no solo del fútbol norteamericano y del tenis (Open USA), sino igualmente de partidos de la Bundesliga y de las ligas inglesa, alemanas e italianas. También es de sobra conocido que, desde su fundación en 1994, nunca puso límites a su expansión: la esencia de la compañía está en crecer sin parar y casi sin mirar donde pone los pies, como si fuera un atributo genético de su fundador Jeff Bezos.

La pandemia

Ahora toca explorar los derechos a los que Mediapro tuvo que renunciar a final del 2020, en una penosa situación financiera, provocada no solo por el coronavirus, con los estadios cerrados a cal y canto a los espectadores, sino más aun por los desmedidos sueños de grandeza del empresario catalán y ex periodista Jaume Roures.

Sin ningún tipo de garantías, ofreció 3.200 millones de euros por cuatro temporadas de derechos de la primera y segunda división (L1 y L2), o sea una media anual de 800 millones de euros, tres veces más de lo que pagará ahora Amazon, incluyendo los 25 millones anuales destinados a la producción, y otros 9 millones por la difusión de partidos de segunda división.

El descalabro de Mediapro fue mayúsculo: el grupo catalán, con sus misteriosos socios chinos (de los que se dice que jamás han puesto un euro en el negocio), solo pudo hacer frente a un premier pago de 172 millones, y cuando el conflicto llegó a las manos del Tribunal de Comercio de Nanterre, ya sumaba 324 millones de retraso. La aventura terminó no solo con la devolución a la LFP de todos los derechos adquiridos en 2018 y con el pago casi simbólico de 100 millones de euros de indemnización, sino también con el cierre de la cadena Telefoot, creada de raíz por Jaume Roures, para explorar los derechos televisivos. Con una plantilla de 160 periodistas y funcionarios, Telefoot tenía previsto alcanzar rápidamente 5 millones de subscritores, pero a la hora de la verdad solo tenía unos 500.000.

La incógnita de Canal Plus

A partir de entonces, lo que hizo el Canal Plus, controlado por el grupo Vivendi de Vicente Bolloré (el segundo mayor accionista de Prisa, donde entró para afianzar el control de Amber Capital y buscar sinergias con sus extensos negocios de comunicación y de edición), fue hacerse querer por la LFP. Pero con demasiadas y claras ansias de venganza, por haber perdido en 2018, en favor de Mediapro, unos derechos que llevaba más de dos décadas explotando en solitario.

O sea, avanzó una oferta de 260 millones, exigiendo además la renegociación a la baja de los 332 millones que paga solo por dos partidos de fin de semana compartidos con beIN SPORTS. De ahí, la enérgica y radical reacción de Canal Plus al acuerdo firmado con Amazon.

A por todas en los Tribunales

Por una parte, amenaza con acudir a los Tribunales, con el argumento de que no cabe pagar a la LFP más de 300 millones anuales por la difusión de solo dos partidos de fin de semana, mientras Amazon solo pagará 250 millones por el 80% de los partidos, incluyendo el más importante del domingo por la noche. De hecho, Canal Plus ya intentó un par de veces anular el contrato con la LFP, pero sin ningún éxito. Ahora pone más presión, amenazando con dejar de cubrir los partidos de la liga nacional, que perdería, así, una buena parte de su visibilidad actual.

Es ahí, quizás, donde reside la mayor fragilidad potencial de la llegada de Amazon, cuyo extenso servicio “Prime” abarca todo lo relacionado con el e-comercio, las entregas rápidas a domicilio, películas, series, videos juegos, etc., etc., con unos 10 millones de suscriptores, de los cuales solo una muy pequeña parte podrá estar interesada en los partidos de futbol.

Al contrario, por lo tanto, de los abonados a Canal Plus, beIN Sports y Free. Además, según los expertos del sector, el factor “visibilidad” es crucial para los clubs, que ingresan más de 400 millones de euros anuales (casi un 22% del total) con el negocio del patrocinio de marcas.

Otras derivaciones

Otro dato a tener en cuenta es que, aunque la oferta “Prime” de Amazon sume en Francia los ya indicados presuntos 10 millones de suscriptores y que prácticamente todos los hogares tengan acceso a la red, con hasta un 70% de aparatos conectados, lo cierto es que la parte de la población con servicio de Prim video solo representaría una tercera parte del total. Ocurre igualmente, que dicho servicio Prim solo está instalado en las TV Box más recientes de Orange, Bouygues, SFR, Free y restantes operadoras, lo que representará otro serio hándicap para la llegada a la mayoría de los hogares de los partidos de fútbol adquiridos ahora por Amazon.

De lo que no cabe duda, en todo o caso, es que el futbol profesional francés debería cambiar drásticamente su modelo de negocio para adaptarse a la venta a precio récord de saldo de los derechos televisivos. Los más afectados, según los expertos, serán los pequeños clubes. Es decir, aquellos situados entre la 13ª y la 18ª posición, que para mantenerse a flote solo cuentan prácticamente con los ingresos provenientes de los derechos televisivos, que representan hasta un 70% de sus ingresos. Para ellos solo quedarían dos salidas posibles: rebajar drásticamente los salarios de la plantilla y/o poner en venta a sus mejores jugadores.

Es lo que se podría llamar de “penúltimo eslabón” del monumental desastre provocado por la megalomanía de Jaume Maures y de otros actores clave, que critican ahora a la LFP y la relativa indiferencia con que Emmanuel Macron contempla la situación. Es el caso de Canal Plus, que, en 2018, cuando perdió a favor de Mediapro los derechos que venía explotando desde 1994 sin ninguna competencia, entró en la misma onda que el ex periodista catalán, pagando 330 millones solo por dos partidos semanales, frente a los 225 millones anuales que Amazon pagará ahora, durante tres años, por un 80% de la oferta total del futbol profesional galo.

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