El 80% de los en­cues­tados por Bank of America con­firman que es una de las preo­cu­pa­ciones prio­ri­ta­rias

La inversión sostenible gana adeptos

Las em­presas se es­fuerzan en adap­tarse rá­pi­da­mente a los nuevos tiempos

Consejo Empresarial Sostenible.
Consejo Empresarial Sostenible.

La in­ver­sión en sos­te­ni­bi­lidad ha de­jado de ser un hecho mar­ginal en los mer­cados fi­nan­cie­ros. Tal y como de­muestra el úl­timo in­forme de Bank of America, cuatro de cada 10 dó­lares de las en­tradas de ca­pital mun­dial se des­tinan ya a ASG. Es de­cir, los cri­te­rios am­bien­ta­les, so­ciales y de ges­tión cor­po­ra­tiva cuenta cada vez con un peso re­la­tivo más alto a la hora de tomar de­ci­siones de in­ver­sión. Según la en­cuesta, casi el 80% de los en­cues­tados se mues­tran in­tere­sados en tener en cuenta los as­pectos de sos­te­ni­bi­lidad en sus in­ver­sio­nes.

Al tiempo, el 29% de los 1.000 inversores en 2020 dijeron que la pandemia les ha hecho creer aún más firmemente que las cuestiones ASG son importantes.

Este fuerte interés está obligando a las empresas a adaptarse con celeridad a los nuevos tiempos. Durante los últimos 12 meses, se ha vuelto a duplicar el número de empresas que se han comprometido a alcanzar el “cero neto” en carbono. Se calcula que una cuarta parte de las emisiones mundiales y más de la mitad del PIB mundial ya forman parte de los compromisos Cero Neto.

El cumplimiento de este objetivo de emisiones “cero” hace que los inversores encuentren buenas oportunidades de rentabilidad para incorporar a sus carteras. Para ello solo tienen que integrar los datos ASG y la investigación climática en el proceso de análisis. Un reto algo más exigente, aunque los operadores recuerdan que en realidad apenas hay que hacer una readaptación de los métodos ya utilizados para la valoración de métricas como el crecimiento de los beneficios, el flujo de caja y las ratios del balance.

Entre las tendencias más valoradas se encuentra la denominada “blue economy”. Es decir, aquellas empresas que utilizan los recursos marinos de forma sostenible para lograr el crecimiento económico. Un mercado con un altísimo potencial. Según cálculos de la OCDE el producto interior bruto mundial de la economía azul alcanzó los 1,5 billones de dólares en 2010 y se espera que crezca hasta los tres billones de dólares en 2030.

En este sentido, los expertos observan buenas oportunidades de inversiones en tres áreas concretas. En primer lugar, en soluciones que hagan la acuicultura más sostenible. En segundo lugar, en la descarbonización del transporte marítimo. En tercer lugar, en la prevención de la contaminación, que es especialmente dinámica en lo que respecta a los residuos plásticos.

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