Las ren­ta­bi­li­dades ofrecen algún brote verde a medio plazo por ofertas muy con­cretas

La banca no ve alza de tipos y mantiene depósitos y cuentas en estado vegetativo

El ahorro sin riesgo está más cas­ti­gado que nunca a pesar del re­punte de la in­fla­ción

Ahorro
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A los aho­rra­dores que no quieren poner en pe­ligro su pa­tri­monio les es­pera un in­fierno tam­bién en la se­gunda mitad de 2021 y quién sabe por cuánto tiempo más. La ren­ta­bi­lidad de los de­pó­sitos y de las cuentas se sigue de­te­rio­rando a ve­lo­cidad de vér­tigo a lo largo de un ejer­cicio en el que to­dos, tanto bancos es­pañoles como ex­tran­je­ros, como aque­llos de fuera con ficha ban­caria en nuestro país, están re­du­ciendo las ren­ta­bi­li­dades a la mí­nima ex­pre­sión. El es­ce­nario es dan­tesco.

En realidad, se trata del último ajuste duro de un proceso que empezó hace ya muchos años pero que está llegando a límites insospechados. Hasta este año no había una sola razón para pensar en una reactivación, pero el súbito repunte de la inflación a uno y otro lado del Atlántico empieza a cambiar las expectativas de tipos de interés, muy especialmente en Estados Unidos, donde los precios crecieron un 5% en mayor, al mayor ritmo en 13 años.

Lo de Europa es otra historia. "Veo como mínimo tres años más de tipos de cero en la zona euro. Con los actuales niveles de endeudamiento de los los estados, es inasumible una subida de tipos antes que encarezca extraordinariamente los costes de financiación", señalan en una gran gestora de Londres. Una visión compartida por el grueso de los agentes del mercado y que está perfectamente recogida en la rentabilidad de los productos de ahorro.

El rendimiento de los plazos más cortos es desolador. La rentabilidad media en los depósitos hasta un año es del 0,01% y permanece inamovible durante todo el año. Queda claro que la banca no está dispuesta a abrir la mano ni lo más mínimo. Más preocupante resulta que apenas haya movimiento tampoco en los plazos más largos superiores a los dos años, en los que el sector financiero podría actuar con algo más de alegría. Pero sigue con el freno de mano echado.

Las rentabilidades medias son de apenas el 0,13% (por debajo del 0,15% al que terminaron el año 2020), en una demostración de que la banca no espera subidas de tipos a 24 meses vista. Para los ahorradores, estos tipos de interés tampoco son un incentivo para inmovilizar los ahorros durante dos largos años o más. Definitivamente, el panorama es desolador y anima a que el inversor tradicional dé el salto hacia productos de riesgo controlado.

Un poco más de alegría hay en el plazo intermedio entre 12 y 24 meses, donde las rentabilidades sí han dado un gran salto (siempre en comparación con el resto de plazos y siempre dentro de la moderación general) hasta el 0,38%. Pero los expertos recuerdan que se trata de "ofertas muy puntuales que difícilmente se mantendrán en el tiempo" y que corresponden a entidades con necesidades de liquidez que lanzan campañas de poca duración.

En cuentas, la situación es incluso peor, porque el año empezó con ofertas algo más interesantes que en depósitos. Pero las mejores propuestas han ido perdiendo fuerza, con rebajas en las rentabilidades de algunos de los productos mejor remunerados del mercado o limitaciones importantes de los máximos con derecho a premio. De momento, el repunte de la inflación no cambia nada en el negocio del ahorro convervador, que sufre el mayor castigo de la historia.

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