ANÁLISIS

Entre una inflación devastadora u otra para ir tirando

Suben pe­tróleo y dó­lar, caen el oro y las bolsas y ad­vierten de un alza his­tó­rica de los pre­cios

Oro y lingotes.
Oro y lingotes.

La in­fla­ción está a punto de llegar a las eco­no­mías oc­ci­den­tales o, por el con­tra­rio, puede irse di­lu­yendo. Las alarmas son más in­tensas en los Estados Unidos que en la Unión Europea. Pero por lo pronto he aquí al­guna de sus con­se­cuen­cias más lla­ma­ti­vas. El Dow Jones sufre la ba­jada más acen­tuada en sus co­ti­za­ciones de los úl­timos cuatro me­ses; el dólar se aprecia frente a las prin­ci­pales mo­nedas como reac­ción ante una even­tual subida de los tipos de in­te­rés...

Caídas también en las bolsas europeas, a la vez que baja el precio del oro. Y finalmente la cotización del barril de petróleo remonta la cota de los 70 dólares y apunta, según algunos llamados expertos, hacia una cima de los 100 dólares barril. Y sin embargo la cotización del barril de petróleo es más baja en el mercado de futuros que en el día a día.

Un perspicaz analista del mundo de las “subprimes” alerta sobre una plaga inflacionista comparable a la sufrida por la República de Weimar (Alemania) entre 1920-1923. Carretillas de billetes para comprar una barra de pan y meteórica devaluación de la moneda nacional.

Chris Giles, la analista del Financial Times, recordaba que “la Reserva Federal en diciembre de 1964 sostenía, dos semanas antes de iniciarse un periodo de 17 años de gran inflación, que no existía una presión generalizada sobre los precios”. En estos días, el gobernador del Banco de Inglaterra lanzaba otra receta tranquilizadora: “Vigilamos atentamente los precios. No hay de qué preocuparse”.

El crudo, disparado

La cotización del petróleo Brent ha superado los 74 dólares barril y la cotización del Texas estadounidense también va por esos fueros. Petroleras y fondos de inversión apuestan por una acusada subida de la demanda de crudo frente a una oferta paralizada por la falta de inversiones. Una mala noticia para nuestras cuentas con el exterior. Habrá que pagar más caro el petróleo.

Ante estas subidas de precios inesperadas la Reserva Federal en sus comunicados se muestra mucho más prudente que en 1964. El gobernador Jair Powell en su conferencia de prensa del pasado miércoles comentaba como la recuperación de la economía está siendo más vigorosa que la inicialmente prevista. Vacunas, reapertura de negocios y una corrección del índice de inflación subyacente (IPC sin alimentos ni productos energéticos). La línea ha subido del 2% al 3%.

No obstante, mientras la administración Biden con unas elecciones a medio plazo apuesta por una mejora del empleo porque, si bien la tasa de paro ha bajado, quedan todavía muchos estadounidenses reacios a incorporarse al mercado laboral, no crece la población activa. La Reserva Federal se solidariza con el Presidente y confirma su propósito de mantener una política monetaria expansiva: tipos de interés entre el 0%-0,25% y compra de activos mobiliarios a razón de 120 mil millones de dólares mensuales.

El repunte de los precios de las materias primas da la impresión de empezar a suavizarse. Ahí está el caso de la madera para la construcción y el precio a futuros del barril de petróleo. Tiempo para reflexionar sobre una subida o bajada de impuestos. Devolver los préstamos puede resultar más caro. Así que nada de tonterías castizas cuando el envite de los responsables de la economía mundial plantean un impuesto mínimo del 15% para las sociedades.

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