Los ges­tores creen que el mer­cado es­taba so­bre­com­prado y que la caída es sana

Los fondos velan armas para recargar posiciones en el Ibex-35 en plena corrección

La nueva hoja de ruta del BCE no su­pone cam­bios sus­tan­ciales para los mer­cados

Ibex 35.
Ibex 35.

El re­tro­ceso del 3,5% del Ibex 35 en las 10 úl­timas se­siones (un 5% hasta el re­bote del vier­nes) ha de­vuelto a los mer­cados a un es­ce­nario de dudas como no se veía desde el pa­sado mes de fe­brero. Hay una co­rrec­ción en marcha cuya du­ra­ción es to­davía una in­cóg­nita tan grande como su po­sible in­ten­si­dad.

Pero, al menos de momento, los gestores valoran esta marcha atrás de los precios de las acciones mucho más como una oportunidad que como el momento de sacar bandera blanca.

"En menos de un mes hemos pasado de tocar los 9.300 puntos en el Ibex hasta los 8.650, y eso es un ajuste sano y necesario. Había señales claras de sobrecompra en sectores como la banca, donde los gestores habían hecho un alto en el camino porque las valoraciones empezaban a ser muy exigentes. Creo que esta limpieza es tan necesaria como buena y en nuestro caso ya estamos tomando posiciones en valores muy castigados en los últimos días", señalan en una gran gestora nacional.

Movimientos compradores

Los movimientos compradores se extienden a otras muchas firmas, todavía con cautela. De pronto, la caída de las rentabilidades de la deuda provocadas por los malos datos macro en el Eurozona -con epicentro en Alemania, donde las exportaciones crecieron un 0,3% en mayo por debajo del 0,6% previsto por los analistas- y las actas de la Fed en Estados Unidos que indican que habrá que tener paciencia con la esperada subida de tipos al otro lado de Atlántico, han modificado la foto fija de los mercados.

El primer efecto ha sido una sustancial caída de las rentabilidades de la deuda que obliga a los inversores a replantearse el más rabioso corto plazo. Repentinamente, este cambio de sentido de los bonos ha devuelto atractivo a las eléctricas y al subsegmento de las renovables, tan castigado en la primera parte del año. Y aunque hay temor a que las nuevas variantes del Covid-19 frenen la recuperación, en otros sectores hay precios que ponen a pensar a los gestores.

"Es un momento para ir haciendo cartera, poco a poco, pensando en el medio plazo. Que el verano se pudiera completar por el efecto del coronavirus era algo que no se podía descartar, pero en la práctica la situación ha mejorado mucho gracias a las campañas de vacunación. Entiendo este ajuste en la bolsa como una oportunidad. Ver a IAG otra vez tan cerca de los 2 euros o a Santander de los 3 creo que es una señal de compra", señala un veterano bolsista.

Lo cierto es que el mercado ha recuperado el potencial alcista que había agotado casi completamente en el primer semestre. El Ibex 35 había cotizado hasta niveles insospechados el viento de cola de la recuperación económica global, de las ayudas a España o el impacto positivo en la banca de las nuevas expectativas de tipos. Ahora este escenario pierde credibilidad, pero sólo a corto plazo. De fondo, la tendencia no ha cambiado, según los expertos.

Recuperación birsátil

De hecho, las ventas no están siendo especialmente intensas en este comienzo de la temporada veraniega, que por la caída de la actividad es más propicia a los movimientos bruscos y a la volatilidad en el parqué. Los bolsistas destacan que el ajuste puede continuar (con mucha volatilidad y picos alcistas como el de la última sesión), pero confían en que no será de largo recorrido porque no hay razones para pensar en un cambio de escenario macro radical en Europa. Sí en un pequeño parón que ya estaría muy recogido en la corrección en marcha.

En este sentido, fuentes bursátiles destacan que la nueva hoja de ruta del BCE y su decisión de fijar en el 2% el objetivo de inflación, dando margen para que se sitúe por encima de ese nivel temporalmente, no implica cambios sustanciales. Dicho de otra forma, no va a reaccionar inmediatamente con un endurecimiento de la política monetaria a un eventual avance de los precios por encima del 2%. El BCE se dota por lo tanto mucho margen de seguridad para mantener una política monetaria ultra acomodaticia.

No hay por lo tanto vientos de cambios relevantes más allá del reconocimiento de la realidad de que la inflación crece por encima de lo deseado. Nada que haya cogido de sorpresas a unas bolsas que vienen de cerrar un estupendo primer semestre. Los gestores han más que cumplido en la primera mitad del año. Ahora sólo esperan comprar bien y barato en el transcurso de una corrección que era inevitable.

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