BOLSA

Berkeley, torpedo a su línea de flotación

El in­forme des­fa­vo­rable del Consejo de Seguridad Nacional para la cons­truc­ción de una ins­ta­la­ción de fa­bri­ca­ción de con­cen­trados de uranio ha hun­dido la co­ti­za­ción de Berkeley a los in­fier­nos. Una ne­ga­tiva de­ci­sión del or­ga­nismo adop­tada por cuatro votos a uno ante la es­casa fia­bi­lidad y las ele­vadas in­cer­ti­dum­bres de los aná­lisis de se­gu­ridad de la mina de Retortillo, Salamanca.

Unas dudas relativas, sobre todo, a los aspectos geotécnicos e hidrogeológicos de la instalación radiactiva, de los que depende la verificación del comportamiento adecuado de diversos parámetros del proyecto. Según señala el informe, las "deficiencias técnicas" detectadas en la evaluación se refieren principalmente al almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos.

Por si eso fuera poco, las evaluaciones realizadas por el organismo sobre la documentación que acompaña a la solicitud de autorización de la instalación detectaron "numerosas deficiencias", dando lugar a un sinfín de reuniones técnicas con el titular y numerosas peticiones de información adicional que no han servido para despejar las dudas.

El CSN remitirá este informe al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, lo cual supone de hecho el veto al proyecto.

Pese a que la compañía se ha mostrado sorprendida y decepcionada por este informe, el cual rechaza enérgicamente, lo cierto es que era algo previsible con la dura regulación sobre energía nuclear y las fuertes presiones políticas.

Esta era la única aprobación pendiente para que Berkeley pudiera iniciar la construcción de la mina de uranio en Salamanca, aunque ya tenía construidas algunas instalaciones para su explotación. Por este motivo, la compañía, ha anunciado su intención de defender su posición hasta el final y ya ha puesto en marcha a su equipo jurídico para estudiar el abanico de opciones legales disponibles en relación con la decisión adversa del CSN.

Esta noticia supone un torpedo en la línea de flotación del grupo, lo que ha generado la huida masiva de inversores. En solo dos días su precio se ha desplomado casi una cuarta parte al pasar de 0,4 euros por acción a cotizar a poco más de 0,1 euros, zona de mínimos históricos. Una lógica reacción pues buena parte de la viabilidad de la compañía minera en Europa estaba depositada en el desarrollo de esta mina de uranio.

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