La ener­gé­tica dará a co­nocer su opi­nión sobre el cambio del sis­tema eléc­trico del Gobierno

Naturgy adelanta su nueva hoja de ruta con la OPA del fondo IFM ya casi olvidada

Las agen­cias de ca­li­fi­ca­ción y los in­ver­sores re­claman a Reynés (CEO) una pos­tura clara y con­cisa

Francisco Reynés, Naturgy.
Francisco Reynés, Naturgy.

Momentos cru­ciales para Naturgy. La ener­gé­tica, en pleno abu­rri­miento de la OPA lan­zada por el fondo aus­tra­liano IFM, afronta la pre­sen­ta­ción de su nuevo plan es­tra­té­gico 2021-2025 con el que abordar la transición ener­gé­tica, ba­sada en el desa­rrollo de las ener­gías re­no­va­bles y la des­car­bo­ni­za­ción. La com­pañía y el resto de las eléc­tricas se en­frentan además a un pe­riodo con­vulso con el re­cibo de la luz des­bo­cado y el Gobierno re­cla­mando a Bruselas un cambio en el sis­tema para poder bajar las ta­ri­fas.

El presidente la eléctrica y gasista, Francisco Reynés, dará a conocer la nueva hoja de ruta de la compañía hasta 2025, una vez el consejo lo apruebe esta semana. Los pasos estratégicos que han dado el resto de las grandes empresas energéticas y determinados informes sobre la incertidumbre que afronta la empresa, han obligado a Reynés, a movilizarse.

Con el respaldo del consejo de administración, el alto ejecutivo de Naturgy quiere lanzar un mensaje de calma a los inversores y a las agencias de calificación de que la energética no está paralizada pese a que la OPA de IFM no se haya resuelto aún.

Por otro lado, el sector se enfrenta a un momento clave debido al comportamiento que están registrando las tarifas eléctricas, con precios que han batido ya todos los record históricos. El Gobierno ha pedido a Bruselas un cambio en el sistema de fijación de precios, lo que va a obligar a las empresas a intervenir en el debate. Naturgy, es la tercera pata eléctrica y, como tal, debe estar con las manos libres para manifestarse, sin que la OPA impida hacerlo.

Política de dividendos

La presentación de la nueva hoja de ruta coincide con la presentación de los resultados del segundo trimestre de la sociedad. Además de las inversiones que la compañía realizará durante este periodo, Reynés detallará la política de dividendos de la energética para los próximos años. Sin duda, uno de los aspectos más relevantes para los inversores que llevan esperando, desde comienzos de año, los planes futuros de la compañía.

Y es que, desde que el pasado 5 de febrero, el fondo IFM presentó ante la CNMV la solicitud de autorización para lograr el 22,69% del capital social, su equipo directivo se ha visto obligado a mantener silencio para evitar cualquier mala interpretación por parte de los accionistas relevantes. Desde entonces, Reynés ha medido con suma prudencia sus declaraciones y no se ha mojado ni para un lado ni para otro. Los tres accionistas principales son CriteriaCaixa, que controla un 25,58%, y los fondos CVC y GIP, que controlan un 20% cada uno.

Esta situación anómala a todas luces ha provocado que la compañía se haya movido relativamente poco en Bolsa en Bolsa aunque actualmente cotiza por encima del precio ofertado por parte de IFM. El valor de Naturgy cerró el viernes 23 a 22,56 euros por acción, cuando el precio fijado de la OPA es de 22,37 euros, una vez descontado el dividendo pagado por la compañía.

Cierto castigo de algunas agencias

Precisamente, por no tener presentado el nuevo plan estratégico determinadas agencias de calificación han penalizado a Naturgy. Este es el caso de S&P Global Ratings que confirmó en su momento la calificación crediticia a largo plazo en ‘BBB’ pero la ha empeorado de ‘estable’ a ‘negativa’, debido a la incertidumbre sobre la estrategia a largo plazo del grupo y su estructura accionarial.

S&P advierte de que un retraso “prolongado” en la ejecución de un plan estratégico podría ampliar esta brecha y “las costosas inversiones en la transición energética podrían conducir a métricas crediticias más débiles”. El castigo de S&P se produce por no tener Naturgy definido un plan a futuro, tanto en sus nuevos proyectos de inversión como su política de dividendos.

Tal y como informó CapitalMadrid, fuentes de la compañía han señalado que, la aprobación del nuevo Plan Estratégico 2021-2025 sin que se haya resuelto la OPA lanzada por IFM, sea una acción hostil por parte del equipo directivo sino todo lo contrario. Lo que la compañía busca es demostrar que no está estancada y que no puede quedarse sin lanzar un mensaje de tranquilidad a los pequeños accionistas.

Razones sobradas para alumbrar el plan

Además, la situación ha cambiado notablemente respecto a principios de año, cuando la pandemia en España era muy crítica por el repunte de la Navidad y no había un plan claro de vacunación. Seis meses después, todo ha ido a mejor y hasta la propia evolución económica ha mejorado. El precio del gas ha aumentado también de forma importante. Por tanto, si no se tuerce todo, las perspectivas son más alentadoras que en enero pasado, cuando Naturgy tenía previsto presentar el plan estratégico.

Todos estos retrasos, han generado en la propia sede de Naturgy cierta sensación de cansancio tras el tiempo transcurrido desde febrero hasta hoy, sin que tampoco, ni la CNMV ni el Gobierno, hayan autorizado la operación. Se preveía que para finales de julio o principios de agosto, tanto el organismo que preside Rodrigo Buenaventura, como el Ejecutivo de Pedro Sánchez, se pronunciasen pero por ahora no lo han hecho.

En el caso de que la OPA de IFM salga adelante, posteriormente transcurrirá un tiempo importante hasta que se clarifique la estructura accionarial del grupo. Por ese motivo, el equipo directivo ha presionado también para que el consejo apruebe definitivamente la nueva hoja de ruta de Naturgy, máxime cuando el resto de las energéticas tienen definidas sus proyecciones para el próximo quinquenio. La tercera pata eléctrica necesita aclarar cuáles van a ser sus grandes líneas maestras en momentos tan importantes para el sector.

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